San Nicolás concentra el ingreso de fertilizantes que alimenta al campo argentino. San Pedro despacha los granos que ese campo produce. Dos puertos, dos lógicas complementarias y un mismo sistema que sostiene parte de la columna vertebral exportadora del país.
GlobalPorts | Puertos y Logística
La actividad reciente en los puertos del norte bonaerense ofrece una imagen concreta de la cadena agroindustrial argentina. Su dimensión logística, fertilizantes y granos definen el pulso de estas terminales. En el Puerto San Nicolás, la operación simultánea de tres buques condensó, en una sola jornada, el perfil que define a esta terminal: la importación de insumos estratégicos para la producción agropecuaria.
En el Muelle Norte, el buque Norse Veracruz descargó 14.300 toneladas de urea con origen en Arabia Saudita. Fue el mayor volumen operado en la jornada. En el Muelle Sur, el Kamenitza completó la descarga de 7.700 toneladas de DAP —fosfato diamónico— proveniente de Rusia. Ambos fertilizantes son insumos críticos para la siembra. Su ingreso por San Nicolás no es casual: el puerto nicoleño concentró el 69,75% de los fertilizantes operados en los puertos bonaerenses durante 2025, consolidándose como el principal nodo para este tipo de carga.
Un puerto que mira hacia adentro
A diferencia de otros puertos bonaerenses con perfil exportador, San Nicolás presenta una marcada orientación hacia las importaciones, que representan el 69% del total operado. Esa lógica define su rol estructural en el entramado productivo regional. Según Leandro Argüello, subgerente de operaciones, el puerto se dedica «prácticamente a la actividad de importación de fertilizantes» y representa el 50% de la descarga nacional de esa mercancía.
Los números de 2025 ratifican esa posición. El puerto movilizó 2.985.600 toneladas, un incremento del 14% respecto a 2024. Registró además 521 buques operados, un 42,3% más que el año anterior. En materia logística, se registraron 80.227 camiones durante el año. El dato evidencia la fuerte dependencia del transporte terrestre para distribuir las cargas.
San Pedro, el otro lado del ciclo
A escasos kilómetros aguas abajo, el Puerto San Pedro completa el circuito desde el lado exportador. Su perfil es diferente: opera principalmente granos —trigo, soja, girasol, arvejas— y su actividad refleja el ritmo de las cosechas. El arribo reciente del buque Navi Lyra, de 178,41 metros y bandera de Liberia, tuvo como objetivo cargar aproximadamente 33.000 toneladas de trigo con destino a puertos de Brasil.
La operatoria exportadora de San Pedro enfrenta un condicionamiento estructural recurrente: el calado. El Consorcio de Gestión lanzó la Licitación Pública Nº 01/2026 para el dragado de mantenimiento del vaso portuario. La obra apunta a sostener un calado cercano a los 9,80 metros y tiene un plazo de ejecución de 365 días. La sedimentación del canal de acceso condiciona la programación de buques. En casos críticos, las cargas pueden migrar hacia terminales alternativas como Zárate o el propio San Nicolás.
El marco bonaerense
Ambos puertos operan dentro de un sistema provincial que en 2025 alcanzó máximos históricos. Los puertos bonaerenses movilizaron 57,9 millones de toneladas, con un crecimiento del 17,3%. San Nicolás concentró cerca del 5% del total, mientras San Pedro aparece con una participación menor pero relevante para la logística cerealera de la zona norte.
La campaña de trigo 2025/26 aporta contexto adicional. La Bolsa de Comercio de Rosario proyecta que los puertos del norte bonaerense —San Nicolás, Ramallo, San Pedro, Lima y Zárate— despacharán alrededor de 800.000 toneladas de trigo en la campaña. El marco es el de una oferta que alcanzó niveles récord a nivel nacional.
Dos terminales, una lógica
La operación simultánea de buques en San Nicolás ilustra con claridad la función de estos puertos en la cadena agroindustrial. Uno recibe los insumos que hacen posible la producción. El otro despacha lo producido. Son piezas distintas de un mismo engranaje, con perfiles operativos complementarios y desafíos igualmente distintos.
San Nicolás avanza hacia la diversificación de cargas para reducir su dependencia de los fertilizantes. San Pedro trabaja en sostener la navegabilidad que le permite competir en el segmento exportador. En ambos casos, el desafío de fondo es el mismo: consolidar infraestructura y capacidad operativa en un sistema que, en 2025, movió más carga que en cualquier momento de los últimos 15 años.







