La compañía presentó un proyecto para desarrollar infraestructura de procesamiento, transporte y exportación de líquidos de gas natural entre Neuquén y Bahía Blanca. La iniciativa apunta a resolver cuellos de botella en la Cuenca Neuquina y reforzar el perfil logístico- exportador del nodo bonaerense.
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Transportadora de Gas del Sur (TGS) anunció una inversión de US$ 3.000 millones para desarrollar un sistema integrado de procesamiento, transporte, fraccionamiento y exportación de líquidos del gas natural provenientes de Vaca Muerta. El proyecto fue presentado durante la Argentina Week en Nueva York y será encuadrado bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
La iniciativa contempla nuevas instalaciones de procesamiento en Tratayén, la construcción de un poliducto hasta Bahía Blanca y nueva infraestructura de fraccionamiento, almacenamiento y despacho portuario. De esta manera, TGS busca dar respuesta a una restricción que gana peso a medida que crece la producción de gas rico en la Cuenca Neuquina: la falta de capacidad suficiente para separar, transportar y exportar los líquidos asociados.
Un proyecto para ordenar la cadena logística
El anuncio no se limita a una obra de transporte. El proyecto fue diseñado como una cadena integrada que une producción, procesamiento y salida exportadora. En Neuquén, TGS prevé ampliar la capacidad de tratamiento del gas en Tratayén. Desde allí, los líquidos separados serán enviados por un poliducto hacia Bahía Blanca, donde se construirán nuevas instalaciones para fraccionar los productos, almacenarlos y despacharlos al mercado internacional.
En varias coberturas iniciales se menciona un ducto de 600 kilómetros, aunque el detalle técnico más repetido habla de un trazado de 573 kilómetros y 20 pulgadas de diámetro entre Tratayén y Bahía Blanca. Esa diferencia no altera el sentido del proyecto, pero sí conviene tenerla presente al momento de precisar los datos técnicos.
Bahía Blanca como nodo de salida
La localización del tramo final vuelve a colocar a Bahía Blanca en el centro del mapa energético y logístico argentino. El proyecto prevé allí una nueva planta de fraccionamiento con capacidad para 2,7 millones de toneladas anuales de productos C3+, además de una terminal marítima equipada con tanques para productos C3, C4 y C5+.
Esa infraestructura permitirá transformar el gas rico de Vaca Muerta en insumos de mayor valor comercial, como propano, butano y gasolina natural, con destino al mercado internacional. En términos logísticos, el esquema refuerza una secuencia que va desde la captura en cuenca hasta la exportación portuaria, con menos fricciones entre los distintos eslabones de la cadena. Esa lectura surge del diseño técnico difundido para el proyecto y de la infraestructura prevista en origen y destino.
El cuello de botella que busca resolver
El proyecto de TGS se inserta en una discusión más amplia sobre el desarrollo de Vaca Muerta. El crecimiento de la producción no depende solo de la capacidad de extracción. También exige infraestructura suficiente para procesar, mover y colocar en el exterior los productos derivados del gas.
En ese punto, la iniciativa busca atacar uno de los cuellos de botella técnicos más sensibles para la Cuenca Neuquina.
La compañía difundió que el proyecto podría generar exportaciones anuales por US$ 1.200 millones, aunque algunas coberturas mencionaron estimaciones superiores. En cualquier caso, el eje estratégico es claro: agregar valor antes de exportar y convertir una limitación operativa en una plataforma de salida para productos con mayor demanda internacional.
Una obra de escala interprovincial
El desarrollo alcanzará a Neuquén, Río Negro, La Pampa y Buenos Aires y demandará, según la cobertura inicial, unos 45 meses de ejecución. Por su escala, no se trata de una obra menor ni de una ampliación incremental. Es una apuesta de infraestructura que combina procesamiento en origen, transporte dedicado y salida portuaria en destino.
También es una señal sobre el tipo de inversiones que necesita la logística energética argentina para acompañar el crecimiento de Vaca Muerta. Ya no alcanza con ampliar la extracción. El desafío ahora pasa por construir corredores eficientes entre la cuenca, la industria de procesamiento y los puertos de exportación. En ese tablero, TGS eligió posicionar a Bahía Blanca como una pieza central de la nueva etapa. La inferencia se apoya en la estructura integral del proyecto anunciada por la empresa y en el papel previsto para el nodo portuario bonaerense.
RIGI y previsibilidad para una inversión de largo plazo
El encuadre bajo el RIGI también forma parte de la arquitectura del proyecto. La magnitud de la inversión, el plazo de ejecución y el perfil exportador explican la búsqueda de un régimen que otorgue previsibilidad en materia tributaria, aduanera y cambiaria.
En proyectos de esta escala, esa estabilidad aparece como una condición central para avanzar con la ingeniería, los contratos y la financiación. Con este anuncio, TGS no solo propone una nueva obra de infraestructura. También pone sobre la mesa una discusión de fondo: cómo convertir el potencial de Vaca Muerta en una cadena logística más eficiente, con mayor capacidad de procesamiento y mejores condiciones para exportar desde la Argentina.
Fuentes: Infobae; EconoJournal; Bloomberg Línea






