El mercado granelero enfrenta en 2026 una anomalía histórica. La correlación negativa entre tarifas de flete y velocidad de los graneleros alcanzó -0,88, frente a un valor positivo de 0,74 registrado entre 2020 y 2025. El detonante es el conflicto en el Estrecho de Ormuz y el derrumbe del precio del bunker, que reescribieron la lógica operacional de la flota.
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La regla no escrita del transporte granelero era clara. Cuando las tarifas suben, los buques aceleran para capturar más cargamentos. En 2026, esa lógica quedó invertida. Los datos de Vessels Value Trade, plataforma de inteligencia de Veson Nautical, confirman la ruptura. La correlación entre graneleros, tarifas de flete y velocidad pasó de positiva a negativa en meses. Nunca había ocurrido con esta intensidad en la historia reciente del sector.
El VLSFO casi se duplicó desde el inicio del conflicto
El precio del combustible VLSFO en Róterdam trepó de US$480 a cerca de US$800 por tonelada. Representa un incremento del 67% desde el inicio de las hostilidades. Este encarecimiento cambió los incentivos de los armadores. Reducir la velocidad implica un ahorro exponencial en combustible.
La razón es física: la relación entre velocidad y potencia requerida es cúbica. Una reducción pequeña de nudos genera una caída grande en el gasto de bunker.
La flota Capesize navega hoy 0,31 nudos por debajo de los niveles previos al conflicto. Eso equivale a una reducción del 2,7%. Parece menor, pero el efecto es sistémico. Cada buque tarda más en completar cada viaje. Eso reduce la cantidad de rotaciones anuales y contrae la capacidad efectiva del mercado.
Tarifas en máximos históricos para la época del año
Los Capesize promediaron alrededor de US$23.000 por día en el primer trimestre de 2026, un 75% por encima del mismo período del año anterior. En los momentos de mayor tensión, las tarifas superaron los US$40.000 diarios. Veson Nautical señala que estos niveles son inusuales para esta época del año en la historia reciente.
Aproximadamente el 3% del comercio granelero total transita el Estrecho de Ormuz. El 1,4% de la flota global de graneles permanece actualmente atrapado dentro del estrecho. La combinación de flota inmovilizada y slow steaming generalizado comprime la oferta. Eso es lo que sostiene las tarifas en niveles extraordinarios.
China opera como soporte estructural de la demanda
El contexto geopolítico no explica todo. La demanda china de materias primas sostiene el mercado de fondo. En el primer trimestre, las importaciones de mineral de hierro crecieron un 10% interanual.
Las de bauxita avanzaron un 28%, con rutas cada vez más largas. Las importaciones chinas de bauxita alcanzaron casi 200 millones de toneladas en 2025. La mayoría proviene de Guinea, lo que genera rutas de larga distancia que multiplican la demanda de toneladas-milla.
La demanda de carbón también creció. El alza en los precios del gas y las consideraciones de seguridad energética explican ese comportamiento. Estos factores dan respaldo estructural al mercado, más allá de la coyuntura en Ormuz.
Una inversión de lógica con fecha de vencimiento incierta
Veson Nautical proyecta que la demanda crecerá un 2,7% anual entre 2026 y 2029. Pero la oferta lo hará al 3,3% anual, generando presión bajista progresiva sobre las tarifas hacia el final del período.
Si el conflicto se resuelve y el bunker cede, los incentivos para acelerar volverán. Con ellos, la correlación entre graneleros, tarifas de flete y velocidad podría normalizarse. Lo que esta coyuntura deja en evidencia es que esa correlación no es una ley física. Es el reflejo del comportamiento racional de los armadores. Y en 2026, la racionalidad cambió de signo.
Fuentes: Veson Nautical/ Safety4Sea/ HellenicShipping








