Por Lucía Bercholc
En las últimas semanas, se produjeron numerosos avistamientos de ballenas a lo largo de la costa atlántica -principalmente de la especie franca austral, aunque también se observan otros animales marinos, como orcas-. En la mayoría de los casos, se han observado ejemplares desde 500 a 800 metros de distancia con respecto a la costa, llegando a situaciones particulares como la de Playa Chica, en donde un ejemplar estaba más cerca de lo común.
A diferencia de anteriores décadas, la temporada de avistamiento de ballenas en la costa atlántica no sólo se extendió -se están observando desde el mes de mayo, cuando antes tenían presencia desde agosto- sino que presentan cada vez más casos de ejemplares acercándose a las costas, lo cual antes era una rareza. Esto puede deberse a distintos motivos y procesos, por lo que para garantizar la protección de los animales, como también el de las personas, la Prefectura Naval estableció ciertas medidas de seguridad.
Al estar en peligro de extinción, la ballena franca austral es una especie declarada Monumento Natural Nacional -a la vez que de interés municipal para Mar del Plata-, lo que le otorga total protección por parte de organismos como la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la Comisión Ballenera Internacional, entre otras instituciones locales.
Agustina Mandiola, investigadora del Conicet y miembro del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC) de la Universidad Nacional de Mar del Plata, aseguró que este año habría más avistamientos que el año pasado, debido a que aumentó el número de animales en grupo en la costa marplatense. El fenómeno, sin embargo, no se limita exclusivamente a Mar del Plata, sino que desde 2013 se han registrado casos de avistamientos de cetáceos en Necochea, Pinamar y otras localidades, según datos de la Fundación Cethus.

Medidas de seguridad establecidas por la Prefectura Naval
En función de favorecer la conservación de la especie y el cuidado de las personas, la Prefectura Naval dio a conocer un listado de medidas de seguridad que permitan el tránsito seguro de los mamíferos marinos, minimizando los riesgos que pueden implicar la cercanía de barcos, deportistas y turistas. Bajo el lema que propuso el IIMyC, “Mar del Plata solo mira”, se busca instaurar una observación activa y respetuosa de estas especies, evitando el acercamiento a los animales para no interferir con sus procesos naturales.
Entre las medidas propuestas por la Prefectura, la principal determinación es que se respete una distancia prudencial mínima de 200 metros con respecto a los animales en caso de avistamiento, condición que alcanza por igual a buques comerciales, veleros, embarcaciones turísticas, surfistas, kayakistas y nadadores.
En el caso de responsables de embarcaciones, se dictaminó la necesidad de disminuir la velocidad ante un avistamiento, sin detener la marcha y adoptando medidas de vigilancia para evitar colisiones con los animales. A su vez, en caso de colisión o avistamiento de ejemplares varados en la costa o lesionados, deben notificar al Centro de Gestión de Tráfico Mar del Plata “Estación Costera L2U” o llamar al 106. Para concluir, se enfatizó en la prohibición de acercarse a las ballenas durante actividades deportivas como buceo, pesca u otras, tanto por seguridad para los animales como para los personas, que pueden exponerse a movimientos bruscos de los animales.

Cambios comportamentales: ¿por qué aumentan los avistamientos?
Mandiola explicó que el primer avistamiento de ballena franca austral en Mar del Plata se produjo en 1970, manteniendo un aproximado de cinco avistamientos por año en las décadas posteriores. Sin embargo, en 2024 se realizaron 146 avistamientos durante la temporada de observación, lo que se considera un aumento muy significativo.
No solo se produjo una extensión en la temporada de avistamiento -antes se observaban a partir de agosto hasta septiembre, este año se registraron casos desde el mes de mayo-, sino que se ha observado un aumento en la cantidad de individuos por grupo, llegando a avistar grupos numerosos cerca de las costas marplatenses. “Hace tiempo veíamos ballenas solas y hoy tenemos por aquí grupos cada vez de mayor tamaño”, aseguró Mandiola, ejemplificando con un caso de mediados de junio, en donde se observaron casi 15 ballenas en la zona de Acantilados.
La temporada de avistamientos se produce como consecuencia de la migración de las especies desde sus zonas de alimentación a sus zonas reproductivas. En el caso de la ballena franca austral, una es en Península Valdés -Patagonia- y la otra en Santa Catarina, al sur de Brasil. “Los vemos cada vez más tiempo en la costa marplatense, con cachorros también, y por primera vez se pudo registrar frente a nuestras playas una cópula”, aseguran los investigadores.
Debido a cambios en sus patrones migratorios, se extendió la temporada de avistamientos en la costa y se registran cada vez más individuos en menores períodos de tiempo, lo cual puede deberse a distintos motivos que favorecen las condiciones para que tengan un mejor tránsito y permanencia en estas aguas. Mediante el monitoreo a partir de drones y cámaras fotográficas de alta precisión -los cuales permiten la identificación de individuos sin utilizar técnicas invasivas-, se puede estudiar el comportamiento migratorio para establecer mejores estrategias de conservación.
Según el IIMyC, “la presencia cada vez más frecuente de ballenas en la costa marplatense es un indicio de recuperación de la especie, tras haber estado al borde de la extinción debido a la caza comercial en los siglos XVIII y XIX”. Estos cambios pueden ser consecuencia de alteraciones en la temperatura del mar y a la disponibilidad de alimento, lo que favorece no solo que los animales se muevan en grupos más grandes, sino que permanezcan durante más tiempo en las zonas de alimentación y tránsito.
Sin embargo, a pesar de que la presencia numerosa de individuos puede ser indicador de que la reproducción de estas especies está siendo exitosa, resulta a la vez un caso preocupante e interesante para cuestionar la incidencia del cambio climático global, la contaminación marina y las variaciones en las corrientes oceánicas en las modificaciones que sufren los patrones migratorios de estos animales. El estudio comportamental de las especies marinas, por ende, es un importante indicador de la salud de los ecosistemas marinos, ya que su presencia, ausencia y abundancia permite estudiar desequilibrios y alteraciones en el océano.
Conservación de la biodiversidad marina: responsabilidad ciudadana
Teniendo en cuenta que la proliferación de avistamientos puede ser un indicador de los efectos del cambio climático en los patrones de comportamiento de los animales marinos, es importante entender que dichas especies, en particular la ballena franca austral, son fundamentales para conservar la biodiversidad marina. Esta ballena cumple un importante rol ecológico ya que se alimenta de pequeños organismos, transportando luego nutrientes en sus migraciones y ayudando a regular el ciclo de carbono.
Los avistamientos presentan entonces no solo una oportunidad sino un desafío: por un lado, el disfrute y aprovechamiento turístico, por el otro, la responsabilidad ciudadana respecto a la biodiversidad local. ¿Cómo se puede proceder? Respetando las medidas de seguridad indicadas por las autoridades, haciendo observaciones respetuosas de los ejemplares -”mirar sin interferir”-, manteniendo la limpieza de las zonas costeras y del medio marino, promoviendo un turismo responsable y una ciudadanía comprometida con la conservación del ambiente, lo cual puede reforzarse mediante la educación ambiental. A su vez, es necesario continuar debatiendo la regulación de la pesca industrial, del ruido submarino y la explotación petrolera.
De esta forma, la ciudad de Mar del Plata y la costa atlántica son puntos calientes no solo para disfrutar avistamientos, sino que también tienen la oportunidad única de utilizar este fenómeno como motor para la conservación de la biodiversidad marina y para el compromiso ambiental de los ciudadanos.






