Especialistas creen que el animal está desorientado o gravemente herido. Prefectura Naval custodia la zona mientras se evalúa su estado. Mientras, en Mar del Plata, se refuerzan protocolos de protección ante el aumento de avistamientos en la costa.
Violeta García, GlobalPorts
El avistaje de una ballena en el río Paraná, a la altura de la ciudad de Zárate, dejó atónitos a vecinos y navegantes el lunes por la tarde. Se trata de un episodio tan inusual como preocupante: el enorme cetáceo fue visto nadando en aguas interiores, un ambiente totalmente ajeno a su hábitat marino.
La Prefectura Naval Argentina desplegó de inmediato una embarcación para custodiar al animal y proteger la seguridad de la navegación. Según especialistas consultados por medios locales, la ballena habría nadado más de 19 horas desde el mar por aguas dulces, un comportamiento que podría deberse a una desorientación severa o a un problema de salud grave.
Desde el programa radial “Licencia para Hablar” de la emisora 97.1 de Zárate, donde se difundió la noticia en primera instancia, se informó que ya se dio aviso a equipos de especialistas en fauna marina para evaluar el estado del animal y definir si es posible implementar alguna medida de asistencia.

¿Por qué una ballena puede ingresar al río Paraná?
Expertos en cetáceos y ecosistemas marinos coinciden en que las causas más probables son múltiples y complejas:
- Desorientación migratoria, inducida por ruidos submarinos como los producidos por grandes buques, actividades navales o cambios ambientales.
- Problemas de salud, infecciones o heridas que afectan su orientación natural.
- Corrientes de marea o arrastre post-mortem, en el caso de ejemplares que ya habrían muerto en el mar y fueron empujados río arriba.
Además, el agua dulce representa un medio hostil para estos mamíferos: reduce su flotabilidad, aumenta la vulnerabilidad de la piel a infecciones y carece de alimento adecuado. Incluso si estuviera viva, una ballena no puede sobrevivir mucho tiempo en un ambiente fluvial.
En lo que va del mes, se registraron al menos tres ballenas muertas en la región, tanto en el Paraná como en el Río de la Plata. Si bien aún no hay una explicación definitiva, algunos biólogos señalan que podría tratarse de un patrón de desorientación asociado a factores ambientales o acústicos, más que casos aislados.
En paralelo, avistamientos en Mar del Plata
Mientras tanto, en las costas atlánticas, especialmente en Mar del Plata, la Prefectura Naval Argentina mantiene activos los protocolos de protección de cetáceos, frente a un incremento de avistamientos en zonas balnearias.
Las recomendaciones de la autoridad marítima incluyen:
- Mantener una distancia mínima de 200 metros ante el avistaje de ballenas.
- Reducir la velocidad de las embarcaciones sin detener la marcha.
- Reportar avistamientos, colisiones o ejemplares heridos o varados a la línea 106 o por VHF.
- Prohibir el acercamiento durante actividades de buceo deportivo o comercial.
Estas medidas son difundidas desde el Centro de Gestión de Tráfico Marítimo de Mar del Plata a toda la flota en jurisdicción y clubes náuticos, para prevenir incidentes y preservar a esta especie protegida.

Una señal de alarma
La aparición de ballenas en entornos no marinos como el río Paraná es una señal de alarma que preocupa a científicos y ambientalistas. Más allá de la conmoción que provocan estos encuentros, la presencia de cetáceos en aguas dulces suele ser indicio de situaciones extremas, y la probabilidad de que los animales sobrevivan es baja.
Por eso, además de atender la emergencia, los especialistas insisten en la necesidad de profundizar las investigaciones sobre las causas de estos desvíos migratorios y de fortalecer las políticas de monitoreo y protección de la fauna marina en todo el litoral argentino.








