Un operativo de alto riesgo activado en el Puerto de Montevideo volvió a poner en foco los protocolos y capacidades de respuesta ante incidentes con mercancías peligrosas en terminales portuarias.

Por GlobalPorts

La Armada Nacional, a través de la Prefectura del Puerto de Montevideo, intervino un contenedor en condición crítica que presentaba derrame y fuga de gas tóxico dentro de la Terminal Cuenca del Plata (TCP).

El contenedor —identificado como IMO Clase 3ONU 1917Grupo de Embalaje II— había sido desembarcado de un buque portacontenedores tras detectarse la situación de riesgo. La clasificación corresponde a líquidos inflamables, un universo que exige controles estrictos por la peligrosidad de sus vapores y por el potencial de escalamiento del incidente si no se actúa con rapidez y coordinación.

Frente a este escenario, la Armada activó un dispositivo de seguridad específico, coordinado por su Departamento de Mercancías Peligrosas, con apoyo de técnicos y químicos especializados. El procedimiento se concretó el miércoles 28 de enero, cuando se avanzó con la desconsolidación del contenedor, una tarea considerada crítica por la necesidad de abrir la unidad, manipular la carga y neutralizar la fuga en un entorno controlado.

Según la información oficial difundida en Uruguay, el operativo permitió controlar el derrameeliminar la fuga y dejar la carga en condiciones seguras para su posterior reconsolidación y reembarque. En el esquema intervinieron además actores del ecosistema portuario, con coordinación operativa para preservar la seguridad del personal, la terminal y el entorno.

Desde la terminal se indicó que el contenedor no tenía destino ni trasbordo en Montevideo, subrayando que la gestión del incidente quedó a cargo de la autoridad marítima. El dato no es menor: aun cuando la carga no forme parte del circuito local, el puerto debe absorber el riesgo operativo y disponer de capacidades técnicas y protocolos para resolver eventos de este tipo sin afectar la continuidad del sistema.

Más allá del desenlace positivo, el episodio vuelve a dejar una señal clara para la logística regional. La manipulación de mercancías peligrosas —en tránsito o en escala— exige planificación, entrenamiento permanente y coordinación interinstitucional.

Expertos en seguridad portuaria, ampliaron a GlobalPorts que la decisión de avanzar con la desconsolidación muestra que, ante determinadas fallas, aislar no alcanza: es necesario intervenir para restablecer condiciones de seguridad, aun cuando eso implique mayores costos y complejidad operativa.

En un contexto de creciente tráfico de contenedores y sustancias reguladas, la experiencia de Montevideo refuerza la importancia de contar con autoridades portuarias y marítimas preparadas, procedimientos claros y una gobernanza del riesgo que priorice la seguridad sin perder eficiencia. Para el sistema portuario del Cono Sur, estos episodios funcionan como recordatorio y aprendizaje: la previsibilidad logística también se construye sabiendo responder cuando algo sale mal.

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