La Administración Nacional de Puertos (ANP) de Uruguay dio inicio a una nueva campaña de dragado del puerto de Montevideo mediante servicios contratados a la empresa china Shanghai Dredging Company (SDC), en el marco del Contrato N° 2015. Los trabajos ya están operativos con dos equipos: la draga Hang Jun 4018, de la contratista china, y la Draga 9 «Alfredo Labadie», propiedad de ANP.
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Los trabajos comenzaron en la Dársena II y sus áreas de atraque, donde opera la Hang Jun 4018 con una tripulación integrada en un 50% por personal uruguayo embarcado, según lo establecido en las condiciones contractuales. La campaña continuará en dos etapas adicionales: el Antepuerto y la Dársena Capurro, hasta completar el recorrido por las principales áreas interiores de la terminal.
Dársena II, Antepuerto y Dársena Capurro: las tres etapas del dragado en el puerto de Montevideo
El objetivo declarado por ANP es recuperar y mantener las profundidades operativas en las áreas interiores del puerto, en un trabajo que complementa el dragado público que el organismo realiza de forma regular en el Canal de Acceso. La intervención busca garantizar la navegabilidad y evitar interrupciones en las operaciones portuarias de la principal terminal marítima uruguaya.
El contrato con SDC no es nuevo: se originó en 2018, cuando el consorcio integrado por Shanghai Dredging Company y China Communications Construction Company (SDC-CCCC) se adjudicó la Licitación Pública Internacional N° 20.428 para tareas de dragado de mantenimiento y corrección en Montevideo.
Desde entonces, ANP fue ampliando su alcance mediante sucesivas modificaciones, entre ellas la que en 2024 incorporó el dragado del Antepuerto. La campaña actual se enmarca en esa misma lógica de continuidad contractual, reactivada ahora para cubrir las áreas interiores de la dársena.
El trasfondo: por qué el puerto de Montevideo necesita apoyo externo para el dragado
La activación de la draga china llega en un momento en que la flota propia de ANP atraviesa un proceso de recomposición. La semana pasada volvió a operar la Draga 9 «Alfredo Labadie», tras un recambio de hélices y reparaciones que la mantuvieron casi tres años fuera de servicio. En paralelo, la Draga D-11 «21 de Julio» realiza el mantenimiento integral programado de sus motores principales y de dragado, mientras que la Draga D-7 se encuentra en tareas preparatorias de su varada reglamentaria, la primera desde 2019.
Con buena parte de la flota nacional fuera de operación simultáneamente, el contrato con SDC funciona como el mecanismo que ANP tiene disponible para sostener las profundidades operativas sin depender exclusivamente de sus propios equipos.
Esa lógica fue explicitada por el organismo en febrero de este año, cuando durante una misión oficial a China se acordó dar continuidad al vínculo con SDC-CCCC como alternativa para los períodos en que los medios propios no estén operativos o resulten insuficientes. En esa misma instancia, la empresa china anticipó que presentará ofertas en la licitación internacional que ANP prevé lanzar para la adquisición de equipos de dragado propios.
El presupuesto
El fortalecimiento del dragado es, además, una prioridad presupuestaria explícita para el organismo. El plan institucional 2025-2029 de ANP contempla una inversión total de US$ 114,9 millones para tareas de dragado, un 81,3% más que en el quinquenio anterior y equivalente al 43,4% de la inversión total planificada por el ente para el período. De ese monto, US$ 62,99 millones corresponden a dragado con medios propios y US$ 51,92 millones a dragado contratado a terceros, una proporción que anticipa una dependencia sostenida de operadores externos como SDC mientras avanza la renovación de la flota nacional.
La estrategia integral de ANP combina, en paralelo, la incorporación de nuevos equipos, el mantenimiento programado de las dragas existentes, la implementación de sistemas de gestión orientados a optimizar la operación y la renovación del convenio con los trabajadores del sector. El objetivo declarado es incrementar la productividad y garantizar la sostenibilidad de las tareas de dragado en el mediano plazo, en un puerto que continúa además con su proceso de profundización a 14 metros en el canal de acceso.







