La propuesta oficial de transferir cuotas de merluza de fresqueros a congeladores divide a los puertos argentinos. Mar del Plata, con el 66% de los desembarques nacionales, es el más expuesto.
GlobalPorts | Pesca
La propuesta oficial de reasignar cuotas de captura de merluza hubbsi desde fresqueros hacia congeladores no es solo un debate técnico. Es una disputa que reordenaría la geografía productiva de los puertos argentinos.
Mar del Plata, epicentro histórico del procesamiento en tierra, concentra el 66% de los desembarques nacionales de merluza. Sería el puerto más afectado si prospera el proyecto impulsado por la Secretaría de Pesca ante el Consejo Federal Pesquero (CFP).
Un proyecto que divide a los puertos
El denominado «Procedimiento de Optimización Productiva de Merluza Hubbsi» fue elevado el 14 de abril por la Dirección Nacional de Coordinación y Fiscalización Pesquera al CFP. Parte de un diagnóstico concreto: entre 2010 y 2023, la flota fresquera registró una subutilización promedio anual de 14.464 toneladas.
El acumulado sin captura efectiva en ese período rondó las 202.500 toneladas. En paralelo, la flota congeladora acreditó una necesidad adicional promedio de 7.248 toneladas anuales. La propuesta plantea crear un fondo de optimización que reasigne esa cuota ociosa hacia los congeladores. Esto ocurriría dentro del límite de la Captura Máxima Permisible vigente de 370.000 toneladas para 2026.
El rechazo no proviene de los números del stock sino de quién captura, dónde procesa y qué pasa con el empleo en tierra.
La lógica oficial apunta a la eficiencia: si hay cuota autorizada sin capturar y existe demanda documentada, el recurso no debería quedar inmovilizado. Pero la respuesta del sector fue inmediata y transversal.
La diferencia entre flotas define todo
Los fresqueros capturan la merluza y la desembarcan en puerto para su procesamiento en plantas en tierra. Eso genera empleo directo en fileteado, envasado, logística y servicios. Los congeladores, en cambio, procesan el pescado a bordo. Pueden operar sin depender de las instalaciones portuarias para agregar valor.
Fresqueros y congeladores no son solo dos tipos de barco. Son dos modelos industriales con impactos territoriales completamente distintos.
De un registro de 580 barcos mayores de 15 metros de eslora, 265 son congeladores. Representan el 46% del total de esa flota. Desde el sector fresquero marplatense señalan que ese porcentaje ya es inusualmente alto en perspectiva internacional. Profundizar ese desequilibrio mediante la transferencia de cuotas de merluza de fresqueros a congeladores iría a contramano de la tendencia global de agregar valor al recurso antes de exportarlo.
Mar del Plata: el puerto con más para perder
En 2025, sobre un total nacional de 291.418 toneladas de merluza hubbsi desembarcadas, Mar del Plata concentró 192.125 toneladas. Detrás quedaron Caleta Paula con 33.152, Comodoro Rivadavia con 21.626, Puerto Madryn con 20.508 y Puerto Deseado con 14.799. Ese nivel de concentración explica por qué cualquier modificación al régimen de cuotas golpea de forma desproporcionada al puerto bonaerense.
La Resolución 20/2026 del Consorcio Portuario Regional Mar del Plata fue emitida en acuerdo con trece organizaciones gremiales. Entre ellas, SOMU, SUPA, SICONARA, SOIP, SIMAPE, el gremio de Patrones de Pesca y la Federación de Cooperativas FECOOAPORT. La amplitud del respaldo institucional es inusual. Refleja que el rechazo no proviene de un sector aislado, sino de toda la cadena productiva portuaria.
El Consorcio advirtió que la medida «pone claramente en peligro la sostenibilidad de la cadena productiva portuaria marplatense«. Cifró en 25.000 los puestos directos y en 75.000 los empleos indirectos que genera el puerto.
La dimensión legal del conflicto
A la disputa económica se suma un argumento jurídico de peso. La Ley Federal de Pesca 24.922 prohíbe expresamente, en su artículo 27°, inciso 5°, la transferencia de cuotas desde buques fresqueros hacia congeladores o factorías.
La Cámara Argentina de Armadores presentó una impugnación formal ante el CFP y solicitó archivar el proyecto en su configuración actual. Propuso además una auditoría independiente sobre los factores de conversión aplicados a los buques congeladores, bajo control estatal y con trazabilidad documental.
Chubut defiende la medida: la otra cara del mapa
No todos los actores portuarios están en contra. El secretario de Pesca de Chubut, Diego Brandán, defendió la reasignación de cuotas ociosas como una estrategia de eficiencia. Señaló que el 80% de la merluza procesada en la provincia se concentra en Comodoro Rivadavia. Reactivar las cuotas ociosas, argumentó, tracciona tripulaciones, estiba, logística y exportaciones.
La posición de Chubut expone la dimensión interprovincial del conflicto. Los puertos patagónicos con mayor base congeladora ven en la medida una oportunidad. Los puertos con estructura fresquera consolidada la leen como una amenaza directa.
La Asociación de Capitanes identificó como principales áreas afectadas a Buenos Aires, Río Negro, Chubut y Santa Cruz. Señaló además la ausencia de consulta con los trabajadores, en contradicción con el Convenio N° 188 de la OIT y las directrices de la FAO sobre sostenibilidad pesquera.
El horizonte 2039 como factor de alarma
La propuesta no plantea una reasignación transitoria. Proyecta una modificación estructural del régimen de cuotas hasta 2039, año en que vence el actual sistema de Cuotas Individuales Transferibles de Captura. Para los fresqueros y los puertos dependientes del procesamiento en tierra, esa extensión equivale a rediseñar de forma permanente el modelo industrial de la pesca argentina.
El Consejo Federal Pesquero aún no se ha expedido sobre el fondo de la propuesta. Pero el nivel de rechazo acumulado —gremios, administraciones portuarias, cámaras empresarias y legisladores de varios distritos— anticipa que el debate está lejos de cerrarse.






