Al menos ocho buques metaneros vacíos llegaron a Ras Laffan. Se trata de la mayor planta de exportación de gas natural licuado (GNL) del mundo. Los buques se preparan para cargar en los próximos días ante la reapertura del Estrecho de Ormuz.
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Según datos de seguimiento marítimo difundidos por Bloomberg y recogidos por OilPrice, otro buque se aproxima al complejo gasífero catarí. Dos más se dirigen hacia la entrada del estrecho. Un reporte posterior de Natural Gas Intelligence, basado en información de la firma Kpler, elevó esa cifra a nueve buques vacíos congregados frente a Ras Laffan. El mismo relevamiento sumó otro buque cargado y dos más con cargamento ya atracados en la terminal.
La recomposición de la flota catarí se da en un escenario de cautela compartida. El discurso internacional pone el foco en la lentitud de la recuperación y la volatilidad de los mercados. La versión oficial de Doha, difundida por sus propios medios, insiste en cambio en que la planta y las exportaciones están bajo control. GlobalPorts reconstruyó ambas miradas a partir de fuentes internacionales y cataríes, directamente involucradas en la operación.
El seguimiento internacional: una flota que regresa de forma gradual
Los reportes basados en datos de tracking marítimo coinciden en un punto. El regreso de buques es progresivo y todavía está lejos de los niveles previos a la guerra. Business Standard, citando datos de Bloomberg, informó que Qatar cargó poco más de 300.000 toneladas de GNL en la semana al 19 de junio. Fue el mayor volumen desde principios de marzo, aunque equivalente a solo una quinta parte de los niveles previos al conflicto. El mismo relevamiento precisó que, hasta ese movimiento, Qatar no había llevado ningún buque vacío al Golfo Pérsico por motivos de seguridad.
El medio especializado Energy News Beat detalló el cronograma productivo que QatarEnergy transmitió a sus clientes. La compañía estima poder restablecer alrededor del 50% de su capacidad de producción dentro de un mes desde que se reanude el paso seguro por el Estrecho de Ormuz. Proyecta llegar al 80% dentro de dos meses. El 20% restante corresponde a los trenes dañados por los ataques iraníes, cuya reparación demandaría varios años.
La versión oficial catarí: el mensaje de Qatar Tribune
Los medios de Doha enmarcan la situación con un tono más institucional. Qatar Tribune retomó la entrevista del primer ministro Sheikh Mohammed bin Abdulrahman Al-Thani con el Financial Times. Allí, el jefe de Gobierno catarí afirmó que la producción de GNL volverá a la normalidad «dentro de pocas semanas». La excepción es la planta de Ras Laffan, dañada durante la guerra y, más recientemente, por una explosión.
El medio catarí también recogió la condición que QatarEnergy puso para levantar la fuerza mayor sobre las entregas suspendidas. La compañía solo lo hará «una vez que vea que ha resuelto todos los problemas y que es seguro operar«. A diferencia de la cobertura internacional, centrada en cifras de tráfico naviero, la prensa catarí privilegia la voz oficial. El mensaje es de previsibilidad institucional.
Al Jazeera y el costo económico de la fuerza mayor
Al Jazeera, con sede en Doha, ofreció una lectura más técnica sobre el impacto económico de los daños sufridos por Ras Laffan. El medio reportó que los ataques iraníes dejarán fuera de servicio 12,8 millones de toneladas anuales de producción de GNL. El plazo de reparación es de entre tres y cinco años. El cierre del Estrecho de Ormuz afecta, además, a una ruta por la que transita aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo y GNL.
Esta cobertura coincide en lo sustancial con la de agencias internacionales como Reuters. Sin embargo, la difusión desde un medio con base regional aporta un marco distinto. Se trata de un actor que reporta desde dentro del propio epicentro de la crisis energética.
La explosión en Barzan: control de daños desde la propia compañía
El 22 de junio, una explosión en la planta de gas Barzan, dentro del complejo de Ras Laffan, dejó al menos 13 muertos y 66 heridos. El medio emiratí The National cubrió el episodio con detalle y citó al CEO de QatarEnergy, Saad Al-Kaabi. El directivo remarcó que el incidente fue un accidente operativo durante el arranque de la planta. Descartó que se tratara de sabotaje o de algún acto hostil.
Según ese mismo reporte, Al-Kaabi sostuvo que las instalaciones de GNL y el puerto de Ras Laffan no se vieron afectados por la explosión. Aseguró que el hecho no incidiría en la capacidad exportadora del país. The National contrapuso esa versión con la mirada de Tom Marzec-Manser, analista de Wood Mackenzie. El experto señaló que el verdadero cuello de botella seguirá siendo la falta de tránsito normal por el Estrecho de Ormuz, ya que solo se puede cargar un número limitado de buques a la vez.
La lectura europea: impacto en los precios del gas
Más allá de la dimensión naviera, la crisis tiene correlato directo en los mercados de gas europeos. Según el análisis de la firma UniCredit, el déficit de oferta derivado de la guerra impulsó un alza del 46% en el precio de referencia del gas europeo TTF.
El valor llegó a los 50 euros por megavatio-hora. El banco proyecta que el precio debería continuar a la baja durante 2027, siempre que la producción de Ras Laffan retome niveles casi normales en los próximos meses. Aun así, advierte que los efectos de la guerra no desaparecerán de inmediato.








