El consorcio YPF-ENI-XRG saldrá en las próximas semanas a licitar los caños del gasoducto que unirá Vaca Muerta con la terminal de exportación de Sierra Grande, en Río Negro, con una adjudicación estimada para dentro de dos a tres meses. La convocatoria llega apenas días después de que el mismo consorcio adjudicara la obra civil del ducto —de 527 kilómetros y 48 pulgadas de diámetro, el mayor construido en el país— a Pumpco, Bonatti y Contreras Hermanos, que desplazaron a Techint-Sacde con una oferta 15% más económica.

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La adjudicación de la obra civil, notificada el 8 de julio, resolvió uno de los frentes más pesados del cronograma que el proyecto Argentina LNG necesita cerrar antes de la Decisión Final de Inversión (FID), prevista para fines de este año o comienzos de 2027.

Pero el proceso de licitaciones de esta magnitud rara vez se agota en una sola etapa, y la provisión de materiales —en particular los caños que compondrán el gasoducto de 48 pulgadas y el poliducto de líquidos de 24 pulgadas— constituye ahora el siguiente punto de tensión a seguir de cerca.

Un antecedente que marca la cancha

La licitación de caños no es un trámite menor. A comienzos de 2026, Tenaris —la fabricante de tubos del grupo Techint— perdió la compulsa por los caños del gasoducto de Southern Energy (SESA), el otro proyecto de exportación de GNL que avanza en paralelo en la misma cuenca, frente a la india Welspun, que ofertó cerca de 40% menos. El resultado derivó en un cruce público entre Paolo Rocca y el presidente Javier Milei, y expuso las tensiones que genera abrir estas compras a la competencia internacional en un sector donde la industria local había concentrado históricamente los contratos.

Ese antecedente vuelve relevante la licitación que ahora prepara YPF-ENI-XRG. El consorcio ya definió que la obra civil se adjudicara exclusivamente a oferentes internacionales —lo que dejó a Contreras Hermanos como socio de ingeniería sin poder ofertar en nombre propio—, y el mercado espera que la compra de caños repita ese esquema de subasta a la baja, sin que los competidores conozcan las ofertas rivales.

La escala de la demanda

El volumen de tubería que exige a la vez el proyecto de YPF-ENI-XRG y el de SESA no tiene precedentes en la historia de la infraestructura energética argentina. Ambos ductos corren en paralelo a lo largo de trazas de cientos de kilómetros entre Vaca Muerta y la costa rionegrina, y ambos requieren caños de gran diámetro fabricados bajo especificaciones técnicas exigentes para transportar gas a alta presión.

La coincidencia temporal de las dos licitaciones —una ya resuelta para SESA, la otra por definirse para Argentina LNG— multiplica la demanda global de proveedores capaces de cumplir con los plazos y los estándares requeridos.

Para la industria siderúrgica local, el desenlace de esta segunda licitación será determinante. Tenaris quedó afuera de la primera compulsa y del proceso de obra civil de Argentina LNG no participó como oferente directo; una nueva derrota en la provisión de caños consolidaría un patrón de desplazamiento de la industria nacional en las etapas de mayor valor agregado de estos megaproyectos, más allá de su rol en el diseño y la ingeniería.

Tendido de gasoducto de gran diámetro para el proyecto Argentina LNG entre Vaca Muerta y Sierra Grande

Qué implica para la cadena logística

Más allá de quién resulte adjudicatario, la licitación de caños tiene una dimensión logística que interesa directamente al sector portuario.

Si el proveedor ganador es una empresa extranjera —como ocurrió con Welspun en el caso de SESA—, la tubería deberá ingresar al país por vía marítima, lo que implica definir puertos de desembarco con capacidad para operar cargas de gran porte y diámetro, y una logística terrestre posterior hacia el trazado en Neuquén y Río Negro.

Esa cadena de abastecimiento, que todavía no está definida públicamente, será una de las variables a monitorear en las próximas semanas.

Los próximos hitos

El cronograma que maneja el consorcio contempla la publicación del pliego de materiales en el corto plazo, con una adjudicación estimada entre agosto y septiembre.

Ese resultado, sumado a la resolución de la licitación de la planta compresora —ya adjudicada a Oilfield Production Services (OPS)— y al cierre de la ingeniería básica, completará el conjunto de definiciones que el proyecto necesita antes de la FID.

Recién entonces Argentina LNG podrá confirmar si el gasoducto más grande de la historia argentina, y con él la primera gran terminal de exportación de GNL del país, comienza a construirse en Sierra Grande.

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