Transportadora de Gas del Norte presentará ante el Ministerio de Economía el proyecto del Gasoducto Manuel Belgrano para sumarlo al RIGI. La obra, de 753 kilómetros y USD 2.200 millones, entraría en operación en abril de 2029 y busca convertir a Vaca Muerta en plataforma exportadora.
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Antes de fin de mes, la transportadora convocará al concurso de capacidad que definirá quién financia la obra. Detrás del trámite ante el Ministerio de Economía se juega algo más grande: el salto de Vaca Muerta de mercado interno a plataforma exportadora regional.
¿Por qué TGN necesita el RIGI para esta obra?
El Gasoducto Manuel Belgrano no es una ampliación menor: unirá Tratayén, en la cuenca neuquina, con La Carlota, en Córdoba, atravesando Neuquén, Río Negro, La Pampa, San Luis y Córdoba. El troncal insumirá USD 1.500 millones, cifra que sube a USD 2.200 millones al sumar obras complementarias en el sistema existente de TGN. Para un proyecto de esa escala y ese horizonte de repago, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones ofrece algo que ningún esquema tarifario tradicional puede garantizar: estabilidad fiscal y cambiaria a 20 o 30 años.
TGN ya viene ordenando la ingeniería societaria para ese encuadre: en agosto renombró una de sus unidades como vehículo de propósito único alineado con los requisitos del régimen. Si el Ministerio de Economía convalida la adhesión, el Manuel Belgrano se sumaría a los dos únicos proyectos de transporte de gas que hoy tienen el RIGI aprobado: la ampliación del Tramo I del Perito Moreno, de TGS, y el San Matías Pipeline rumbo al Golfo San Matías.
Del abastecimiento interno a la exportación
La capacidad inicial proyectada es de 13 millones de metros cúbicos diarios, un volumen pensado para resolver primero un problema doméstico: el déficit estructural que cada invierno deja sin gas a industrias y centrales eléctricas del centro, norte y litoral del país. TGN estima que la obra podría sustituir USD 700 millones anuales en importaciones de combustibles líquidos y gas. Pero el proyecto no se agota en el mercado interno.
Con la reversión de capacidad en el norte argentino, unos 3,5 millones de metros cúbicos diarios quedarían destinados a exportación, con Bolivia como primer comprador natural —el país vecino necesitará gas importado a partir de 2029— y el norte de Chile como segundo destino. TGN calcula ahí un potencial de USD 450 millones anuales, con Brasil como horizonte más lejano a través de los ductos que cruzan territorio boliviano.
Un cronograma comercial que corre en paralelo al trámite del RIGI
Mientras el expediente avanza en el Ministerio de Economía, TGN ya puso fecha a los pasos que definirán quién paga la obra:
- Fines de septiembre de 2026: convocatoria al concurso de capacidad del nuevo gasoducto, el mecanismo por el cual industrias, distribuidoras y exportadores reservan espacio en el ducto a cambio de contratos de entre 10 y 35 años.
- En paralelo, misma fecha: manifestación de interés sobre el sistema existente de TGN, previa a un concurso abierto de capacidad.
- Fines de noviembre de 2026: presentación y adjudicación de ofertas de ambas instancias, el momento en que se sabrá si la demanda comprometida justifica la inversión.
- Abril de 2029: puesta en marcha proyectada del gasoducto, sujeta a que el cronograma de obra no sufra los retrasos habituales en infraestructura troncal de esta escala.
La pieza que le falta al tablero energético
El gasoducto llevará el nombre de Manuel Belgrano, en alusión a su alcance federal: es la primera obra troncal de esta magnitud pensada explícitamente para vincular la producción neuquina con el interior del país y, al mismo tiempo, abrir una ventana de exportación regional. «Argentina tiene una oportunidad extraordinaria para transformar, con una infraestructura troncal, el gas de Vaca Muerta en energía competitiva«, planteó Horacio Pizarro, CEO de TGN.
Vale la comparación con lo que ya viene ocurriendo en el sur: mientras el VMOS y el San Matías Pipeline resuelven la salida del petróleo y el GNL patagónicos hacia el Atlántico, el Manuel Belgrano ataca el mismo problema desde el otro extremo del mapa, con gasoductos en lugar de buques y Bolivia y Chile en lugar de Europa y Asia. Si el RIGI se confirma y el concurso de capacidad de fin de septiembre encuentra demanda suficiente, Vaca Muerta sumará una segunda vía de exportación con reglas de juego a largo plazo garantizadas por decreto.







