El presidente de CIARA-CEC valoró los anuncios de Milei ante la Bolsa de Cereales. Sin embargo, planteó reservas sobre la reducción escalonada para la soja y anticipó gestiones ante el Ministerio de Economía.
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La rebaja de dos puntos porcentuales en las retenciones al trigo y la cebada fue bien recibida por el sector agroexportador, aunque con matices. Gustavo Idígoras, presidente de CIARA-CEC, celebró la baja de retenciones al trigo, la cebada y la soja anunciada por el presidente Javier Milei. Pero advirtió que el mecanismo escalonado para la oleaginosa requiere un análisis más fino para no distorsionar el flujo de comercialización.
«Celebramos la baja de retenciones porque siempre es buena. Es el camino correcto», afirmó Idígoras tras el anuncio realizado en el 172° aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
Trigo y cebada: una señal concreta para la campaña fina
Para los cultivos invernales, la lectura del directivo fue positiva. Señaló que el anuncio llega en un momento clave para las decisiones de siembra. «La de trigo y cebada es una gran señal para los productores para animarse a sembrar en una relación de costos y precios compleja«, sostuvo.
La medida impacta en toda la cadena. Molineros, malteros, exportadores y corredores verán reflejada la reducción en la ecuación económica de las próximas campañas. Para el productor, mejora directamente el precio neto recibido. Además, puede influir en las decisiones de área para la campaña 2026/2027.
Soja: un esquema atado a la recaudación
El análisis de Idígoras fue más cauteloso respecto de la oleaginosa. El esquema prevé una reducción gradual desde enero de 2027. Avanzará a un ritmo de entre un cuarto y medio punto porcentual mensual, según la evolución fiscal.
Sobre ese punto, el directivo fue directo: «Está condicionada a la recaudación y hay que ver cómo evoluciona». Además, advirtió que una baja mensual de esa magnitud podría generar «ruido» en la dinámica habitual de comercialización. Su postura fue clara: sería preferible una reducción única del máximo esfuerzo posible y luego evaluar si hay margen para continuar.
El riesgo de la «cosecha vieja»
Uno de los puntos más sensibles que planteó Idígoras tiene antecedente histórico. CIARA-CEC trabajará con el Ministerio de Economía para que la baja no genere distorsiones en el flujo de la campaña en curso. La preocupación apunta a un efecto conocido: cuando se introducen reducciones sin transición ordenada, quienes ya vendieron su producción quedan fuera del beneficio.
Ese fenómeno tuvo un precedente claro en los programas de Incremento Exportador de 2022 y 2023. La diferenciación entre «cosecha vieja» y «cosecha nueva» generó distorsiones significativas en el mercado granario. CIARA-CEC busca evitar que el nuevo esquema replique ese efecto.






