Las grandes navieras coinciden en el diagnóstico: la bajante en el Amazonas, este año amenaza con dejar a Manaos, uno de los polos industriales más grandes de Brasil, prácticamente inaccesible para buques de ultramar entre octubre y noviembre.
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Ocean Network Express empezará a cobrarles a sus clientes un recargo de US$1.458 por contenedor a partir del 15 de septiembre si el nivel del Río Negro llega a 17,70 metros o menos, con las exportaciones desde Manaos alcanzadas desde el 1° de octubre. MSC fijó el suyo en US$1.400 para contenedores secos y US$1.900 para los refrigerados.
Hapag-Lloyd se sumó con un cargo de US$1.350 por contenedor, vigente desde el 12 de septiembre. Y Maersk, que había anunciado originalmente US$1.228 por contenedor seco, ya lo actualizó: según su tercer aviso a clientes, publicado el 25 de agosto, la tarifa sube a US$4.646 por contenedor si la operación pasa al escenario de muelle flotante, el más costoso de sus planes de contingencia.
De dónde sale la alerta
Los cuatro recargos remiten a la misma fuente: el «Aviso Inicial sobre la Temporada Seca 2026«, emitido el 14 de julio por la Capitanía Fluvial de la Amazonía Occidental, que anticipó una temporada más severa que en años anteriores, con alta probabilidad de que las restricciones se concentren en la segunda mitad de septiembre.
Sobre esa base, cada naviera cruza sus propios pronósticos con los datos de la Agencia Nacional de Aguas y Saneamiento (ANA), el Servicio Geológico de Brasil y el Comando Fluvial de la Amazonía Occidental.
ONE especifica que el recargo alcanza a sus servicios Caribbean Express 1 (CX1) y 9BR, y estableció términos de pago diferenciados —»collect» para las importaciones a Manaos y «prepaid» para las exportaciones— pensados para ajustar el cobro a como se vaya confirmando la restricción real del río.
La escalada de Maersk
El caso de Maersk ilustra cómo puede moverse la tarifa a medida que avanza la temporada seca. La naviera había anticipado el 17 de julio que preveía restricciones de navegación a partir de la semana 41 (octubre), con el mayor riesgo operativo entre las semanas 43 y 47. El 31 de julio fijó el primer monto del recargo en US$1.228 por contenedor.
El 25 de agosto lo revisó: si el nivel del río obliga a descargar toda la mercadería en el muelle flotante de Itacoatiara —escenario que se activa si el calado cae por debajo de los 17,20 metros—, la tarifa pasa a US$4.646 por contenedor, casi cuatro veces el valor original. La empresa aclara que se trata de un ajuste sobre el mismo recargo, no de un cobro adicional, y que solo se aplica mientras el muelle flotante sea efectivamente necesario.
Los planes de contingencia en tierra
En Itacoatiara, el operador de terminales Grupo Chibatão se prepara para reactivar la infraestructura temporal de transbordo que ya usó en bajantes anteriores.
Maersk describe ese escenario como el más extremo de su planificación: si el río lo impide, sus buques no llegarían a Manaos y toda la carga tendría que descargarse en ese muelle flotante para completar el trayecto por otros medios.
ONE, por su parte, incluye entre sus medidas posibles buques adicionales, remolcadores y pilotos extra, transporte por barcazas y puertos alternativos.
El rol del regulador
Ninguno de estos recargos queda sin control: ANTAQ, el regulador brasileño de vías fluviales, está monitoreando los montos anunciados y recalcó que las navieras deben aportar justificación técnica y financiera para cada cargo adicional.
Es un mecanismo que ata la tarifa a la profundidad real del río —la misma variable que determina cuánta carga puede llevar cada buque sin poner en riesgo la navegación— y que, a la luz del ajuste que ya hizo Maersk, parece anticipar que estos montos todavía pueden moverse antes de que termine la temporada seca.







