El fuerte interés por la ampliación del Gasoducto Perito Moreno y las obras que Oldelval acelera sobre su sistema de transporte muestran que el crecimiento de la Cuenca Neuquina vuelve a poner en primer plano la necesidad de ampliar la capacidad de evacuación de gas y petróleo.
GlobalPorts | Energía y Logística
El crecimiento de Vaca Muerta entró en una nueva etapa. Ya no alcanza con sostener el ritmo de inversión en producción ni con exhibir nuevos récords de extracción: el desafío pasa ahora por garantizar que el gas y el petróleo puedan salir a tiempo, sin restricciones, hacia los centros de consumo, las plantas de procesamiento y los mercados de exportación.
En ese escenario, dos movimientos recientes exponen con claridad el nuevo eje de la discusión. Por un lado, TGS confirmó que la licitación de open season para ampliar el Gasoducto Perito Moreno recibió pedidos por más de 32 millones de metros cúbicos diarios, casi triplicando la capacidad disponible en esta primera etapa. Por otro, Oldelval acelera obras sobre su sistema de transporte hacia el Atlántico para sumar capacidad antes de que entre en operación Vaca Muerta Oil Sur (VMOS).
Ambos proyectos, enmarcados bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), revelan un mismo dato de fondo: la competitividad de Vaca Muerta depende cada vez más de la velocidad con que pueda ampliarse la infraestructura de evacuación.
La ampliación del Gasoducto Perito Moreno muestra la presión sobre el sistema
El resultado del open season lanzado por TGS dejó una señal contundente para el mercado energético. La transportadora recibió solicitudes por más de 32 MMm3/d de parte de cargadores interesados en asegurarse capacidad incremental en el sistema, un volumen que casi triplica la oferta disponible en este primer tramo.
La magnitud del interés confirma que la infraestructura de Vaca Muerta enfrenta una presión creciente. Ya no se trata solo de proyectar mayor producción, sino de asegurar con anticipación la capacidad de transporte necesaria para evitar que la expansión de la cuenca quede condicionada por restricciones físicas en la red troncal.
El proyecto de ampliación del Gasoducto Perito Moreno, que TGS se adjudicó en noviembre pasado, apunta precisamente a remover esos límites y a quedar operativo para el invierno de 2027. Según la hoja de ruta de la compañía, esta primera fase contempla 14 MMm3/d adicionales, de los cuales 12 MMm3/d tendrán como destino el área del Gran Buenos Aires y 2 MMm3/d se orientarán a Bahía Blanca.
La inversión prevista asciende a US$700 millones y se ejecutará en dos etapas. Desde la empresa destacaron que el proceso de apertura de ofertas por la parte correspondiente a prepagos fue altamente exitoso, lo que da cuenta del interés concreto de productores, comercializadores, industrias, generadores y distribuidoras por asegurar espacio en el sistema.
Más allá del resultado de esta primera instancia, TGS anticipó que el proceso forma parte de una estrategia de expansión más amplia. La compañía espera una segunda etapa vinculada a un nuevo open season que deberá organizar la Secretaría de Energía junto con Enargas, una vez que se defina la transferencia de contratos de Cammesa y Enarsa hacia las distribuidoras.
Gas rico, procesamiento y exportación: una solución estructural para Vaca Muerta
La infraestructura de Vaca Muerta no enfrenta solo un desafío de transporte. También aparece con fuerza la necesidad de ampliar la capacidad de procesamiento, en especial frente al crecimiento de la producción de gases ricos con alto contenido de líquidos.
En ese marco, TGS puso sobre la mesa el proyecto de industrialización de líquidos del shale gas, conocido como NGLs, anunciado recientemente por sus accionistas en Nueva York. La iniciativa, estimada en US$3.000 millones, busca resolver una restricción técnica que empieza a volverse estratégica para toda la cuenca.
Según explicaron desde la compañía, el actual ritmo de inyección de gases ricos podría llevar a los gasoductos troncales a operar fuera de especificación técnica en el corto plazo. De allí que el proyecto no solo tenga una lógica industrial, sino también logística: separar esos líquidos y monetizarlos permite preservar condiciones operativas del sistema, sostener la producción y generar una nueva plataforma exportadora.
La infraestructura prevista incluye la expansión de la planta de Tratayén, que dejaría de ser un centro de acondicionamiento para convertirse en una unidad de procesamiento integral, además de un poliducto y una planta en Bahía Blanca. El plazo estimado de ejecución es de 45 meses y el proyecto podría aportar, según la empresa, unos US$1.200 millones anuales en divisas por exportación.
Leído en clave logística, el punto es claro: la infraestructura de Vaca Muerta ya no puede pensarse de manera fragmentada. Gasoductos, plantas de procesamiento, ductos complementarios y nodos portuarios forman parte de una misma ecuación de competitividad.
Oldelval acelera obras para evitar un cuello de botella en el petróleo
En paralelo al gas, el petróleo también muestra señales de saturación en la infraestructura existente. Oldelval advirtió que el sistema que conecta la Cuenca Neuquina con la salida al Atlántico atraviesa un momento de máxima exigencia, con el proyecto Duplicar Plus operando ya por encima del 90% de su capacidad.
Hoy, ese sistema permite evacuar alrededor de 500.000 barriles diarios hacia el Atlántico, aunque las proyecciones indican que el límite técnico de 540.000 barriles por día podría alcanzarse en el corto plazo. En ese contexto, la empresa decidió avanzar con obras de repotenciación sobre cuatro estaciones de bombeo entre Allen y el puerto de exportación.
Se trata de una obra de transición, pero con fuerte relevancia estratégica. El objetivo es agregar 200.000 barriles diarios de capacidad adicional antes de que VMOS esté operativo, evitando así que la falta de evacuación termine moderando la producción en los yacimientos.
El dato resulta central para entender el momento de Vaca Muerta. Mientras se desarrollan los grandes proyectos estructurales, la industria necesita soluciones intermedias que permitan sostener el crecimiento sin frenar inversiones ni alterar los planes de producción. En ese sentido, la decisión de Oldelval muestra que la infraestructura de Vaca Muerta se juega también en obras de contingencia y refuerzo, no solo en los grandes anuncios de largo plazo.
Duplicar Norte y la necesidad de modernizar la red histórica
Junto con estas tareas de repotenciación, Oldelval avanza en el proyecto Duplicar Norte, un oleoducto de US$380 millones que conectará el hub norte de Vaca Muerta con la estación de bombeo Allen. En su primera etapa, tendrá una capacidad inicial de 220.000 barriles diarios, aunque fue diseñado para ampliarse hasta 500.000 barriles.
Pero el plan de expansión no se limita a sumar nuevos ductos. También incluye una fuerte inversión en mantenimiento sobre una red histórica de 1.700 kilómetros, con un promedio de antigüedad cercano a los 60 años. Según la empresa, será necesario destinar más de US$1.000 millones adicionales para que ese sistema quede alineado con las exigencias operativas de los nuevos desarrollos.
Esta dimensión suele quedar en segundo plano frente a los proyectos de mayor visibilidad, pero es decisiva. La infraestructura de Vaca Muerta no solo requiere nuevas trazas; también necesita poner en condiciones una red troncal envejecida para que la ampliación de capacidad sea sostenible en el tiempo.
La competitividad de Vaca Muerta ya se juega en la logística
La señal que dejan TGS y Oldelval es convergente. Tanto en gas como en petróleo, la discusión central dejó de estar únicamente en el recurso o en el potencial productivo, y pasó a concentrarse en la capacidad real de transportar, procesar y exportar.
Para la Argentina, este punto es clave. La promesa de Vaca Muerta como plataforma de generación de divisas depende de que la infraestructura acompañe el ritmo de crecimiento de la cuenca. Cada demora, saturación o restricción operativa puede traducirse en menor producción efectiva, pérdida de competitividad o postergación de exportaciones.
En esa lógica, el open season del Gasoducto Perito Moreno y las obras de refuerzo de Oldelval funcionan como señales de una misma transformación. La infraestructura de Vaca Muerta dejó de ser un asunto secundario o complementario: se convirtió en el núcleo desde el cual se definirá si el salto productivo puede consolidarse en escala comercial y exportadora.
Fuentes: TGS, Oldelval, ENARGAS y normativa oficial sobre el RIGI.






