El proyecto de USD 51.000 millones con Eni y XRG apunta a la Decisión Final de Inversión en noviembre, mientras el Golfo San Matías empieza a llenarse de infraestructura flotante y submarina.
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El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, subió el martes al escenario del panel «Argentina LNG: Building the Next Global Energy Supply Hub» en Gastech 2026, en Bangkok, y confirmó algo que hasta esa semana era apenas una expectativa del mercado: el consorcio negocia entre dos y tres acuerdos de venta de gas natural licuado, con compradores de Japón, Italia y Alemania, por volúmenes de entre 0,5 y 1,5 millones de toneladas anuales cada uno.
Compartió el panel con directivos de Eni y XRG, entre ellos Guido Brusco, director de operaciones de Recursos Naturales Globales de la petrolera italiana.
Con una salvedad que conviene no pasar por alto: según trascendió, los acuerdos serían Heads of Agreement (HOA), instrumentos que fijan condiciones generales de venta pero no obligan a comprar ni a vender, a diferencia de un SPA (Sale and Purchase Agreement), el contrato firme que sí compromete volúmenes y precios. Es la diferencia entre un compromiso de intención y un contrato ejecutable, y Argentina LNG todavía está del lado de la intención.

Argentina LNG: 527 kilómetros y dos plataformas en el mar
El esqueleto físico del proyecto empieza a tomar forma en el Golfo San Matías, frente a la costa rionegrina: dos unidades flotantes de licuefacción (FLNG, buques-fábrica que procesan el gas y lo convierten en líquido a bordo) con una capacidad inicial de 12 millones de toneladas anuales, ampliable a 18 millones si se ejecutan las etapas siguientes.
Para alimentarlas hará falta un gasoducto de 527 kilómetros desde Vaca Muerta, un poliducto para los líquidos asociados y una planta de tratamiento de escala comparable a la refinería de La Plata. Es la misma región donde YPF viene demostrando el músculo constructivo del VMOS —el oleoducto hacia Punta Colorada— y donde Southern Energy Argentina ya mueve su propio FLNG, el camino a Singapur antes de instalarse en el mismo golfo. Dos proyectos de GNL distintos, pero un mismo tramo de costa convertido en polo de infraestructura energética.
La inversión total del programa asciende a USD 51.000 millones a lo largo de toda su vida útil, aunque la fase inicial —la que necesita financiamiento cerrado antes de arrancar— se estima en unos USD 24.000 millones. YPF retiene el 36% del consorcio, Eni el 32% y XRG, el brazo energético de ADNOC, el otro 32%.
«Sin RIGI hoy no hay LNG»
Marín fue categórico sobre el rol del RIGI: el esquema es, en sus palabras, la condición de posibilidad del proyecto. Argentina LNG ya se presentó como el mayor pedido de adhesión al régimen hasta la fecha, aunque la aprobación oficial todavía está pendiente.
El otro frente abierto es el financiamiento: YPF trabaja con agencias de crédito a la exportación (ECAs) y bancos comerciales para estructurar los recursos, en paralelo a la negociación comercial.
El cronograma que manejan las tres compañías es ajustado. La Decisión Final de Inversión (FID) —el paso que habilita pasar de proyecto a obra— se firmaría en Buenos Aires antes de fin de año, con el punto de mira puesto en noviembre. Las primeras obras arrancarían en febrero de 2027, y a partir de ahí Marín anticipó cuatro años de actividad intensa en infraestructura.

El resto del tablero
Lo que Marín no puso sobre la mesa en Bangkok también pesa. La decisión final depende de que Eni y XRG —ambas con proyectos alternativos compitiendo por el mismo capital— reafirmen sus posiciones, y de que el marco regulatorio, creado por decreto, sobreviva sin cambios a las elecciones legislativas de octubre.
En el plano laboral, Marín proyectó más de 90.000 puestos nuevos para la industria energética argentina, con casi la mitad ligados directamente al proyecto de GNL, aunque sin precisar plazos ni provincias. Como telón de fondo, citó la posición geográfica del país —con salida al Atlántico y al Pacífico, lejos de los principales frentes de conflicto internacional— en un mercado donde el comercio global de GNL tocó un récord de 437 millones de toneladas en 2025, según el último reporte de la Unión Internacional del Gas.
Para YPF, el proyecto ya no es solo el más grande de su historia: es, según Marín, el punto donde Vaca Muerta deja de ser una promesa de producción y empieza a convertirse en una plataforma real de exportación global.







