El gremio que agrupa a los obreros navales, cruzó el 12 de septiembre —Día de la Industria Naval Argentina— con un comunicado que pone en duda la celebración misma: capacidad instalada por debajo del 60%, casi 100 mil empleos industriales perdidos desde 2023 y un amparo judicial por la importación de buques poteros.
GlobalPorts | Industria Naval
El 12 de septiembre, fecha en la que la Argentina conmemora el Día de la Industria Naval en homenaje al ingeniero Horacio Esteverena, el Sindicato Argentino de Obreros Navales y Servicios de la Industria Naval de la República Argentina (SAONSINRA) difundió un comunicado bajo un título que funciona como declaración de principios: «Nada que festejar«.
El texto, firmado por la Comisión Directiva Nacional del gremio con personería gremial 344, cuestiona la falta de respaldo oficial al sector en momentos en que —según sus propios números— la actividad industrial naval atraviesa «el momento más difícil de las últimas décadas«.
El comunicado recuerda que Esteverena fue el impulsor de «el plan más ambicioso de construcciones navales en Astilleros Argentinos«, inspirado en una visión de integración logística que conectaba ferrocarril, puertos y marina mercante para aprovechar las vías navegables del país. Sobre ese legado, el sindicato construye su reclamo: a tres años de gestión de La Libertad Avanza, sostiene que el Gobierno «no ha tenido un solo gesto ni pronunciamiento favorable» hacia la industria nacional, y describe un discurso oficial que, en sus palabras, viene «detestando el entramado industrial nacional».
Los números que el gremio pone sobre la mesa
SAONSINRA sostiene que logró sostener el empleo del personal permanente sin cierres, suspensiones ni despidos, gracias a lo que describe como una articulación entre empresarios y organización sindical. El cuadro es distinto para los trabajadores eventuales, más expuestos a la baja de actividad. Para dimensionar esa crisis, el comunicado cita un combo de indicadores:
- Caída del 7,9% en la actividad industrial entre 2023 y 2025, que el gremio atribuye a un informe de la ONUDI (Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial) y que ubica a la Argentina en el segundo peor desempeño entre 56 economías relevadas.
- Uso de capacidad instalada del 59,1% registrado en junio, muy por debajo del nivel que el sector considera necesario para sostener inversión y empleo.
- 97.312 puestos de trabajo industriales perdidos desde noviembre de 2023, siempre según los datos que difunde el sindicato.
- 4.020 industrias cerradas en el mismo período, que el comunicado enmarca dentro de un escenario de importaciones sin restricciones y desregulación del comercio exterior.
El sindicato traza un paralelo directo con la crisis de los años noventa: habla de estar «sufriendo las consecuencias de estas políticas que ya vivimos en los 90″, con dos frentes que identifica como prioritarios: la entrada de buques usados importados y la desregulación del cabotaje fluvial y marítimo.
¿Por qué el amparo por los poteros del calamar?
El otro eje del reclamo tiene nombre propio en la agenda pesquera que GlobalPorts viene siguiendo: la resolución del Consejo Federal Pesquero que habilitó 18 buques poteros para la captura de calamar (Illex argentinus), en el marco de la Resolución CFP N° 6/2026. Esa misma norma, que otorgó permisos de pesca de entre 9 y 24 años según el puntaje de cada proyecto —con Glaciar Pesquera S.A. y Semaloma S.A. entre los mejor puntuados—, es ahora blanco de la protesta gremial: según denuncia SAONSINRA, de esos 18 buques «ninguno» se construyó en astilleros nacionales, todos fueron importados, y las gestiones del sector ante el CFP y la Secretaría de Pesca «pasaron inadvertidas».
Frente a ese escenario, el sindicato confirmó que presentó un recurso de amparo «en resguardo del legítimo derecho de defender el trabajo de los obreros navales», judicializando así un conflicto que hasta ahora se había dirimido en el plano administrativo.
Un aniversario sin acto oficial
El comunicado cierra con un dato que, para el gremio, resume el clima del sector: por primera vez en muchos años, no habrá una celebración formal del Día de la Industria Naval Argentina. SAONSINRA lo interpreta como un síntoma más de lo que describe como «un presente complejo y un futuro sin destino» para la industria nacional bajo las políticas vigentes.








