El Consejo Federal de la Confederación Suiza aprobó el 13 de mayo la adhesión al Protocolo de Neutralidad del Canal de Panamá. El instrumento garantiza el libre tránsito por la vía interoceánica para todas las naciones, en tiempos de paz y de guerra. La decisión llega en un momento de alta tensión geopolítica sobre la ruta estratégica.

GlobalPorts | Vías Navegables, Puertos y Logística

La adhesión suiza no es un hecho aislado. El presidente José Raúl Mulino instruyó a la Cancillería panameña a promover nuevas adhesiones al Protocolo. Lo hizo después de que Donald Trump amenazara con recuperar el Canal, argumentando una supuesta influencia de China sobre la vía.

En ese marco, el canciller Javier Martínez-Acha invitó en marzo de 2026 a doce países a sumarse al Tratado, entre ellos Australia, Vietnam, Pakistán y Filipinas. Portugal formalizó su adhesión apenas una semana antes que Suiza.

Qué dice el Protocolo y por qué cualquier país puede adherirse

Para entender la decisión suiza es necesario conocer el diseño jurídico del instrumento. El Tratado de Neutralidad Permanente fue firmado en Washington el 7 de septiembre de 1977. Forma parte de los Tratados Torrijos-Carter entre Panamá y Estados Unidos. Incluyó desde su origen un Protocolo abierto a la adhesión de todos los Estados del mundo, con la OEA como depositaria.

Ese mecanismo es el que habilita a Suiza a sumarse al régimen sin ser parte del tratado bilateral original. El Protocolo establece que entrará en vigor para cada Estado desde el momento del depósito de su instrumento de adhesión ante la Secretaría General de la OEA. Cada nación adhiere según sus propios procedimientos constitucionales internos.

Por qué decide el Consejo Federal y no el Parlamento

En Suiza, los acuerdos importantes requieren aprobación parlamentaria y pueden estar sujetos a referéndum. La adhesión a organizaciones de seguridad colectiva o comunidades supranacionales requiere referéndum obligatorio. Este caso no encuadra en ninguna de esas categorías.

Las autoridades suizas precisaron que la adhesión no implica nuevos derechos ni obligaciones para Suiza. Es un respaldo político y diplomático al principio de neutralidad de la ruta interoceánica. Por eso la decisión quedó en manos del ejecutivo colegiado de siete miembros, sin pasar por el Parlamento.

El peso simbólico de Suiza

Más allá del procedimiento, el valor de esta adhesión es ante todo político. En un contexto de tensiones geopolíticas globales, la incorporación de Suiza —referente histórico de neutralidad y diálogo— fortalece la importancia estratégica del Canal para el comercio mundial. Que un país cuya política exterior descansa sobre la neutralidad permanente respalde expresamente la neutralidad de una vía marítima estratégica tiene una coherencia doctrinal que pocos Estados pueden replicar.

El propio Consejo Federal subrayó la dimensión comercial de la decisión. Señaló que el transporte marítimo es fundamental para el comercio exterior suizo. También destacó que la adhesión reconoce la importancia del Canal para la paz y la seguridad en el hemisferio occidental.

Un canal bajo presión geopolítica

El paso navegable de 82 kilómetros que une el Atlántico y el Pacífico está vigente desde octubre de 1979. Fue firmado por más de 40 Estados, entre los que no está China. Esa ausencia cobra relevancia ante la tensión actual entre Panamá y Pekín. China prometió que Panamá pagaría un alto precio por la decisión judicial contra CK Hutchison. Además, ha incrementado la retención de buques de bandera panameña en sus puertos, algo que Estados Unidos ha condenado como una represalia.

En ese escenario, cada nueva adhesión al Protocolo suma respaldo jurídico y político. Suiza, con su tradición diplomática y su peso en el comercio y las finanzas internacionales, es un adherente de alto valor para Panamá.

[rev_slider alias="web-product-light-hero-3d1"][/rev_slider]