Por GlobalPorts

El Ministerio de Ambiente otorgó la Autorización Ambiental Previa para una nueva terminal multipropósito sobre el río Uruguay, en el sur de Soriano. Con una inversión estimada en US$150 millones, el proyecto apunta a operar como estación de transferencia fluvial–marítima para celulosa y combustibles renovables, con salida hacia Estados Unidos, Europa y Asia.



El mapa logístico regional suma un nuevo punto de interés sobre el río Uruguay. El Gobierno uruguayo, a través del Ministerio de Ambiente, otorgó la Autorización Ambiental Previa para una terminal portuaria multipropósito vinculada a una inversión de origen paraguayo por US$150 millones.

Según la información publicada por El País  la autorización fue concedida a la empresa Woi S.A., y el desarrollo es impulsado por el grupo empresarial paraguayo Zapag, con la intención de instalar en la zona una estación de transferencia de mercaderías del modo fluvial al modo marítimo, con almacenamiento previo en instalaciones terrestres.


Ubicación estratégica: al norte de Nueva Palmira

La nota indica que la terminal se ubicará en el sur del departamento de Soriano, sobre el río Uruguay, a 10 kilómetros al norte del puerto de Nueva Palmira y a 4,5 kilómetros de la playa de la Agraciada.

El emplazamiento no es un dato menor: se trata de una zona que, por su proximidad a infraestructura portuaria consolidada, se vuelve especialmente sensible desde el punto de vista de la planificación de servicios, la competencia logística, el ordenamiento de accesos y la futura coordinación operativa de la navegación.


Terminal multipropósito para celulosa y combustibles renovables

El proyecto se plantea como una terminal con capacidad para:

  • almacenamiento y manejo de fardos de celulosa, y
  • movimiento de combustibles renovables.

En términos de volúmenes, la publicación estima que el movimiento de celulosa podría comenzar en torno a 1,3 millones de toneladas anuales, con potencial de alcanzar 1,8 millones de toneladas por año, que se depositarían en la terminal para su posterior destino exportador a Estados Unidos, Europa y Asia.

En el caso de combustibles renovables, se proyecta un flujo del orden de 900.000 m³ por año, también con destino internacional (principalmente Estados Unidos y Europa).


Condiciones ambientales y exigencias de gestión

El permiso ambiental previo incluye obligaciones de procedimiento y gestión: el grupo inversor deberá comunicar a la Dirección Nacional de Calidad y Evaluación Ambiental la fecha de inicio de obras y presentar un Plan de Gestión Ambiental.

Entre los aspectos mencionados se encuentran el balizamiento de las aguas del río Uruguay y la construcción de un terraplén sobre el río, lo que anticipa un componente de obra que puede impactar tanto en la operación como en la dinámica de navegación y señalización de la zona.


La carga vendría de Paraguay: Paracel y Omega Green

La publicación también señala que la celulosa estaría asociada al proyecto industrial Paracel, en Concepción (Paraguay), mientras que los combustibles renovables tendrían como origen la producción de Omega Green, en Villeta (Paraguay). Ambas iniciativas integrarían el grupo empresarial Zapag.

Con esta autorización ambiental, Uruguay no solo agrega un proyecto portuario a su mapa de infraestructura: consolida, además, una lógica regional donde los corredores fluviales y los nodos de transferencia adquieren un rol cada vez más decisivo en la competitividad exportadora.

En un escenario de cadenas logísticas más exigentes —por costos, tiempos, trazabilidad y sostenibilidad—, el desarrollo de terminales multipropósito sobre el río Uruguay reabre preguntas clave: cómo se ordenarán los flujos, qué servicios se consolidarán en torno a estos nuevos puntos de operación y qué impacto tendrá la ampliación de capacidad sobre los equilibrios portuarios existentes en la región.

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