Fuzhou lidera el índice de desempeño portuario de contenedores 2025, elaborado por el Banco Mundial y S&P Global Market Intelligence. Siete de los diez puertos más eficientes del mundo son chinos. No es casualidad: es el resultado de un modelo que integra tecnología, coordinación y anticipación operativa en toda la cadena logística.
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El CPPI 2025 evaluó más de 400 puertos en todo el mundo. Mide el tiempo de permanencia de los buques desde su llegada al fondeo hasta la salida del muelle. La metodología ajusta los resultados según el tamaño de los buques y las características de cada escala. Eso permite comparaciones objetivas entre puertos de distintas regiones y años. No mide capacidad instalada ni tonelaje: mide eficiencia operativa real.
De la pandemia al primer puesto: la trayectoria de Fuzhou
El caso de Fuzhou ilustra cómo la resiliencia puede convertirse en ventaja competitiva. En 2020, el puerto registraba una puntuación de 118 en el índice. En 2021, en el pico de las disrupciones globales, su puntuación cayó a 27. Lo que vino después fue una recuperación sostenida: 63 puntos en 2022, 95 en 2023, 139 en 2024 y 144,6 en 2025. El valor más alto del ranking global.
Esa curva no fue producto de una sola inversión ni de un proyecto puntual. Fue el resultado de cambios operativos profundos combinados con mejoras de infraestructura aplicadas de forma consistente a lo largo de varios años.
La fórmula: integración, anticipación y datos en tiempo real
El modelo de eficiencia chino descansa en varios factores que actúan de manera simultánea. El primero es la preparación anticipada de la carga. Los puertos trabajan con información de los buques antes de su llegada. Eso reduce al mínimo los tiempos de espera en muelle.
El segundo factor es la coordinación digital entre todos los actores de la cadena. Aduana, operadores ferroviarios, transportistas terrestres, zonas industriales y líneas navieras operan sobre plataformas integradas. No se trata de tecnología aislada, sino de procesos que garantizan visibilidad y previsibilidad en tiempo real.
El tercero es la consistencia operativa. Puertos como Xiamen y Mawan no tuvieron trayectorias explosivas, sino ascensos sostenidos año tras año. El informe interpreta eso como señal de solidez estructural. Xiamen pasó de 114 puntos en 2020 a 121,3 en 2025. Mawan escaló de 84 a 134,8 en el mismo período.
Un modelo orientado a la exportación y a la reducción de retrasos
Bertrand De la Borde, director global de Transporte y Logística del Banco Mundial, señaló que los puertos no son receptores pasivos de los shocks externos. Influyen activamente en cómo esos shocks se propagan. Un puerto eficiente puede amortiguar disrupciones; uno congestionado las amplifica.
Turloch Mooney, director de Inteligencia y Analítica Portuaria de S&P Global Market Intelligence, añadió que los hallazgos refuerzan el rol de los puertos como nodos críticos de la cadena de suministro global. La eficiencia y la resiliencia operativa serán determinantes para enfrentar futuras disrupciones.
El modelo chino está orientado a sostener flujos de exportación con la menor fricción posible. La combinación de rotación rápida de buques, integración logística terrestre y coordinación institucional genera una red de terminales que operan bajo los mismos estándares. No es un solo puerto de excelencia: es un sistema.
América Latina y el espejo del CPPI
En la región, el CPPI 2025 ubica a Posorja (Ecuador) y Coronel (Chile) como los puertos de mejor desempeño. Obtuvieron 104 y 95,25 puntos respectivamente. Son los únicos de América Latina en superar los 90 puntos.
Las terminales argentinas que aparecieron en ediciones de años anteriores del índice (2023) —Puerto General San Martín/San Lorenzo, Zárate y Buenos Aires— se ubicaron en posiciones intermedias del ranking global. Hay margen de mejora en los tiempos de permanencia de buques.
La distancia con el modelo asiático no se cierra solo con inversión en equipamiento. El CPPI 2025 deja en claro que la eficiencia portuaria es, ante todo, un problema de coordinación sistémica. Entre el puerto, la logística terrestre, la aduana y las líneas navieras. Ese es el diferencial que China construyó en cinco años.








