Con Vaca Muerta como motor y el GNL como nueva palanca de monetización, la producción petrolera en Argentina podría superar el millón de barriles diarios hacia fin de año y escalar por encima de 1,5 millones para 2031. El salto no solo abre una oportunidad exportadora inédita: también exige más infraestructura, servicios, empleo calificado y capacidad logística.
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La producción petrolera en Argentina empieza a mostrar una escala que, hasta hace pocos años, parecía lejana. Según proyecciones presentadas por YPF en Houston, en base a estudios de Rystad Energy, el país podría superar el millón de barriles diarios hacia diciembre próximo y escalar por encima de 1,5 millones para 2031.
Ese crecimiento tendría además un fuerte correlato exportador. De acuerdo con lo expuesto en el encuentro, la Argentina podría generar más de u$s30.000 millones anuales en exportaciones de petróleo y GNL a partir de 2030-2031, con potencial de alcanzar hasta u$s45.000 millones en escenarios de precios internacionales estables.
Los datos fueron presentados durante la Breakfast Series – Energy Leadership in Action, organizada por el IAPG Houston en Texas. Allí coincidieron empresarios, funcionarios y gobernadores en una idea central: Vaca Muerta ya no es solo una promesa geológica. Es una plataforma de crecimiento productivo, exportador y logístico que obliga a pensar en infraestructura, capital humano y competitividad.
Vaca Muerta acelera la producción petrolera en Argentina
El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, planteó que el desarrollo de Vaca Muerta debe leerse como un objetivo estratégico de país. “Esto es un trabajo colaborativo. A nosotros siempre nos pareció que era muy importante poner un objetivo del país”, afirmó.
En esa línea, sostuvo que el crecimiento del shale argentino requiere coordinación entre empresas, gobiernos, provincias, municipios y gremios. “En YPF vinimos a trabajar con la industria y no contra la industria”, remarcó, al definir este proceso como “un objetivo generacional”.

Marín destacó además que la actividad viene mostrando una aceleración sostenida. “El año pasado batimos el récord histórico de producción de petróleo en la Argentina, con 878.000 barriles”, señaló. A partir de esa base, proyectó un nuevo umbral para este año: “Yo creo que para diciembre, muy posiblemente, se bata el millón de barriles”.
El diagnóstico es relevante porque muestra que la producción petrolera en Argentina no solo crece, sino que lo hace a un ritmo cada vez más alto. “Si uno mira las derivadas, se ve que estamos subiendo cada vez más rápido”, resumió el titular de YPF.
La meta de 2031: más de 1,5 millones de barriles
A mediano plazo, el objetivo es todavía más ambicioso. “Estamos viendo que en 2031 vamos a producir más de un 1,5 millón barriles, muy posiblemente”, aseguró Marín, al vincular esa expansión tanto al petróleo como al desarrollo gasífero asociado.
La proyección se apoya en la consolidación de Vaca Muerta como motor energético y en la articulación con proyectos de infraestructura y exportación. En ese esquema, el crecimiento ya no depende solo del ritmo de perforación, sino también de la capacidad de evacuar producción, ampliar servicios y sostener condiciones competitivas a lo largo de toda la cadena.
Exportaciones de petróleo y GNL: un salto de hasta u$s45.000 millones
Uno de los puntos más fuertes de la presentación fue el potencial exportador del sector. Marín explicó que el objetivo fijado por YPF es que la Argentina supere los u$s30.000 millones anuales en exportaciones de energía desde 2030-2031.
“El objetivo que pusimos es que Argentina, a partir de 2030-2031, exporte más de 30 mil millones de dólares”, sostuvo. Incluso fue más allá: “Estamos viendo números de hasta 45 mil millones de dólares, teniendo en cuenta precios normales y de largo plazo”.
Para la economía argentina, ese volumen representa mucho más que un dato sectorial. Implica la posibilidad de consolidar una nueva fuente estructural de divisas. También refuerza el lugar que podría ocupar la energía en la matriz exportadora del país durante la próxima década.
Inversiones millonarias y costos competitivos
Durante el encuentro se presentaron además datos sobre la escala de inversión que acompaña este proceso. El desarrollo de Vaca Muerta avanza con desembolsos anuales proyectados de entre u$s18.000 y u$s25.000 millones, con un acumulado que podría alcanzar los u$s130.000 millones hacia 2031.
Ese despliegue encuentra uno de sus principales soportes en la competitividad del recurso. Según se indicó, el break-even se ubica por debajo de u$s35 por barril, incluso contemplando regalías y costos locales.
Esa ecuación fortalece el atractivo de la producción petrolera en Argentina frente a otros desarrollos internacionales. Pero al mismo tiempo pone en evidencia que el desafío para los próximos años no es solo geológico ni financiero. También será operativo, logístico e institucional.
El GNL gana lugar en la estrategia energética
La expansión del gas aparece como otro componente decisivo del nuevo escenario. En Houston se destacó que el proyecto Argentina LNG evoluciona desde un esquema estacional hacia uno continuo, ampliando su horizonte de monetización.
En ese marco, se señaló como hito la firma del primer contrato de exportación de largo plazo hacia Alemania por parte de Southern Energy, con Pan American Energy (PAE) como actor central. La señal es clara: el GNL empieza a dejar de ser una promesa para convertirse en una pieza concreta de la estrategia energética argentina.
Marín lo explicó en estos términos: “Es algo muy particular, porque tiene producción de gas y de petróleo. Ese es el concepto que buscamos”. El punto no es menor: el crecimiento futuro se piensa como una arquitectura integrada, donde petróleo, gas e infraestructura exportadora forman parte del mismo proceso.
El Gobierno busca ampliar el ecosistema de inversiones
El secretario coordinador de Energía y Minería, Daniel González, sostuvo que el interés internacional por la Argentina creció con fuerza en el último año. “El año pasado vimos un quiebre, vimos que Argentina volvía a estar en el mapa, pero el interés que percibimos hoy es muy superior”, afirmó.
González atribuyó ese escenario a una combinación de factores políticos, económicos y geopolíticos. Destacó además el perfil proinversión del actual contexto argentino y el valor de contar con recursos naturales de escala global en un momento de reconfiguración internacional de la energía.
Pero además del clima de negocios, hizo foco en el entramado local. “Creemos que llegó el momento de agrandar ese ecosistema: más compañías operadoras, más empresas de servicios, más capital. Hay oportunidades en toda la cadena”, remarcó.
Ese planteo conecta con uno de los desafíos más concretos del sector: sumar nuevos jugadores para ampliar la competencia, optimizar costos y evitar cuellos de botella en servicios y equipamiento.
Capital humano y empleo para sostener el crecimiento
La industria también puso el foco en la necesidad de formar trabajadores para acompañar la expansión. Según se explicó, el sector impulsa un programa para certificar 10.000 trabajadores y cubrir una demanda de hasta 15.000 empleos en el pico de actividad.
La meta no solo apunta a cubrir necesidades operativas. También busca elevar los estándares de seguridad y productividad. En otras palabras, la escala que proyecta Vaca Muerta exige una base laboral más amplia, más especializada y mejor preparada.
Este punto vuelve a mostrar que el crecimiento energético no puede leerse solo en términos de barriles. También involucra educación técnica, proveedores, servicios especializados y planificación territorial.
Neuquén y Río Negro, claves para la infraestructura energética
Los gobernadores de Neuquén y Río Negro aprovecharon el encuentro para remarcar que el salto de la producción petrolera en Argentina solo será viable si se acelera la infraestructura.
Rolando Figueroa, gobernador de Neuquén, anunció una nueva licitación de 15 áreas hidrocarburíferas en Vaca Muerta, con apertura prevista para el 19 de agosto bajo la órbita de Gas y Petróleo del Neuquén (GyP). Además, defendió una mirada integral del desarrollo. “Nada se puede lograr sin sustentabilidad social”, afirmó.
Figueroa señaló que la provincia avanza en programas educativos, becas, escuelas técnicas y obras de infraestructura para acompañar el crecimiento. El objetivo es llegar a 2030 con mejores rutas, redes de gas, electricidad y servicios básicos.
Desde Río Negro, Alberto Weretilneck destacó el papel de su provincia como plataforma de evacuación y exportación hacia el Atlántico. Subrayó que allí confluyen ductos clave y se proyecta la construcción de un gran hub exportador de petróleo y gas.
También advirtió sobre la necesidad de reducir tiempos de permisos, mejorar rutas nacionales y fortalecer la infraestructura ferroviaria para bajar costos y dar mayor eficiencia al transporte de insumos y producción.

Un nuevo horizonte energético con exigencias logísticas
La Argentina se encamina a una nueva escala productiva y exportadora en materia de hidrocarburos. Las proyecciones de YPF ubican a Vaca Muerta y al GNL en el centro de una transformación que podría cambiar el peso del sector energético en la economía nacional.
Sin embargo, el salto no se resolverá solo con más producción. Requerirá infraestructura, servicios, capital humano, estabilidad regulatoria y una logística capaz de acompañar el ritmo de crecimiento.
Ese es, tal vez, el dato más relevante que dejó Houston: la oportunidad ya no depende únicamente del recurso. Depende de la capacidad de convertir ese potencial en una plataforma sostenida de inversión, exportación y desarrollo.
Fuentes: Ámbito/ Forbes Argentina/ DF Sud/ Mejor Energía/ Río Negro








