La Dirección Provincial de Puertos relativiza el informe de la ANPYN, reconoce problemas en pilotes, tablestacado y defensas, y apunta a limitaciones financieras y operativas que frenan las obras.

Por GlobalPorts

La tensión entre Nación y provincia por el estado del Puerto de Ushuaia sumó un nuevo capítulo tras la respuesta de la Dirección Provincial de Puertos (DPP) al informe técnico de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN), elaborado a partir de una inspección estructural y administrativa realizada entre el 30 de septiembre y el 1 de octubre.

El documento de la ANPYN había sido categórico: pilotes destruidos o faltantes, defensas vencidas, tablestacado sin mantenimiento desde hace décadas, pavimentos con desniveles y un “sitio 3” en situación de riesgo. Además, reveló un esquema financiero llamativo: cerca del 50 % del gasto se destina a sueldos, alrededor del 30 % se encuentra colocado en instrumentos financieros —préstamos a la provincia— y apenas un 1,3 % se orienta a obras de mantenimiento.

La DPP respondió que el informe era “excesivo y exacerbado”, aunque reconoció problemas en varias áreas críticas. El descargo, firmado por su titular, Roberto Murcia, responde con explicaciones operativas y financieras, mientras advierte que las soluciones llegarán recién con una programación de obras prevista a partir de 2027.

Defensas vencidas, compras demoradas y soluciones transitorias

Uno de los puntos señalados por la ANPYN es el estado de las defensas del muelle, la mayoría con más de dos décadas de uso. La DPP reconoció que “las defensas actuales están gastadas y vencidas”, pero aclaró que existe un proceso de renovación ya iniciado. Sin embargo, la compra se encuentra demorada por restricciones vinculadas a la remisión de divisas al exterior, una limitación que hoy afecta a múltiples operadores portuarios del país.

Mientras esperan el arribo de los nuevos equipos, el puerto recurre a soluciones operativas de contingencia: “En los lugares donde existen faltantes de defensas, se colocan para la operación las defensas neumáticas con que cuenta la DPP siempre con el objetivo de resguardar las instalaciones portuarias”, señalaron.

Pilotes: daños reconocidos pero sin riesgo, según la provincia

La ANPYN había alertado por pilotes rotos, inclinados o directamente desaparecidos, con consecuencias potenciales sobre el soporte del muelle y, especialmente, sobre el sitio 3. La DPP admitió la existencia de pilotes dañados, pero buscó bajar el tono de alarma:

El resto de la estructura inspeccionada periódicamente, tanto pilotes, vigas y losas tablero, no presentan averías de ningún tipo”, indica la respuesta provincial, que asegura que no se detectaron daños severos que representen un peligro estructural inmediato.

Esta afirmación, sin embargo, contrasta con la dificultad para realizar inspecciones completas en zonas clave del muelle, un obstáculo que aparece como uno de los puntos más delicados del caso.

El tablestacado: 60 años sin reparaciones y un dique varado que impide inspecciones

El tablestacado del puerto —una estructura central para la contención del terreno— es otro punto señalado como crítico. La DPP reconoció que la infraestructura tiene más de seis décadas sin reparaciones esenciales. Peor aún, no se puede inspeccionar adecuadamente:

Desde hace 15 años se halla amarrado el dique de reparaciones de la Armada Argentina, que impide no sólo una reparación eficiente de la estructura portuaria, sino hasta una mínima inspección subaqua que permita definir un diagnóstico de su estado.”

La zona inaccesible es, nada menos, la que se ubica debajo de la plazoleta de contenedores, lo que abre interrogantes sobre la seguridad operativa del sector.

La solución propuesta es la elaboración de un proyecto para construir un nuevo tablestacado paralelo, aunque condicionado a un factor externo: “…en cuanto se pueda retirar este artefacto naval en desuso.” No hay fecha para esa remoción.

Sitio 3: restricciones operativas y uso limitado

El sitio 3 fue uno de los puntos más observados por la ANPYN. Allí se detectaron desniveles severos, falta de pilotes y deterioro general. La DPP reconoció que se trata de un sector comprometido, pero asegura que se lo opera con criterios de seguridad:

“Ese espacio, sabiendo que tiene tareas pendientes para ponerlo en óptimas condiciones, siempre es tenido en cuenta en la programación de uso, evitándolo y utilizándolo solo para el amarre de embarcaciones menores que no comprometan ni exijan la estructura.

Pese a ello, el informe nacional advirtió que el deterioro acumulado requiere una intervención integral y no meros ajustes operativos.

El informe de la ANPYN había subrayado un aspecto sensible: los recursos destinados al mantenimiento estructural son mínimos, situación agravada por la ley provincial que derivó los excedentes operativos del puerto a otras áreas del Estado durante 2024 y 2025.

Las autoridades portuarias admitieron la distribución del gasto, pero argumentaron que las restricciones macroeconómicas y el esquema de financiamiento provincial generaron limitaciones para un plan de obras sostenido.

Obras previstas recién para 2027 y un interrogante sobre la gobernanza futura

El horizonte de soluciones aparece ubicado en un punto temporal no menor: 2027. Allí se proyectan los trabajos de renovación estructural más profundos, aunque por ahora sin cronograma ejecutivo ni presupuesto consolidado.

Mientras tanto, el puerto sostiene que la operatividad está garantizada y que no existe riesgo de cierre, en un contexto donde la temporada de cruceros y la actividad antártica dependen de la plena disponibilidad de sus muelles.

[rev_slider alias="web-product-light-hero-3d1"][/rev_slider]