A partir del 1 de enero de 2026, los puertos de Rotterdam y Amberes-Brujas aplicarán un cambio relevante en la forma en que se suministran combustibles a los buques.
Redacción GlobalPorts
Todas las embarcaciones de bunkering que entreguen destilados residuales (fuel oil y diésel) y biocombustibles estarán obligadas a utilizar medidores de flujo masivo (Mass Flow Meters – MFM) certificados, con el objetivo de garantizar mediciones más precisas, transparentes y verificables de las entregas.
Las autoridades portuarias de ambos enclaves —que juntos conforman uno de los principales polos de abastecimiento marítimo del mundo— han establecido que el nuevo sistema de medición deberá estar certificado y registrado ante la Capitanía antes de la entrada en vigor de la norma. El cumplimiento será verificado mediante inspecciones programadas y no anunciadas, reforzando así los controles en una cadena de suministro que mueve millones de toneladas de combustible cada año.
El Mass Flow Meter no es simplemente un sensor: se trata de un sistema completo que, bajo la norma ISO 22192 y la directiva europea MID, debe incluir mecanismos de eliminación de gas, correcciones de temperatura y densidad, y un registro de datos preciso para cada entrega. Su principio de funcionamiento se basa en la medición Coriolis, una tecnología que permite calcular el flujo de masa de forma directa, reduciendo las discrepancias que suelen generar disputas entre proveedores y armadores.
La medida también contempla excepciones: no será obligatoria para buques de bunkering con capacidad de carga igual o inferior a 300 toneladas ni para operaciones de suministro entre buques de bunkering. Sin embargo, la mayoría de las operaciones comerciales de abastecimiento quedarán alcanzadas.
En paralelo, Países Bajos anunció que reforzará la toma de muestras de combustible bajo el estándar ISO 13739 en Rotterdam, con plena aplicación prevista también para 2026, lo que incrementará aún más la trazabilidad y la seguridad en el abastecimiento marítimo.
Para las empresas que operan en la región, este cambio implica una planificación anticipada: adaptar o reemplazar equipos, obtener certificaciones, capacitar a la tripulación y actualizar procedimientos de entrega. La cuenta regresiva ya comenzó y, aunque aún queda más de un año para la implementación, el plazo técnico y administrativo para cumplir con la norma puede ser ajustado.
¿Qué deben hacer los armadores y armadores antes del 1 de enero de 2026?
- Verificar el equipo:
Confirmar que el MFM cumple con ISO 22192 y MID.
Asegurarse de que el sistema incluye sensor, eliminación de gas, corrección de temperatura/densidad y registro de datos.
- Certificación y registro:
Presentar la certificación oficial a la autoridad portuaria correspondiente.
Completar el registro antes de la fecha límite.
- Capacitación de la tripulación:
Formar al personal en operación, calibración y reporte.
Preparar protocolos para inspecciones.
- Documentación y reportes:
Mantener manuales, certificados, bitácoras de calibración y registros de entrega a bordo.
- Revisar licencias y excepciones:
Verificar si la operación califica para alguna excepción.
Actualizar licencias de bunkering si se reemplaza o modifica el equipo.
En un escenario global donde los puertos compiten por eficiencia, seguridad y transparencia, Rotterdam y Amberes-Brujas marcan el rumbo hacia un estándar más riguroso en el suministro de combustibles marítimos. Los próximos meses serán decisivos para que la industria se adapte a un nuevo esquema en el que cada litro —o más precisamente, cada kilo— contará.







