El grupo santafesino Essential Energy Holding avanza en el desarrollo de biodiésel para buques. Así, suma un segmento que hasta ahora no integraba su cartera comercial. La producción se elabora en dos plantas propias: Albardón Bio, en Puerto General San Martín, y Rosario Bio Energy, en Roldán.
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El objetivo es ampliar el alcance comercial de ambas unidades hacia el transporte fluvial y marítimo.
Biodiésel para buques: una nueva aplicación en Santa Fe
La iniciativa es impulsada por el holding que preside Federico Pucciariello. Busca incorporar biodiésel a las mezclas que utilizan los motores diésel de las embarcaciones. Así, la empresa reemplaza en forma parcial los combustibles derivados del petróleo.
El desarrollo replica un camino que la compañía ya recorrió antes en combustibles para aviación. Ahora, en cambio, suma a los buques como nueva aplicación.
Por el momento, la empresa fabrica las mezclas, pero todavía no inició la comercialización. Por eso, el volumen de producción destinado a este segmento aún no está determinado. De todos modos, el proyecto amplía la capacidad productiva que el grupo ya tiene en Santa Fe. Esa provincia concentra, de hecho, la mayor parte de la elaboración de biodiésel del país.
Una cadena de valor con base agroindustrial y portuaria
Essential Energy Holding elabora biodiésel a partir de materias primas renovables. Junto a Rosario Bio Energy y Albardón Bio, conforma una cadena de valor ligada al perfil agroindustrial y portuario santafesino. El holding, liderado por la familia Pucciariello, integra además otras firmas del sector. Entre ellas, una planta de bioetanol en Villa Ocampo. También mantiene una alianza con el grupo entrerriano Bolzán.
Entre ambos grupos concentran una porción relevante del cupo oficial de biodiésel para el mercado interno, según datos oficiales sobre la asignación de cupos. Además, la compañía participa junto a YPF en la reactivación de una refinería en San Lorenzo y en el desarrollo de la futura biorrefinería Santa Fe Bio.
La navegación se suma a la descarbonización del transporte
El uso de biocombustibles ya avanzó en el segmento terrestre. También gana terreno, en paralelo, en la aviación. Ahora, la navegación fluvial y marítima empieza a incorporarse a ese proceso.
En Europa, distintos países desarrollaron marcos regulatorios específicos para sumar biocombustibles a la navegación. En cambio, en el mercado argentino las primeras experiencias surgieron por impulso del sector privado, sin una normativa dedicada todavía.
La compañía sostiene que el uso de biodiésel reduce las emisiones generadas durante todo el ciclo de vida del combustible. Además, señala que su mayor biodegradabilidad reduce el impacto ambiental de un eventual derrame sobre ríos o mares, frente a los derivados exclusivamente del petróleo. Se trata, en consecuencia, de un factor relevante para la actividad portuaria del corredor fluvial.
Una estrategia energética que también incluye al SAF
Desde la empresa remarcan que el desafío actual no pasa solo por producir biocombustibles. Se trata, sobre todo, de hallar nuevas aplicaciones que aceleren la descarbonización del transporte. Bajo esa lógica, consideran que la navegación representa una oportunidad para una provincia con tradición agroindustrial y una extensa infraestructura portuaria sobre el río Paraná.
El avance hacia el biodiésel para buques se enmarca en una estrategia más amplia. Esta también incluye combustibles renovables para generación eléctrica y el desarrollo de combustible sostenible de aviación (SAF). Ese producto comenzará a elaborarse en la futura biorrefinería Santa Fe Bio, desarrollada junto a YPF. Por ahora, la compañía no confirmó plazos ni volúmenes para el inicio de la comercialización de biodiésel para buques.






