La terminal TC2 del Puerto de Mar del Plata alertó que la falta de una concesión estable y de previsibilidad jurídica impide nuevas inversiones y debilita el rol logístico regional del enclave.
GlobalPorts
El futuro operativo del Puerto de Mar del Plata volvió al centro del debate logístico nacional tras la difusión de una carta abierta de los directores de la terminal de contenedores TC2, Emilio Bustamante y Alberto Ovejero. En la carta abierta, advierten sobre la falta de previsibilidad, la ausencia de una estrategia portuaria de largo plazo y el riesgo de que el enclave pierda definitivamente su rol como plataforma logística regional.
El documento se suma a una preocupación que expresaron en una entrevista con GlobalPorts, donde los propios directivos de TC2 señalaron que la licitación para concesionar la terminal había quedado desierta debido a condiciones consideradas inviables. Entre ellas, señalaron, la falta de garantías de dragado, plazos de concesión insuficientes y exigencias de inversión difíciles de amortizar.
Un puerto que perdió su perfil multipropósito
Uno de los ejes centrales del planteo empresario es la transformación estructural del puerto, que pasó de ser un nodo multipropósito orientado al comercio regional a una terminal fuertemente especializada en pesca. Según la carta, esta evolución redujo su competitividad logística y limitó su capacidad de atraer nuevas cargas.
Históricamente, el Puerto de Mar del Plata fue concebido como salida para la producción regional y su hinterland. La infraestructura del puerto incluye los silos, elevadores y sistemas de transporte interno que llegaron a posicionarlo como el tercer puerto granelero del país en la década de 1960. Sin embargo, según expresaron desde TC», la consolidación del sector pesquero como actividad dominante y la falta de inversiones en cargas generales durante las décadas siguientes derivaron en la pérdida de ese perfil diversificado.
El desplazamiento geográfico del recurso pesquero hacia el sur y el desarrollo de terminales patagónicas profundizaron este proceso. El puerto no ha implementado una estrategia alternativa para sostener el rol logístico del puerto.
La terminal TC2 opera sin concesión y con incertidumbre jurídica
La carta abierta también pone el foco en las condiciones operativas de la terminal TC2, que según sus directivos funciona desde hace más de dos décadas bajo permisos precarios. Este es un esquema- expresaron- que impide planificar inversiones de largo plazo.
Esta preocupación coincide con lo expresado por los propios operadores en diálogo con GlobalPorts, donde señalaron que la ausencia de garantías estructurales —en especial el dragado— constituye un factor crítico para sostener servicios regulares de contenedores y atraer nuevas navieras.
Los directivos advierten que esta falta de previsibilidad desalienta tanto a los operadores logísticos como a los exportadores, y recuerdan que en los últimos años el puerto perdió recaladas de líneas internacionales relevantes, lo que redujo su conectividad y competitividad.
El riesgo de perder cargas y empleo logístico
Uno de los impactos más concretos de esta situación es la pérdida progresiva de cargas que migran hacia otros puertos. Según el planteo empresario, parte de los contenedores generados en la región deben ser trasladados por vía terrestre hacia terminales del Área Metropolitana de Buenos Aires o incluso hacia puertos brasileños, recorriendo distancias superiores a los 3.000 kilómetros.
Este fenómeno implica mayores costos logísticos, mayor exposición a riesgos viales y una pérdida de competitividad para las economías regionales.
Además, el documento advierte que la actividad de contenedores y cargas generales sostiene más de 500 empleos directos y un número significativo de puestos indirectos, por lo que la falta de un esquema estable de concesión y expansión podría tener consecuencias económicas y sociales relevantes.
La licitación fallida profundizó la crisis de la terminal TC2
Otro punto crítico señalado por TC2 es el uso del suelo portuario. Los directivos cuestionan la asignación de espacios estratégicos a proyectos no vinculados directamente con la actividad logística, lo que limitaría la capacidad de expansión futura del puerto.
En paralelo, recuerdan que iniciativas privadas presentadas en años recientes para ampliar infraestructura y modernizar la terminal no fueron evaluadas o no prosperaron, lo que contribuyó a frenar el desarrollo de una terminal de contenedores moderna.
Esta situación se vincula directamente con el fracaso de la licitación del Muelle 2, que según explicaron los propios operadores a GlobalPorts, no logró atraer oferentes debido a un esquema económico y operativo considerado inviable para el desarrollo de la actividad.
Más allá de TC2: el debate sobre el modelo portuario
En su tramo final, la carta abierta plantea que el problema excede a una terminal específica y remite al modelo de gestión portuaria en su conjunto. Los firmantes sostienen que el futuro del Puerto de Mar del Plata dependerá de decisiones estructurales que permitan restablecer previsibilidad, atraer inversiones y recuperar su rol como nodo logístico regional.
El diagnóstico es contundente: sin cambios en el esquema actual, el principal puerto marítimo de la ciudad corre el riesgo de consolidar su especialización pesquera en detrimento de su potencial logístico multipropósito. Esto sucede en un contexto donde la competitividad portuaria resulta determinante para el desarrollo productivo regional.
La falta de previsibilidad afecta inversiones y empleo logístico
El caso de TC2 refleja una tensión estructural presente en varios puertos argentinos: la necesidad de generar marcos regulatorios estables que permitan inversiones privadas de largo plazo, especialmente en terminales de contenedores, donde los ciclos de recuperación de capital son extensos y dependen de la consolidación de servicios marítimos regulares.
Para Mar del Plata, el desafío no es sólo resolver la situación de una terminal, sino redefinir su rol en el sistema logístico nacional. La alternativa es clara: recuperar su función como plataforma multipropósito integrada al comercio exterior o consolidar una especialización que limita su proyección estratégica.






