CoreMarine y Jumbo Offshore instalarán los sistemas de amarre de dos buques FLNG para el consorcio Southern Energy, en la primera aplicación de esta tecnología en aguas argentinas.

Redacción GlobalPorts  |  Energía offshore  |  26/04/2026

El Golfo San Matías se convierte en escenario de una operación histórica para la industria offshore argentina. Por primera vez en aguas del país, dos buques FLNG (Floating Liquefied Natural Gas) serán instalados con tecnología de amarre soft-yoke.

El contrato fue adjudicado a CoreMarine (Noruega) y Jumbo Offshore (Países Bajos) por Southern Energy S.A. (SESA). La capacidad conjunta de ambas unidades alcanzará las 5,95 millones de toneladas por año (MTPA). Es el proyecto offshore más ambicioso de la historia energética argentina.

¿Qué es la tecnología soft-yoke y por qué es revolucionaria?

El soft-yoke (SSY) es un sistema de amarre flotante de punto único. Permite al buque girar libremente 360° alrededor de ese punto. Este comportamiento se denomina weathervaning. Gracias a él, la embarcación siempre queda alineada con el viento y las corrientes marinas. De esa manera, se reducen drásticamente los esfuerzos estructurales sobre el casco.

A diferencia de las terminales fijas, el soft-yoke no necesita infraestructura permanente en tierra. Tampoco requiere obras en el fondo marino de gran envergadura. Esto lo convierte en una solución más rápida, flexible y rentable. Es una tecnología probada en el Mar del Norte y en el Pacífico asiático. Sin embargo, nunca antes había sido aplicada en aguas argentinas.

Los sistemas SSY del proyecto Southern Energy serán provistos por NOV, compañía global líder en tecnología para la industria petrolera. CoreMarine liderará la ingeniería y la gestión de los trabajos de instalación. Jumbo Offshore, por su parte, aportará sus capacidades para el transporte marítimo pesado y el hincado de pilotes en el lecho marino del Golfo San Matías.

Southern Energy: el consorcio detrás del proyecto FLNG Golfo San Matías

Southern Energy S.A. (SESA) fue creada en 2024 con un objetivo específico: desarrollar capacidad exportadora de gas natural licuado (GNL) desde la Argentina. Reúne a cinco empresas de primer nivel internacional.

La Decisión Final de Inversión (FID) fue tomada en agosto de 2025. Desde entonces, el proyecto avanza sin pausa. Los trabajos de ingeniería y gestión de proyecto comenzaron en enero de 2026. La FID, además, consolidó un contrato de charter de 20 años para ambos buques FLNG.

CoreMarine y Jumbo Offshore: los ejecutores de un contrato histórico

CoreMarine es una firma noruega especializada en ingeniería de offshore y gestión de proyectos marinos. Para esta empresa, el proyecto en el Golfo San Matías es su mayor contrato en América Latina. También representa su primera experiencia con unidades de licuefacción flotante. Su socio en la operación, Jumbo Offshore, tiene sede en los Países Bajos. Es reconocida globalmente por el transporte e instalación de estructuras pesadas en el mar.

El alcance del contrato de CoreMarine y Jumbo Offshore incluye cuatro grandes líneas de trabajo: el transporte e instalación de los sistemas de amarre SSY; las operaciones de izaje pesado en el área del proyecto; el hincado de pilotes en el fondo marino del Golfo San Matías; y el hook-up, es decir, la conexión y puesta en marcha de cada unidad FLNG.

Los dos buques FLNG que anclarán en aguas argentinas

El proyecto contempla la instalación de dos unidades de licuefacción flotante de Golar LNG. La primera es el Hilli Episeyo, con instalación prevista para 2027. La segunda es el MKII FLNG, que llegará al Golfo San Matías en 2028. Ambas operarán con contrato de charter de 20 años para SESA.

La capacidad combinada de los dos buques es de 5,95 millones de toneladas por año (MTPA). Esto representa una contribución muy significativa a las metas exportadoras de Argentina.

Los FLNG se ubicarán frente a las costas de la provincia de Río Negro. El Golfo San Matías ofrece condiciones oceanográficas favorables para estas operaciones. Además, la zona se encuentra relativamente próxima a los yacimientos de Vaca Muerta, en Neuquén.

El impacto para los puertos y la logística argentina

Este proyecto no es solo una noticia energética. Tiene consecuencias directas sobre la logística portuaria y el comercio exterior argentino. Por un lado, generará demanda de servicios portuarios especializados en la Patagonia. Por otro, sentará precedente para futuros proyectos offshore en el país. Argentina aspira a convertirse en exportador de GNL de escala global.

La instalación de los FLNG requiere embarcaciones de apoyo, logística de suministro y equipamiento especializado. La fase operativa demandará, además, servicios continuos de mantenimiento, transferencia de personal y reaprovisionamiento en el mar. Todos estos requerimientos representan oportunidades concretas para el sector portuario patagónico.

Las noticias sobre el proyecto Argentina LNG refuerzan este escenario. ENI confirmó ante sus accionistas y la SEC que se trata del mayor proyecto de GNL de su historia, con una inversión de hasta USD 30.000 millones junto a YPF y XRG/ADNOC. 

Una nueva era para la energía offshore argentina

El proyecto FLNG en el Golfo San Matías es mucho más que un contrato de ingeniería. Es la señal más concreta de que Argentina está transitando hacia una nueva etapa offshore. El país cuenta con reservas gasíferas inmensas, especialmente en Vaca Muerta. Ahora también comienza a contar con la infraestructura y los operadores para llevarlas al mundo. La tecnología soft-yoke, aplicada por primera vez en aguas argentinas, es la llave de esa transformación.

CoreMarine, Jumbo Offshore y el consorcio Southern Energy escriben así el primer capítulo de lo que podría ser una industria offshore argentina de alcance global. El reloj ya está en marcha: 2027 está más cerca de lo que parece.

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