El Puerto de Nueva Palmira avanza hacia un cambio de escala que lo posiciona como nodo clave de salida oceánica para el mineral de hierro brasileño. Al cierre de 2025, el enclave uruguayo movilizará 6,7 millones de toneladas de este segmento —4 millones a través de Terminal Navios y 2,7 millones por Punta del Arenal—, con una proyección de 25 millones de toneladas anuales para 2029.
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El impulso proviene de la estrategia de LHG Mining, que apuesta por un esquema fluvial de largo plazo para conectar el estado brasileño de Mato Grosso do Sul con las rutas oceánicas. La iniciativa contempla 400 nuevas barcazas a incorporar en los próximos tres años y 15 remolcadores actualmente en construcción, un despliegue que excede la coyuntura y confirma la integración logística regional como eje del proyecto.
El salto cuantitativo y cualitativo no solo consolida una nueva matriz de cargas, sino que reconfigura el equilibrio logístico de la Hidrovía Paraná–Paraguay.
Entre noviembre y diciembre arribaron a Nueva Palmira las primeras 25 embarcaciones: barcazas Jumbo y empujadores de bajo calado, descargadas por el buque AAL Houston procedente de Barranquilla. El lote incluyó empujadores de 4.500 HP y 3.800 HP, fundamentales para sostener el movimiento de grandes volúmenes de norte a sur. Estas unidades operarán desde Paraguay y podrían navegar bajo bandera boliviana, un esquema que habilita tripulación multinacional—argentina, brasileña, uruguaya y paraguaya— y refuerza la lógica cooperativa de la Hidrovía.
Desde la Administración Nacional de Puertos, su presidente Pablo Genta destacó que el proyecto “es una prioridad de nuestra administración y demuestra el potencial de Nueva Palmira como punto de enlace entre el transporte fluvial regional y los destinos oceánicos”. La definición institucional acompaña una lectura estratégica: el puerto profundiza su especialización como hub fluvial–oceánico y suma cargas de alta previsibilidad y baja estacionalidad, distintas al perfil histórico predominantemente agrícola.
Los indicadores operativos respaldan el cambio de ciclo. Entre enero y octubre de 2025, Nueva Palmira registró un incremento del 7% en el manejo de carga, con 1.978.077 toneladas adicionales. En ese período, la exportación explicó cerca del 49% de los movimientos, seguida por importación, transbordo y tránsito. Entre enero y noviembre se contabilizaron 2.298 escalas, de las cuales 1.422 correspondieron a barcazas, confirmando la centralidad del tráfico fluvial.
El contraste con 2024 refuerza la lectura de fondo. Al cierre del año pasado, las tres terminales del puerto totalizaron 7.995.290 toneladas, un 14% menos que en 2023. Mientras las exportaciones uruguayas crecieron 76%, las mercaderías de transbordo de origen no uruguayo cayeron 58%. La recuperación de 2025, ahora traccionada por el mineral de hierro, diversifica la matriz de cargas y reduce la dependencia del transbordo tradicional.
En perspectiva, la proyección a 2029 coloca a Puerto de Nueva Palmira en el centro de una nueva etapa de la Hidrovía Paraná–Paraguay, donde la minería brasileña gana peso y exige infraestructura, flota y coordinación multinacional. Para la región, el movimiento anticipa mayor competencia y complementariedad entre puertos, y para Nueva Palmira, la consolidación de un rol estratégico que trasciende coyunturas y redefine su lugar en el mapa logístico sudamericano.






