Estados Unidos revocó la licencia que autorizaba la venta de petróleo iraní luego de nuevos ataques contra buques en el estrecho de Ormuz, dejando decenas de millones de barriles sin salida comercial inmediata y disparando el precio del Brent por encima de los 75 dólares.

GlobalPorts | Energía y Transporte Marítimo


La revocación de la licencia golpea al comercio marítimo

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos dejó sin efecto la Licencia General X (GLX), que desde el 21 de junio permitía operaciones con crudo, petroquímicos y derivados de origen iraní. La medida entró en vigor este 7 de julio, con una Licencia General X1 que habilita solo un período de transición para cerrar operaciones ya en marcha.

La decisión de Washington responde a una serie de ataques registrados en las últimas 24 a 48 horas contra buques que transitaban por el estrecho de Ormuz, entre ellos el superpetrolero saudí Widian y el buque gasero catarí Al-Rukayyat. Un funcionario estadounidense sostuvo que Irán solo accederá a los beneficios del acuerdo si demuestra un comportamiento adecuado, y advirtió que las acciones iraníes tendrán consecuencias.

La revocación reactivó de inmediato la volatilidad energética. El Brent llegó a superar los 75 dólares por barril y el WTI se acercó a los 72, con subas de entre el 3% y el 5% en la jornada. Especialistas en sanciones internacionales advirtieron que la medida podría comprometer la continuidad del memorando de entendimiento firmado entre Washington y Teherán el pasado 17 de junio.

Un volumen creciente de crudo sin destino comercial

El endurecimiento regulatorio se produce en un momento en que el petróleo iraní ya enfrentaba dificultades para encontrar comprador. Según estimaciones de Vortexa recogidas por Bloomberg, entre 58 y 68 millones de barriles se acumulaban en el mar desde la entrada en vigor de la exención, entre cargamentos en tránsito y buques fondeados sin descargar.

Más de 20 millones de barriles permanecían varados en aguas asiáticas durante al menos siete días consecutivos, un incremento cercano al 18% respecto a la semana previa.

La sobreoferta se explica en parte porque las refinerías asiáticas ya habían cubierto sus necesidades con compras de urgencia durante lo más crítico de la crisis de Ormuz, lo que redujo el apetito por nuevos cargamentos iraníes pese a los descuentos ofrecidos. Con la licencia revocada, ese excedente pierde además la cobertura legal que facilitaba su colocación en el mercado internacional.

La OMI pide máxima moderación ante el riesgo para la navegación

El secretario general de la Organización Marítima Internacional (OMI), Arsenio Domínguez, condenó este 8 de julio los ataques registrados en los últimos dos días contra buques mercantes que operaban en el estrecho de Ormuz. El funcionario instó a los Estados de abanderamiento, propietarios y operadores a evitar exponer a la gente de mar a riesgos innecesarios mientras no pueda garantizarse su seguridad.

Domínguez remarcó que la inestabilidad regional agrava el temor y la tensión psicológica que enfrentan cerca de 6.000 tripulantes que permanecen a bordo de buques sin poder abandonar el golfo Pérsico de forma segura. El titular de la OMI reclamó a los Estados involucrados actuar con máxima moderación y facilitar la salida segura de las embarcaciones atrapadas desde el inicio de la crisis

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Un corredor estratégico bajo presión constante

Por el estrecho de Ormuz transita, en condiciones normales, alrededor de una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado que se comercializa a nivel mundial. La sucesión de incidentes desde que se desató el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, a fines de febrero, mantiene en vilo a navieras, aseguradoras y operadores portuarios de la región.

El canciller iraní advirtió que las negociaciones por un acuerdo definitivo no continuarán si persisten las amenazas de la administración estadounidense. Mientras tanto, el mercado energético global vuelve a operar bajo el mismo signo de incertidumbre que marcó los momentos más agudos de la crisis, con el agravante de un excedente de crudo iraní que ahora carece de vía legal para colocarse.

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