Un buque cargando barcazas como si fueran su propia mercadería, izándolas con las grúas de a bordo: esa es la imagen que resume la operación logística que LHG Mining despliega desde noviembre de 2025 para duplicar su flota fluvial rumbo a Corumbá, en el marco de un plan que prevé incorporar 400 barcazas y remolcadores hasta 2028.
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La escena, registrada en un video difundido por Pablo Zengarini, International Logistics Specialist a cargo del proyecto, ilustra una de las particularidades más llamativas de esta operativa: los buques que trasladan las barcazas desde los astilleros de origen —principalmente en Brasil y Colombia— las manipulan con sus propias grúas, sin depender de infraestructura portuaria especializada para el izaje. «Que la barcaza sea la mercadería a ser transportada y que un buque pueda cargarlas con sus propias grúas como si no fuese nada, es lo más increíble del mundo», describió Zengarini al compartir el registro, en el que remarcó la satisfacción que le genera cada operación concretada.
Un plan que ya suma más de un centenar de unidades
El programa de incorporación gradual arrancó en noviembre de 2025 con el arribo de las primeras 16 barcazas a bordo del buque «AAL Hamburg». Desde entonces, la operativa avanzó con sucesivos viajes: hacia comienzos de junio, la compañía ya había trasladado 86 barcazas construidas en astilleros brasileños, a las que se sumaron 41 unidades y 10 remolcadores provenientes de Colombia, para un total de 127 barcazas incorporadas hasta ese momento. Todas las unidades, una vez desembarcadas, son conducidas hasta el puerto de Corumbá, en Mato Grosso do Sul, para integrarse al transporte de mineral de hierro por la hidrovía Paraguay-Paraná hacia Nueva Palmira, 2.500 kilómetros aguas abajo.
Nueva Palmira, la base operativa, con Rosario como alternativa en evaluación
El puerto de Nueva Palmira, gestionado por la Administración Nacional de Puertos de Uruguay, concentra la mayor parte de las descargas del proyecto y continúa siendo la primera opción logística de LHG Mining. Sin embargo, en julio la compañía realizó su décimo embarque de barcazas y, por primera vez, lo hizo en Terminal Puerto Rosario (TPR), donde el buque «AAL Hamburg» descargó 12 unidades. Según explicó Zengarini, el resultado superó las expectativas: «Para ser la primera operación de carga proyecto de estas características fue más que bien. Siempre hay cosas para mejorar, pero la performance como primera operación allí salió mejor de lo esperado».
La prueba en la terminal argentina respondió a una necesidad operativa concreta: las demoras que puede sufrir un buque de proyecto en Nueva Palmira cuando el muelle Sur está ocupado por otras cargas, como fertilizantes o granos, generan costos significativamente mayores para la compañía. Rosario, más próxima a Corumbá, quedó así habilitada como respaldo ocasional, aunque LHG Mining aún no definió si su próxima descarga —prevista para comienzos de agosto, con el regreso del «AAL Hamburg» desde los puertos brasileños de Salvador y Belém— se realizará nuevamente allí o retornará a la terminal uruguaya.
Una operación que combina minería y logística fluvial a gran escala
Más allá de cada arribo puntual, el proyecto de LHG Mining expone una articulación cada vez más estrecha entre la actividad minera y el transporte fluvial en la región. La compañía, originaria de Brasil, apunta a duplicar su flota actual de barcazas y remolcadores para sostener el crecimiento de sus exportaciones de mineral de hierro a través de la Hidrovía Paraguay-Paraná, uno de los corredores fluviales de mayor actividad de Sudamérica.
En ese contexto, el video compartido por Zengarini funciona como una síntesis visual de un proceso logístico que, operación tras operación, redibuja la relación entre los puertos de la región —Nueva Palmira, Corumbá y ahora Rosario— y la creciente demanda de transporte que genera la minería de hierro brasileña.







