La agroexportación argentina cerró 2025 con números que confirman su peso estructural en el comercio exterior del país. A lo largo del año, los puertos argentinos despacharon 100,2 millones de toneladas de productos agroindustriales, alcanzando el segundo mayor registro histórico, apenas por debajo del récord de 2019.
Por GlobalPorts
El desempeño fue analizado en un informe elaborado por Belén Maldonado, Emilce Terré y Julio Calzada, especialistas de la Bolsa de Comercio de Rosario, quienes señalaron que el año estuvo marcado por una combinación de factores productivos, fiscales y geopolíticos que impactaron directamente sobre las decisiones de comercialización y exportación.
Según el trabajo, durante 2025 se combinaron rebajas temporales y permanentes de los derechos de exportación, junto con esquemas transitorios vinculados a cupos de Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE). Más allá de su duración dispar, estas señales desde la política comercial funcionaron como un incentivo adicional para acelerar ventas y embarques, imprimiendo un fuerte dinamismo al comercio exterior de granos y subproductos.
A este escenario interno se sumó un contexto internacional particular, atravesado por las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos. La menor fluidez del intercambio entre ambas potencias abrió oportunidades para Sudamérica, y Argentina logró captar parte de esa demanda, especialmente en granos, lo que se reflejó con claridad en los volúmenes despachados desde los puertos nacionales.
El respaldo productivo también fue clave. La campaña agrícola 2024/25 mostró una recuperación significativa respecto de ciclos anteriores, ubicándose entre las más altas de las últimas seis campañas. A esto se agregó, hacia el cierre del año, el inicio de una campaña triguera 2025/26 con perspectivas históricas, que terminó de apuntalar el flujo exportador.
Desde el punto de vista territorial y logístico, los embarques se concentraron mayoritariamente en el complejo portuario del Gran Rosario y el sistema Up-River, que explicaron cerca de tres cuartas partes del total exportado en 2025. Dentro de este nodo, las terminales de la zona de San Lorenzo y Puerto General San Martín volvieron a ocupar un rol central, seguidas por los muelles ubicados en el área de Rosario. En segundo lugar se ubicó el puerto de Bahía Blanca, que aportó volúmenes significativos gracias a su calado natural y su capacidad para operar buques oceánicos de gran porte. Con una participación relevante, también se posicionó el sistema Necochea–Quequén, consolidado como salida clave para granos del sudeste bonaerense y regiones productivas del centro del país.
Como resultado de esta combinación de incentivos fiscales, oportunidades externas y recuperación productiva, los embarques agroindustriales de 2025 superaron ampliamente los registros del año previo y el promedio de los últimos cinco años, incluso considerando el impacto distorsivo que había generado la sequía extrema de 2023.
Desde la óptica logística y portuaria, el dato vuelve a poner en primer plano el rol estratégico de los puertos argentinos como soporte del comercio exterior, al tiempo que reabre el debate sobre la necesidad de mayor previsibilidad normativa, coordinación de políticas y planificación de infraestructura para sostener estos volúmenes en el tiempo sin depender exclusivamente de factores coyunturales.






