El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) sumó este martes dos nuevos proyectos hidrocarburíferos en Vaca Muerta por un total combinado de US$ 10.300 millones: la oficialización del ingreso de Rincón de Aranda, de Pampa Energía, por US$ 4.500 millones, y la solicitud de adhesión presentada por Vista Energy para Bandurria Norte, por US$ 5.800 millones.

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El doble anuncio profundiza un dato clave para el sector: el crecimiento de la producción no convencional depende cada vez más de la capacidad logística y portuaria disponible para evacuar el crudo hacia los mercados de exportación.

Dos proyectos, una misma jornada

A través de la Resolución 1025/26 publicada en el Boletín Oficial, el Ministerio de Economía formalizó la aprobación de Rincón de Aranda, un yacimiento de 240 kilómetros cuadrados en la ventana de crudo neuquina que Pampa Energía opera en su totalidad.

La empresa produce actualmente 27.000 barriles diarios en el área y proyecta alcanzar un plateau de 45.000 barriles hacia 2027, apoyado en una Planta Central de Tratamiento con capacidad para ese mismo volumen. Su presidente, Marcelo Mindlin, señaló que la incorporación al RIGI «nos permite acelerar las inversiones» en el desarrollo del bloque.

Casi en simultáneo, Vista Energy formalizó la solicitud de ingreso al régimen para Bandurria Norte, un área de 26.500 acres donde la petrolera conducida por Miguel Galuccio prevé perforar 332 pozos horizontales y construir una batería con capacidad para procesar 40.000 barriles diarios, además de una estación compresora de gas y los oleoductos y gasoductos de interconexión necesarios. Se trata del primer desarrollo masivo de la compañía fuera de su hub tradicional de Bajada del Palo.

El RIGI ya acumula 20 proyectos aprobados

Con la incorporación de Rincón de Aranda, el régimen alcanzó los 20 proyectos aprobados por un monto acumulado de US$ 46.000 millones, según precisó el ministro Luis Caputo, mientras otras 21 iniciativas continúan en evaluación.

Dentro del segmento de hidrocarburos, el listado ya incluye al Oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS), aprobado en una etapa anterior del RIGI, que constituye hoy la pieza central de la estrategia exportadora del shale oil argentino.

La logística marítima, el próximo cuello de botella

El crecimiento sostenido de la producción en áreas como Rincón de Aranda y Bandurria Norte solo encuentra salida eficiente si la infraestructura de evacuación acompaña el ritmo de las inversiones. Ese es precisamente el rol que cumple el VMOS: un ducto de 437 kilómetros que conecta la estación cabecera de Allen, en Río Negro, con la terminal marítima de Punta Colorada, sobre el Atlántico.

La obra, que supera el 50% de avance, prevé iniciar exportaciones hacia fin de este año con una capacidad inicial de 180.000 barriles diarios, que escalará a 390.000 barriles en una segunda etapa y podría alcanzar entre 550.000 y 720.000 barriles diarios hacia 2027-2028.

Punta Colorada, la puerta de salida al Atlántico

A diferencia de Puerto Rosales, limitado a buques Aframax y Suezmax, Punta Colorada fue diseñada para operar VLCC (Very Large Crude Carrier): supertanqueros de hasta 330 metros de eslora capaces de transportar más de dos millones de barriles.

La terminal contará con seis tanques de almacenamiento —capacidad total cercana a 720.000 metros cúbicos— y un sistema offshore de dos monoboyas tipo CALM, conectadas a tierra mediante ductos submarinos, cuya instalación fue adjudicada a la noruega DOF Group para este año. Este esquema evita la construcción de muelles fijos y permite cargar buques de gran porte en mar abierto, un factor que reduce costos logísticos y posiciona a Río Negro como un nuevo nodo exportador en el Atlántico Sur.

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