Por Martín Rousseaux 
Gerente General de ROUSSEAUX / Sustainable Solutions

En la industria marítima, estamos viviendo un cambio de paradigma. El futuro de la navegación ya no se define solo por las rutas o los volúmenes transportados, sino por la manera en que gestionamos sus impactos. Y ese cómo exige datos precisos, estrategia bien diseñada y un compromiso ambiental real.

Tuve la oportunidad de participar, como expositor invitado por la OMI, el PNUD y el GEF, en el taller nacional del proyecto GloNoise Partnership, en el Caribe. Allí expuse sobre un tema que, aunque silencioso para nosotros, está generando un gran ruido bajo el agua: el Underwater Radiated Noise (URN). Este fenómeno, producto de la operación de los buques, altera los ecosistemas marinos y afecta directamente a la biodiversidad.

Mi planteo fue claro: el URN no es un tema aislado, es un nuevo indicador de desempeño ambiental. Así como medimos la eficiencia del combustible o las emisiones de carbono, debemos empezar a medir y gestionar el sonido que dejamos bajo el mar y debe ser tomado como una emisión más del buque. Esto no es solo una cuestión ambiental, sino un estándar que, tarde o temprano, se integrará a la agenda regulatoria global. 

En ROUSSEAUX hemos decidido abordar este desafío desde una perspectiva integral. Reducir el ruido submarino no puede pensarse por fuera de la eficiencia energética y de la gestión de la huella de carbono. Son tres ejes que se retroalimentan: mejorar el diseño y la operación de las embarcaciones para ser más eficientes en consumo, optimizar rutas para minimizar impactos y compensar las emisiones residuales.

En países en desarrollo, donde las limitaciones técnicas y económicas pueden ser mayores, esto implica creatividad y soluciones adaptadas. Pero también significa oportunidades: quien se prepare antes, no solo evitará sanciones, sino que podrá acceder a nuevos mercados y alianzas estratégicas. Ser parte de estas discusiones internacionales nos permite proyectar con claridad lo que viene: un sector que ya no se define sólo por lo que transporta, sino por cómo lo hace. Y en ese ‘cómo’, el URN es un nuevo criterio de calidad ambiental que no podemos ignorar  

Mi conclusión es sencilla: la sostenibilidad en el transporte marítimo ya no es opcional, es el nuevo estándar. Y los líderes que lo entiendan a tiempo serán los que marquen el rumbo.

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