El Gobierno de Chubut aseguró que la reactivación del astillero de Comodoro Rivadavia ya supera el 60% de avance y la presentó como una pieza estratégica para fortalecer la industria naval, generar empleo y recuperar capacidad productiva en el Atlántico Sur. El proyecto prevé una inversión superior a los US$15 millones y la posibilidad de operar con cinco gradas en simultáneo.
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La reactivación del astillero de Comodoro Rivadavia volvió a ocupar un lugar central en la agenda productiva de Chubut. En una recorrida por la obra, el gobernador Ignacio Torres sostuvo que el proyecto representa la recuperación de un punto estratégico del Atlántico Sur y afirmó que, una vez en funcionamiento pleno, permitirá generar más de 300 puestos de trabajo directos e indirectos, además de operar con cinco gradas en simultáneo. Según informó oficialmente la provincia, la obra ya presenta un avance superior al 60%.
Más allá del anuncio político, el dato relevante es que la provincia busca posicionar esta infraestructura como una herramienta de desarrollo industrial, portuario y logístico. No se trata solo de poner nuevamente en actividad un predio largamente postergado, sino de reconstruir capacidades locales para la reparación, mantenimiento y eventualmente construcción naval, con impacto sobre la cadena productiva regional.
Una obra estratégica para la industria naval chubutense
La información oficial presentada por el Gobierno de Chubut indica que la recuperación del astillero forma parte de una estrategia más amplia de fortalecimiento de la industria naval provincial.
Durante la recorrida, Torres afirmó que el astillero permitirá “reparar y construir hasta cinco barcos en simultáneo”, al tiempo que lo definió como una obra histórica para recuperar una infraestructura largamente relegada. En la misma línea, el Gobierno provincial insistió en que el emprendimiento tendrá impacto sobre el empleo y sobre la actividad económica local, en una ciudad con fuerte perfil energético, marítimo e industrial como Comodoro Rivadavia.
En ese marco, la provincia remarcó que la iniciativa busca potenciar la producción local, generar empleo y ofrecer servicios a embarcaciones que hoy deben acudir a otros puertos para realizar tareas de mantenimiento o reparación.
Ese objetivo encuentra respaldo en la Ley IX N.º 170, promulgada en agosto de 2024, que creó el Régimen de Incentivo, Promoción y Desarrollo de la Industria Naval en la Provincia del Chubut. La norma establece entre sus metas el crecimiento sustentable del sector, la creación de empleo directo e indirecto, el impulso a la reparación, transformación, mantenimiento y construcción de buques, así como el fortalecimiento de PyMEs locales vinculadas a esa actividad.
Se inscribe en un marco legal y político que apunta a reconstruir capacidades industriales en torno a los puertos chubutenses, con incentivos concretos para nuevas inversiones y ampliaciones productivas. La ley incluso contempla exenciones en Ingresos Brutos, Sellos y beneficios ligados a la actividad pesquera y portuaria para empresas alcanzadas por el régimen.
Más de US$15 millones y una infraestructura clave
El proyecto contempla una inversión superior a los US$15 millones, orientada a recuperar una infraestructura que había quedado relegada durante años. Entre los trabajos asociados al astillero se incluyen la recomposición de sistemas operativos y de soporte técnico indispensables para volver a prestar servicios navales de escala.
Para Chubut, contar con capacidad propia de reparación y mantenimiento significa no solo ahorrar traslados y tiempos operativos para parte de la flota, sino también capturar actividad económica, especialización técnica y empleo calificado en la provincia. Esa es, en definitiva, la apuesta oficial detrás de la obra.
El desafío: pasar del anuncio a la operación efectiva
La reactivación del astillero de Comodoro Rivadavia representa una señal relevante en un contexto en el que distintas provincias buscan reposicionar sus puertos y sumar valor agregado a sus economías marítimas. En Chubut, el Gobierno intenta mostrar que la obra puede ser una plataforma para articular desarrollo portuario, industria naval, empleo local y servicios para la flota pesquera y otras embarcaciones.
La etapa que viene será decisiva. La clave no estará solo en terminar la obra, sino en consolidar demanda sostenida, atraer inversiones, formar mano de obra especializada y garantizar condiciones de competitividad para que el astillero pueda sostener actividad en el tiempo. Allí se jugará buena parte del verdadero impacto económico del proyecto y su capacidad para convertirse en una recuperación productiva real en el litoral marítimo chubutense.






