Por Ariel Armero

Aunque la medida responde a una estrategia uruguaya de fortalecimiento del Río Uruguay como corredor logístico y aún no se ha puesto en funcionamiento, el anuncio ya reconfigura expectativas del mercado: aparece como una alternativa potencial para operaciones sensibles, como el transbordo de mineral de hierro, y vuelve a colocar sobre la mesa el debate sobre resiliencia, dependencia y gobernanza operativa en la hidrovía. 

Aunque la medida responde a una estrategia uruguaya de fortalecimiento del Río Uruguay como corredor logístico y aún no se ha puesto en funcionamiento, el anuncio ya reconfigura expectativas del mercado: aparece como una alternativa potencial para operaciones sensibles, como el transbordo de mineral de hierro, y vuelve a colocar sobre la mesa el debate sobre resiliencia, dependencia y gobernanza operativa en la hidrovía..

La resolución —firmada el 24 de diciembre de 2025— habilita la ocupación de una fracción del álveo público del Río Uruguay para desarrollar y operar la zona de alijo con vigencia hasta el 6 de julio de 2033, con posibilidad de renovación. Según lo publicado en medios regionales, el permiso contempla condiciones técnicas y de control ambiental orientadas a establecer bajo qué requisitos podría desarrollarse la operatoria: señalización, seguros obligatorios, informes técnicos periódicos y supervisión de autoridades competentes.



Un antecedente que marcó un quiebre: el km 171 como punto crítico

La creación formal de un nuevo punto operativo gana relevancia al leerse en continuidad con lo ocurrido durante 2025, cuando la operatoria de alijo en el kilómetro 171 del río Paraná Guazú —bajo jurisdicción argentina— quedó en el centro de una controversia que generó inquietud logística en el comercio fluvial paraguayo.

En julio de ese año, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) dispuso la suspensión de la operatoria en la zona, argumentando supuestas faltas de habilitación, lo que para sectores del mercado fluvial paraguayo implicaba el riesgo de afectación del abastecimiento de combustibles, mayores tiempos de espera y potenciales sobrecostos.

El episodio derivó en gestiones bilaterales y en un acuerdo que permitió prorrogar la continuidad operativa, al tiempo que se instaló una discusión más amplia sobre el marco institucional necesario para evitar que decisiones administrativas descoordinen cadenas críticas de abastecimiento regional.


Punta del Arenal Sur: previsibilidad normativa para una operatoria sensible

El permiso fue otorgado por el MTOP a la Administración Nacional de Puertos (ANP) —es decir, a un organismo público—, pero, la operatoria concreta de la zona podría articularse mediante autorizaciones de uso y asignación de fondeos a actores privados (armadores, agencias marítimas y operadores logísticos) que cumplan los requisitos técnicos, de seguridad y ambientales establecidos.

Cabe señalar que el entorno operativo de Punta del Arenal ya ha sido utilizado como nodo de transbordo a escala regional, lo que sugiere la existencia de demanda operativa y de un ecosistema logístico activo en el corredor.

En ese marco, la nueva habilitación refuerza un esquema administrado por ANP que habilite la participación de distintos interesados bajo regulación estatal y controles periódicos. La novedad no es únicamente la definición de un nuevo espacio operativo, sino la forma en que se lo encuadra. La habilitación otorgada por Uruguay se presenta como un esquema formalizado desde el punto de vista jurídico y técnico, apoyado en coordenadas delimitadas y en mecanismos de control que buscan reducir la incertidumbre.

En términos operativos, esto significa que el sistema fluvial incorporaría un ‘nodo alternativo’ que, de materializarse su puesta en marcha, podría absorber parte de la demanda cuando un punto crítico se bloquea o se torna inestable.

Punta del Arenal se ubica aguas arriba de Nueva Palmira, en un tramo bajo del Río Uruguay señalado por la cartografía náutica para este tipo de operaciones, y relativamente próximo —en términos regionales— a los puntos de transbordo utilizados en el Paraná Guazú..  

Para un sistema fluvial que moviliza cargas estratégicas y, en particular, combustibles, la previsibilidad deja de ser un atributo deseable para convertirse en un componente estructural de seguridad logística.


Implicancias para Argentina: de la centralidad a la competencia por confianza

Para Argentina, el eventual surgimiento de una alternativa formalizada en un corredor vecino introduce una nueva dinámica de funcionamiento: el sistema regional podría dejar de depender de un único punto operativo para ciertas operatorias y pasar a ofrecer opciones.

En ese escenario, el km 171 perdería parte de su condición de “nodo indispensable”, no necesariamente porque deje de ser utilizado, sino porque deja de ser el único punto disponible con capacidad de absorber cargas sensibles. Esto reduce la concentración operativa y, al mismo tiempo, modifica los incentivos: la discusión ya no gira exclusivamente sobre control y habilitación, sino sobre previsibilidad, estabilidad regulatoria y calidad de servicios.

Desde una perspectiva estratégica, la situación expone un dilema relevante: en una hidrovía integrada por jurisdicciones, cada decisión administrativa puede impactar en cadenas logísticas regionales. Cuando existen alternativas, los flujos tienden a reorganizarse hacia los nodos que ofrecen reglas claras, continuidad y menor riesgo de interrupción.

¿Una oportunidad indirecta para el litoral argentino del Uruguay?

La habilitación de Punta del Arenal Sur también revalorizaría el Río Uruguay como corredor de interés operativo. En términos sistémicos, el aumento de actividad fluvial en una zona puede traccionar —de forma gradual— más demanda de servicios auxiliares, planificación de mantenimiento y articulación logística regional.

Para los puertos ubicados sobre el litoral argentino del Uruguay, el movimiento abre una lectura posible: el corredor podría recuperar visibilidad dentro del tablero regional si logra integrarse a una dinámica de mayor tráfico y previsibilidad. Sin embargo, el beneficio no es automático: dependerá de infraestructura, conectividad y capacidad de captación comercial y operativa.


Ríos integrados: cuando el sistema necesita alternativas

Lo que deja esta noticia es una señal que el mercado fluvial ya venía procesando desde 2025: la vía fluvial no funciona como una línea continua, sino como una red de nodos donde la resiliencia depende de contar con alternativas.

En ese marco, la habilitación de un nuevo punto de alijo en Uruguay incorporaría redundancia operativa y reduciría la dependencia de un único punto crítico para una operatoria particularmente sensible. 

Para Argentina, el movimiento reabre viejas discusiones: ¿Cómo garantizar previsibilidad normativa y coordinación regional en un sistema donde la logística, la energía y la competitividad exportadora están cada vez más conectadas?. Y, ¿no es hora de pensar en la navegabilidad del rio Uruguay?. ¿O esperamos que lo hagan Uruguay y Brasil y después vemos que Argentina no tiene infraestructura de su lado para aprovecharlo?

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