El Ocean Royal, granelero de bandera maltesa que opera habitualmente en puertos argentinos y que ha transportado fertilizantes y actualmente pallets de soja para la firma Bunge, permanece inmovilizado en Puerto Quequén a raíz de un reclamo judicial iniciado por deudas vinculadas a servicios portuarios.
En las últimas horas trascendió que la agencia marítima que opera con el barco ahora retenido enfrenta un serio conflicto judicial en Puerto Quequén. La medida, dispuesta por el Juzgado Federal de Necochea, responde a deudas impagas con Aerospace Cargo S.A., proveedor de servicios de remolque en distintos puertos del país.
De acuerdo a fuentes del sector, la deuda acumulada con esta firma superaría el millón de dólares, encontrándose en su totalidad vencida. Este incumplimiento habría motivado que Aerospace recurriera a la Justicia para reclamar el pago de facturas por servicios ya prestados, generando la intervención inmediata de la Prefectura Naval Argentina, que ejecutó la orden judicial e impidió la salida de la embarcación.
La resolución judicial establece que el buque permanecerá retenido en puerto hasta tanto se garanticen los pagos reclamados.
El juez interviniente fundamentó la decisión en la necesidad de proteger los derechos de los acreedores en el ámbito marítimo y evitar que la nave abandone aguas argentinas sin cumplir con sus obligaciones.
El embargo actual se interpreta como parte de una situación más amplia: distintos operadores portuarios señalan que la agencia involucrada mantiene compromisos económicos sin regularizar, lo que genera creciente preocupación entre proveedores en un contexto de costos operativos en alza y márgenes cada vez más ajustados. No se descarta que puedan presentarse nuevos reclamos en el futuro, lo que complicaría aún más la liberación del buque.







