Redacción GlobalPorts
En las aguas frías del Golfo San Matías, frente a la costa rionegrina, comienza a tomar forma uno de los proyectos energéticos más ambiciosos de la historia argentina. El consorcio Southern Energy S.A. (SESA), integrado por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, avanza en la primera fase del plan Argentina LNG con una meta clara: colocar al país en el mapa de los grandes exportadores de gas natural licuado.
La magnitud del interés internacional quedó reflejada en las últimas semanas. Según confirmó la compañía, ya se firmaron más de 30 acuerdos de confidencialidad (NDAs) con empresas energéticas de Asia, Europa y América, y se contactó a más de 40 potenciales compradores. Muchos de ellos no solo buscan abastecerse, sino también asegurarse contratos de largo plazo en un mercado que, de cara a la próxima década, se perfila competitivo y en plena transición hacia energías más limpias.
Un puente desde Vaca Muerta al mundo
La infraestructura diseñada para el proyecto es tan colosal como estratégica. Desde Vaca Muerta, un gasoducto de 36 pulgadas transportará hasta 50 millones de metros cúbicos diarios de gas hacia la costa rionegrina. Allí estarán anclados dos buques de licuefacción flotante (FLNG):
- Hilli Episeyo, con una capacidad de 2,4 millones de toneladas anuales, que comenzará a operar en 2027.
- MKII, que se sumará en 2028, capaz de producir 3,5 millones de toneladas anuales.
La Decisión Final de Inversión (FID) para el MKII ya fue confirmada, y el permiso del proyecto tendrá vigencia hasta 2057. El próximo 16 de septiembre se realizará en Río Negro una audiencia pública para debatir aspectos técnicos y ambientales, un paso clave antes del inicio de obras.
Un negocio de largo aliento
Entre 2027 y 2035, las exportaciones podrían superar los US$ 20.000 millones, generando divisas y empleo en una escala inédita para el sector. La inversión total estimada asciende a US$ 15.000 millones en un horizonte de 20 años, con un primer desembolso de US$ 3.200 millones entre 2024 y 2031 y otros US$ 2.800 millones hasta 2035.
El impacto sobre el empleo no es menor: se prevé la creación de 1.900 puestos directos e indirectos, concentrados en Río Negro y Neuquén. La empresa cuenta, además, con beneficios del Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), que le otorga un marco favorable para exportar 11,7 millones de m³ diarios de gas.
Más allá de la primera fase
El proyecto Argentina LNG es apenas el punto de partida. Ya se proyectan expansiones bajo las denominaciones Argentina LNG 2 (YPF–Shell) y Argentina LNG 3 (YPF–ENI), que podrían elevar la capacidad exportadora total a más de 100 millones de metros cúbicos diarios, posicionando a la Argentina en el podio mundial del GNL.
En este tablero, Southern Energy no solo juega a la escala de las cifras millonarias. También busca consolidar la confianza de compradores internacionales en la fiabilidad del gas argentino, algo que depende tanto de la estabilidad macroeconómica como de la capacidad del país para sostener un flujo constante y competitivo.
El reloj corre. Con las primeras operaciones previstas para dentro de dos años y un mercado ávido por diversificar sus proveedores, el GNL argentino parece estar a las puertas de su gran salto.






