El municipio de Bahía Blanca firmó un memorándum de entendimiento con Fértil Pampa SAU para instalar una planta de urea en Bahía Blanca con una inversión de USD 2.400 millones. El proyecto, impulsado por la subsidiaria de Pampa Energía, transformará gas de Vaca Muerta en 2,1 millones de toneladas anuales de urea granulada y posiciona al puerto bahiense como el principal eslabón industrial entre la cuenca neuquina y los mercados globales.
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El acuerdo y sus alcances
El intendente Federico Susbielles suscribió el memorándum junto al vicepresidente de Fértil Pampa, Sergio Nabaes, y el secretario de Economía municipal, Carlos de Vadillo. El documento establece el marco de promoción institucional que el municipio otorgará al proyecto para brindar previsibilidad a las etapas de ingeniería, financiamiento y construcción.

La planta se emplazará en un predio de 80 hectáreas dentro del área portuaria, contigua a la Central Termoeléctrica Piedra Buena.
El complejo incluirá una unidad de producción de amoníaco y dióxido de carbono, dos líneas de producción de urea con capacidad combinada de 6.000 toneladas diarias, sistemas de almacenamiento y facilidades logísticas integradas al puerto. El gas natural llegará por gasoducto exclusivo; la energía eléctrica, del Sistema Interconectado Nacional; y el agua de proceso, del mar, mediante desalinización.
Las proyecciones de empleo son importantes: más de 3.500 puestos directos y 10.000 indirectos durante la construcción, además de una demanda sostenida de proveedores y servicios locales. El inicio de obras está previsto para mediados de 2026, con un plazo de ejecución de cuatro años y el comienzo de operaciones comerciales estimado entre 2029 y 2030.
Vaca Muerta como insumo, el puerto como salida
El proyecto no es comprensible sin el contexto energético que lo sustenta. Pampa Energía cerró 2025 con un récord de producción de gas de 17,6 millones de metros cúbicos diarios y proyecta incorporar 10 millones adicionales en los próximos tres años. Ese excedente de la cuenca neuquina es precisamente el insumo que alimentará la planta, convirtiendo un commodity energético en un producto industrial de alto valor agregado.
La lógica de integración vertical es directa: Pampa Energía extrae el gas en Vaca Muerta, lo transporta por gasoducto hasta el Polo Industrial de Bahía Blanca y lo convierte en fertilizantes que se despachan al mercado doméstico y a los mercados externos a través del puerto.
El complejo bahiense, con su calado profundo y su infraestructura petroquímica consolidada, es el único punto del país donde esa cadena puede cerrarse con eficiencia logística y competitiva.
Sustitución de importaciones y perfil exportador
El proyecto responde a una falla estructural del mercado agroindustrial argentino. La Argentina importó más de 4,1 millones de toneladas de fertilizantes en el último año, con la urea como insumo crítico expuesto a la volatilidad internacional.
En las últimas semanas, el valor FOB de la urea trepó entre un 40% y un 57% —superando los USD 755 por tonelada— impulsado en parte por tensiones en Medio Oriente. Esa exposición tiene un costo directo sobre la rentabilidad del sector agropecuario.
Con una producción proyectada de 2,1 millones de toneladas anuales, Fértil Pampa no solo apunta a reducir esa dependencia importadora, sino a generar un flujo exportador de largo plazo. Alrededor del 60% de la producción se destinaría a mercados externos, con Brasil como destino prioritario dado su déficit estructural de urea. Las estimaciones de la propia compañía proyectan ingresos por exportaciones del orden de los USD 890 millones anuales.
RIGI, BID y Banco Mundial: el andamiaje financiero
Para viabilizar la escala del proyecto, Pampa Energía presentó en abril su solicitud de adhesión al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), que ofrece beneficios fiscales y aduaneros orientados a atraer inversiones de largo plazo. En paralelo, la empresa negocia financiamiento con el BID Invest —cuya aprobación por parte del Directorio Ejecutivo está prevista para noviembre de 2026— y con la Corporación Financiera Internacional (CFI) del Banco Mundial. En mayo, Pampa Energía ya colocó deuda en los mercados internacionales por USD 500 millones, señal del respaldo financiero que rodea al proyecto.
La tercera gran inversión del año
El acuerdo con Fértil Pampa es el tercer megaproyecto confirmado para Bahía Blanca en menos de tres meses. En marzo, TGS anunció USD 3.000 millones para ampliar sus instalaciones en White-Galván y procesar líquidos de Vaca Muerta. En abril, Compañía Mega comprometió USD 650 millones para ampliar su capacidad de procesamiento de gas desde la cuenca neuquina.
Sumados los tres proyectos, el corredor Vaca Muerta-Bahía Blanca acumula compromisos de inversión que superan los USD 6.000 millones en 2026.
El patrón es consistente: las tres iniciativas tienen como denominador común el gas de Vaca Muerta, el puerto bahiense como salida al mundo y la infraestructura del polo petroquímico como plataforma. Lo que está tomando forma no es solo un conjunto de plantas: es la consolidación de un corredor energético-industrial que conecta la cuenca más productiva del país con el Atlántico.






