Más de 590 recaladas confirmadas —unas 100 más que la temporada pasada— y una rebaja tarifaria de dos dígitos son la apuesta del Puerto de Ushuaia para consolidarse como la puerta de entrada al turismo antártico. La apuesta llega con obras que todavía están en marcha.

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El Ventus Australis, con capacidad para 210 pasajeros, atracó esta semana en el Puerto de Ushuaia y abrió formalmente la temporada de cruceros récord en el puerto fueguino: la 2026-2027 suma más de 590 recaladas de buques de pasajeros confirmadas, alrededor de 100 más que el ciclo anterior. Para una terminal que en pocos años pasó de ser una escala más del Atlántico Sur a convertirse en la base logística de referencia para llegar a la Antártida, el número no es un dato de color: confirma que ese proceso de consolidación ya es un hecho.

¿Por qué esta temporada es distinta?

La diferencia no está solo en la cantidad de recaladas, sino en que la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN) llega a esta temporada con un paquete de obras ya en ejecución, no como promesa a futuro. Es un matiz que en un puerto de temporada tan concentrada —el grueso de las recaladas se acumula entre octubre y marzo— pesa: cada obra que se completa antes de la temporada alta se traduce en más margen operativo para la flota

El muelle

El trabajo más visible es el recambio integral de 75 defensas en el muelle principal, la pieza de goma y acero que absorbe el impacto cada vez que un buque amarra y que la ANPYN había adjudicado a fines de julio. Pero la lista de intervenciones también incluyen:

  • Recambio de 75 defensas del muelle principal, clave para sostener la seguridad de las maniobras de amarre en un puerto que va a recibir buques con mayor frecuencia que antes.
  • Mejoras edilicias en iluminación, demarcación y sanitarios de las instalaciones que usan los cruceristas al desembarcar.
  • Mantenimiento operativo las 24 horas, los siete días de la semana, en lugar de esquemas acotados a horarios de mayor movimiento.
  • Optimización de los servicios de agua y energía eléctrica que se suministran a los buques durante la recalada.
  • Actualización tecnológica de la red de protección contra incendios, un punto sensible en cualquier terminal que mueve pasajeros.

Menos costo, más previsibilidad

En paralelo a las obras, la ANPYN actualizó las reglas del juego comercial. Aplicó una reducción tarifaria superior al 10% para las líneas navieras y los operadores locales, con un esquema de tarifas simplificado que busca acercar al puerto a las condiciones del mercado internacional de cruceros. A eso se suma un nuevo Reglamento de Operaciones que ordena el ingreso, el egreso y la contratación de servicios para todos los buques que operan en el puerto, tanto turísticos como de carga, y que aporta previsibilidad a una actividad que crece a un ritmo cada vez más acelerado.

El puerto como motor de la ciudad

El impacto de esas 590 recaladas no se agota en la terminal. Cada buque que atraca en Ushuaia mueve hotelería, gastronomía, comercio minorista, prestadores turísticos y transporte fluvial y terrestre, en una ciudad donde la economía local está atada de forma directa al calendario de cruceros.

Con una temporada que crece a un ritmo de tres dígitos en recaladas y una inversión que —según la ANPYN— se reinvierte íntegramente en el propio puerto, Ushuaia consolida esta temporada una carta doble: sostener el récord operativo y, al mismo tiempo, afianzarse como la base sudamericana de referencia para el turismo antártico.

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