La descarga de caños en San Antonio Este comenzó el miércoles 19 de agosto con el VIGOR OL. Es el primero de once buques que traerán 40.000 tubos desde la India. El gasoducto del GNL debe operar en mayo de 2028.
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Patagonia Norte abrió las bodegas del VIGOR OL a las 7 de la mañana del miércoles. El granelero de bandera liberiana mide 183 metros de eslora y 31 de manga. Amarró el martes en el Sitio 1 del muelle de ultramar. Trajo 3.487 caños de acero al carbono de 36 pulgadas, fabricados por la india Welspun.
La operación ocupa entre 60 y 70 personas por turno de trabajo. Además, otras 40 a 50 prestan servicios de transporte interno y despacho aduanero. Así lo detalló Cristian Oscar López, gerente de TSP Patagonia Norte SA.
Esa carga pesa 13.400 toneladas y, una vez soldada, cubre 42 kilómetros de traza. El San Matías Pipeline mide entre 471 y 480 kilómetros. Une el Predio Cabecera Tratayén, en Neuquén, con la Estación Compresora San Antonio Oeste. Es decir, el primer buque resuelve menos del 9% del tendido.
La aritmética del cronograma
Ahí está el dato que ordena todo lo demás. El Comité de Inversiones fijó el 30 de junio de 2026 como inicio de la construcción. También fijó el 1° de mayo de 2028 como fecha de puesta en operación. Son menos de 21 meses para tender, probar y habilitar el ducto. Sin embargo, los 40.000 caños que lo componen entran al país por un solo muelle. Por eso la fecha de 2028 no se juega solamente en la traza. Se juega en la capacidad del frente de atraque.
López anticipó la cadencia prevista para lo que viene. Habrá dos o tres buques en agosto y uno por mes entre septiembre y diciembre. Cada uno traerá unos 3.500 caños. Por lo tanto, si la secuencia se cumple, a fin de 2026 habrán ingresado alrededor de 24.000 tubos. Equivale al 60% del total. El resto debe descargarse durante 2027, en paralelo con el frente de obra ya abierto.
Un muelle que amplió su tope de eslora
La Prefectura Naval Argentina autorizó el amarre de buques de hasta 200 metros de eslora en el Sitio 1. El límite fijado también alcanza las 50.000 toneladas de desplazamiento. Hasta entonces, el tope era de 170 metros. La Secretaría de Puertos de Río Negro articuló la gestión con la concesionaria y la autoridad marítima. El VIGOR OL es el primer buque que opera bajo esa habilitación.
Los caños no van directo a la obra. Primero se trasladan a una plazoleta de 20 hectáreas dentro del predio portuario. Allí quedan acopiados hasta que el avance del tendido los requiera. Esa superficie funciona como pulmón entre dos cronogramas que no coinciden.
Dos proyectos sobre el mismo frente de agua
Mientras tanto, la terminal sostiene el otro frente. El MV Athanasia trajo en junio 721 caños para el ducto submarino del Vaca Muerta Oil Sur (VMOS). Esos tubos ya se embarcan hacia Punta Colorada en buques de apoyo. El Navvik Launcher abrió la serie con 99 unidades y es el primero de nueve PSV previstos.
San Antonio Este opera así dos cadenas de abastecimiento pesado en simultáneo. Una corresponde al petróleo y la otra al gas, sobre la misma infraestructura. A eso se suman 2.000 toneladas de chapas de acero que López anticipó para las próximas semanas.
Qué cambia la descarga de caños en San Antonio Este para el puerto
El efecto sobre la operación ya es medible. Hasta 2025 la terminal trabajaba cuatro o cinco meses al año, atada a la zafra frutícola. Después quedaba parada. «Este año los chicos van a tener continuidad todo el año», dijo López sobre el personal propio y el de las empresas de servicios. La cadencia de once buques sostiene ese calendario, siempre que la secuencia no se interrumpa.
Queda un condicionante que la propia operadora puso sobre la mesa. El puerto trabaja junto al Área Natural Protegida Bahía de San Antonio. Por eso cada recalada se ejecuta bajo planes de gestión ambiental específicos. Once buques de gran porte en menos de dos años agregan una variable al cronograma.






