La salida de MSC y Hapag-Lloyd, junto a medidas aduaneras y tensiones administrativas, golpean el rol estratégico del puerto uruguayo en la Hidrovía.

Redacción GlobalPorts//

La drástica caída del 50% en el movimiento de contenedores en tránsito en el Puerto de Montevideo, reportada en los últimos cuatro meses, es mucho más que un dato coyuntural.  Según datos de la Administración Nacional de Puertos (ANP), durante 2024 el puerto movilizó 1.115.000 TEUs, una cifra que representa una baja del 1% respecto a 2023. Sin embargo, la caída en el tránsito y los contenedores vacíos fue más severa: un 4,5% menos en tránsito y casi 7% menos en vacíos, reflejando que el problema no es sólo de volumen total, sino de perfil operativo.

El repliegue de dos gigantes del transporte marítimo, Mediterranean Shipping Company (MSC) y Hapag-Lloyd, marca un giro que impacta directamente en la función estratégica que Montevideo venía ocupando como puerto de transbordo, especialmente para cargas procedentes de Paraguay y el norte argentino.

Las navieras justificaron sus decisiones en cuestiones tarifarias y operativas. MSC trasladó su carga paraguaya y argentina a Buenos Aires, donde además posee participación en Exolgan, la principal terminal de contenedores del país. Hapag-Lloyd, por su parte, reorganizó su servicio conjunto con MSC en la ruta Mediterráneo – Costa Este de Sudamérica, eliminando la escala en Montevideo y favoreciendo al puerto de Navegantes (Brasil), en busca de mayor eficiencia y menor costo.

A estos factores se suma una medida de la Dirección Nacional de Aduanas de Uruguay que impuso el escaneo del 100% de la carga paraguaya, lo que provocó demoras de hasta 20 días en el procesamiento de contenedores, generando congestión y desvíos hacia terminales con mejores tiempos logísticos.

Para Argentina, este giro en el tablero logístico regional implica tanto oportunidades como desafíos. Por un lado, el Puerto de Buenos Aires recupera atractivo como hub de transbordo para cargas del interior sudamericano. Por otro, se plantea la necesidad de mejorar la coordinación regional para que decisiones unilaterales, como el escaneo del 100% o los cambios tarifarios abruptos, no afecten la fluidez del sistema de navegación compartido.

El panorama se complica aún más con las tensiones internas en la Administración Nacional de Puertos (ANP), donde la reciente renuncia de la vicepresidenta Alejandra Koch tras denuncias por nombramientos irregulares, dejó un clima de incertidumbre institucional.

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