La concreción de la última soldadura automática en el ingreso a la Terminal Portuaria de Punta Colorada marca un antes y un después en la integración energética argentina.
Redacción GlobalPorts
El Gobierno de Río Negro celebró la concreción de la última soldadura automática del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), una obra que se extiende desde Allen, en el Alto Valle, hasta la costa atlántica de Punta Colorada. El logro de esta meta representa el cierre de una etapa clave en el desarrollo de la infraestructura energética más importante de las últimas décadas en Argentina.
El gobernador Alberto Weretilneck encabezó el acto y destacó la relevancia del proyecto para el futuro de la provincia. “Donde hay estabilidad y previsibilidad, hay desarrollo. Y eso es lo que hoy demuestra Río Negro”, afirmó. Con ese mensaje, subrayó la solidez institucional y la visión de largo plazo que permitieron avanzar en una obra estratégica que vincula directamente la producción de crudo de Vaca Muerta con su salida al mar.
El oleoducto tiene una extensión total de 437 kilómetros y un diámetro de 30 pulgadas. Su traza atraviesa el territorio rionegrino hasta llegar a Punta Colorada, donde se construye la terminal portuaria que permitirá exportar petróleo hacia los mercados internacionales.
Durante su ejecución se alcanzaron récords de rendimiento, con jornadas de hasta 175 soldaduras automáticas diarias y más de cuatro kilómetros de avance continuo. En el tramo ya finalizado se realizaron 76 cruces especiales de rutas y cursos de agua, además de un despliegue logístico sin precedentes que involucró miles de trabajadores, contratistas y equipos especializados.
El VMOS está diseñado para transportar inicialmente 180.000 barriles diarios, con una capacidad máxima proyectada de 550.000 barriles por día. Esta infraestructura permitirá descongestionar el sistema actual de transporte desde la cuenca neuquina y abrir una vía directa hacia el Atlántico, reduciendo costos y mejorando la competitividad exportadora del petróleo argentino.
Weretilneck definió este avance como “un día histórico para Río Negro y para el país”, señalando que la concreción del oleoducto es el resultado de una política sostenida de diálogo entre el Estado provincial, el sector privado y los trabajadores. También destacó el impacto económico que el proyecto generará a lo largo de los próximos años, tanto en materia de regalías como en inversiones complementarias para salud, educación y seguridad en las comunidades cercanas.
Con la finalización de las soldaduras automáticas, la obra entra en su fase de cierre técnico y pruebas hidráulicas, mientras avanza la construcción de la terminal marítima en Punta Colorada. En los próximos meses se completará el cruce subterráneo del río Negro mediante tecnología de perforación dirigida, uno de los puntos más complejos del trazado.
La puesta en operación comercial del oleoducto está prevista para fines de 2026. Cuando entre en servicio, Río Negro se consolidará como la puerta de salida del petróleo de Vaca Muerta hacia el Atlántico, integrando producción, transporte y exportación en un corredor energético de alcance nacional.
“Este es el modelo de desarrollo que queremos para Río Negro: previsibilidad, trabajo y crecimiento sostenido. El oleoducto es una demostración de que la provincia puede ser protagonista en la transformación energética del país”, concluyó el gobernador.
Con la última soldadura completada, el Vaca Muerta Oil Sur deja de ser un proyecto para convertirse en una realidad tangible que proyecta a Río Negro como eje de la nueva geografía energética argentina.






