Nueva Vicentin Argentina aseguró que durante abril quedarán operativas todas sus unidades productivas, en una nueva etapa de la compañía tras la homologación del cram down y el traspaso de control al grupo Grassi. Según su presidente, Mariano Grassi, la firma ya desembolsó US$ 17 millones en anticipos a acreedores y prevé alcanzar los US$ 20 millones este mes.

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La reactivación de todas las unidades productivas de Nueva Vicentin Argentina abre una nueva fase en la trayectoria reciente de la agroexportadora, luego de varios años de crisis financiera, concurso preventivo, disputas judiciales y competencia entre distintos grupos interesados en tomar el control de la empresa.

En este nuevo escenario, la conducción encabezada por Mariano Grassi busca poner en marcha los activos industriales de la compañía y avanzar con el cumplimiento de compromisos asumidos con acreedores. 

Abril, mes clave para la operación de Nueva Vicentin Argentina

En declaraciones publicadas por Bichos de Campo, el presidente de Nueva Vicentin Argentina, Mariano Grassi, afirmó que a partir de abril estarán en funcionamiento todas las unidades productivas de la compañía. En esa misma entrevista sostuvo que la firma ya abonó US$ 17 millones en anticipos dentro de los acuerdos celebrados con acreedores y que durante este mes ese monto llegará a US$ 20 millones. También indicó que debieron aportar alrededor de US$ 12 millones para cancelar deuda postconcursal vinculada con facturas e impuestos impagos arrastrados de gestiones anteriores. 

La importancia de esa definición no reside solo en el dato industrial. También representa una señal hacia el mercado, los acreedores y la cadena agroindustrial sobre la voluntad de la nueva conducción de sostener actividad, normalizar compromisos y dar continuidad operativa a una empresa que fue uno de los casos más sensibles del sector en los últimos años. 

El traspaso de control y la ejecución del cram down

La actual etapa de Nueva Vicentin Argentina se apoya en la resolución judicial que homologó la propuesta presentada por el grupo Grassi y habilitó el traspaso accionario de la empresa. Ese cambio quedó formalizado a fines de diciembre de 2025, cuando además se constituyó el nuevo directorio con Mariano Grassi como presidente. A partir de entonces, la firma comenzó a operar bajo la denominación de Nueva Vicentin Argentina. 

Esa formalización marcó un punto de inflexión en un expediente que se extendió durante casi seis años desde el default declarado por Vicentin a fines de 2019. El concurso preventivo, las sucesivas controversias judiciales, las disputas entre oferentes y el frustrado intento de expropiación convirtieron al caso en uno de los procesos concursales más complejos y observados del agro argentino. 

Pagos a acreedores y normalización de pasivos

El frente financiero es otro de los ejes de esta etapa. Además de los anticipos mencionados por Grassi, distintos reportes periodísticos señalaron que en enero de 2026 comenzó la ejecución del esquema de pagos previsto en la propuesta homologada. Ese movimiento fue presentado como una señal de cumplimiento frente a los acreedores alcanzados por el acuerdo. 

A eso se suma la cancelación de deuda postconcursal por parte de la nueva conducción, un aspecto relevante porque refiere a obligaciones generadas con posterioridad al concurso y necesarias para ordenar la operatoria cotidiana. En este punto, la estrategia de la nueva administración parece apuntar tanto a la reactivación industrial como a la reconstrucción gradual de condiciones mínimas de funcionamiento. 

Reactivación industrial bajo una causa todavía sensible

La puesta en marcha de todas las unidades productivas en abril aparece, así, como una meta central de esta nueva etapa. Más allá del volumen efectivo de operación que logre sostener la empresa, el dato tiene peso porque permite medir si el cambio de control puede traducirse en continuidad fabril y recuperación operativa. 

De todos modos, el caso Vicentin continúa siendo especialmente delicado. Aunque el tramo central del cram down quedó homologado y el control societario fue transferido al grupo Grassi a fines de diciembre de 2025, el expediente siguió generando reacciones y objeciones por parte de actores involucrados. Por eso, más que un cierre definitivo en sentido amplio, lo que existe es una nueva etapa con control societario ya definido, pero todavía bajo observación por la magnitud económica, institucional y judicial del caso. 

El caso Vicentin

Vicentin entró en cesación de pagos en diciembre de 2019, con una deuda millonaria que impactó sobre bancos, proveedores, productores y otros acreedores. Luego solicitó la apertura de su concurso preventivo en febrero de 2020. Desde entonces, el expediente atravesó una extensa secuencia de controversias judiciales, intentos de reestructuración, propuestas enfrentadas y una larga disputa por el control de la compañía. 

El punto de quiebre de esta nueva etapa se produjo en diciembre de 2025, cuando la Justicia homologó la propuesta del grupo Grassi y quedó formalizado el traspaso accionario. En términos societarios, ese momento selló el cierre del proceso de definición de control. Sin embargo, por la complejidad del caso, por sus antecedentes y por las impugnaciones que rodearon el trámite, Vicentin sigue siendo una causa de alta sensibilidad dentro del sector agroindustrial argentino. 

En ese marco, la reactivación anunciada por Nueva Vicentin Argentina constituye un avance operativo relevante dentro del proceso de normalización, pero no borra por sí sola la complejidad de un caso que lleva más de seis años de desarrollo y que todavía conserva fuerte interés económico, institucional y judicial.

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