El arribo del contenedor procedente de China no es solo una novedad aduanera. Representa la posibilidad concreta de que empresas del NEA puedan recibir insumos y productos terminados sin depender exclusivamente de terminales lejanas, reduciendo tiempos y costos.

Redacción GlobalPorts

En las últimas semanas, el Puerto de Barranqueras comenzó a mostrar un movimiento poco habitual que está despertando expectativas en el sector logístico y productivo del nordeste argentino. 

Por un lado, recibió su primer contenedor de importación, gestionado por la empresa de capitales chinos Grupo Ni, con un cargamento de copas de bazar. La operación formó parte de un plan logístico del Grupo Ni, que proyecta centralizar parte de sus cargas en Barranqueras, lo que podría atraer a otros operadores y generar un flujo estable de importaciones. Por otro, consolidó y despachó hacia China su primer envío de cuero vacuno salado, cargado directamente en las instalaciones portuarias.

La combinación de ambos hechos refleja algo más que dos operaciones aisladas. Marca el inicio de un uso más diversificado del puerto chaqueño, que históricamente se había concentrado en el transporte de granos, subproductos y mercaderías de cabotaje. Ahora, comienza a insertarse en el circuito de comercio exterior con operaciones que hasta hace poco parecían reservadas a los grandes puertos marítimos.

Para la administradora del puerto, Alicia Digiuni de Azula, este tipo de operaciones son parte de una estrategia mayor. “Es la movilidad que queríamos en el puerto, estar en la agenda de la opción de la logística de transporte”, señaló, convencida de que estos movimientos empiezan a reposicionar a Barranqueras como alternativa viable dentro del comercio exterior argentino.

Cuero chaqueño rumbo a China

A pocos días de esa importación, Barranqueras también fue el punto de partida de un cargamento de cuero vacuno salado con destino al mercado chino. La carga, proveniente de Puerto Tirol, se consolidó en el puerto y salió en contenedores que navegaron por la Hidrovía Paraná–Paraguay hasta su conexión marítima. El objetivo de los exportadores es aumentar la frecuencia de envíos y alcanzar volúmenes que permitan mantener una operatoria regular.

Digiuni de Azula remarcó que este logro no habría sido posible sin una política clara de apoyo a la logística. “Sin el acompañamiento y la firme decisión de políticas en lo que tiene que ver el transporte, la logística del transporte que tiene una incidencia en el costo final del producto, esto no sería posible”, afirmó. También adelantó que las obras del nuevo depósito fiscal están finalizadas y que estará operativo en menos de un mes, lo que facilitará aún más el flujo de exportaciones e importaciones.

Un nodo que busca posicionarse

La ubicación de Barranqueras, sobre la Hidrovía, le da acceso fluvial tanto a los puertos marítimos del sur como a los países vecinos del norte. Para que este potencial se materialice, será clave avanzar con mejoras en infraestructura, como el depósito fiscal en desarrollo y la ampliación de los servicios portuarios.

El puerto comienza así a mostrar un perfil distinto: un espacio donde pueden confluir exportaciones de origen regional e importaciones con destino a la industria y el comercio local. Cada contenedor que entra o sale no solo transporta mercancías, sino que alimenta la expectativa de que el Chaco y el NEA ganen peso propio en el mapa logístico argentino.

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