El traslado del China Zorrilla comenzó oficialmente en Hobart, Tasmania. El buque semisumergible Black Marlin completó allí la carga del ferry eléctrico más grande del mundo. La operación marca el inicio del viaje hacia el Río de la Plata, donde el barco se sumará a la flota de Buquebus. Según el rastreo satelital disponible, el arribo a Nueva Palmira está previsto para el 12 de septiembre.

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Una maniobra de ingeniería naval de precisión

El astillero Incat, constructor del ferry, confirmó la finalización exitosa de la carga a través de un comunicado oficial. La operación se desarrolló sobre el río Derwent, en Hobart. Allí, el Black Marlin llenó sus tanques de lastre hasta hundir parte de su estructura por debajo de la línea de flotación.

Con la cubierta sumergida, el ferry —identificado internamente como Hull 096— fue maniobrado hasta posicionarse sobre ella. Luego, el buque de transporte liberó el agua de lastre y recuperó flotabilidad de forma gradual. Ese proceso elevó al China Zorrilla fuera del agua y lo dejó asegurado sobre la cubierta de carga.

El presidente de Incat, Robert Clifford, calificó la maniobra como uno de los hitos más importantes en la historia del astillero. Según sus declaraciones, el proyecto redefine los límites de la construcción naval sostenible a gran escala.

Boskalis y Incat, los protagonistas del traslado

Detrás del traslado del China Zorrilla hay dos actores centrales de la industria marítima internacional. El Black Marlin pertenece a la flota de Boskalis, la naviera holandesa que en 2013 adquirió Dockwise, operador original del buque. Boskalis opera actualmente la mayor flota mundial de buques semisumergibles heavy-lift, utilizados para transportar plataformas petroleras, módulos industriales y otras embarcaciones.

El China Zorrilla, por su parte, fue diseñado y construido íntegramente por Incat en su astillero de Hobart. La compañía australiana es reconocida por la fabricación de embarcaciones rápidas de aluminio y ferries de gran capacidad. El Hull 096 representa, según la propia empresa, el proyecto más ambicioso de su historia.

Cifras clave de la operación

El ferry mide 130 metros de eslora y tiene capacidad para 2.100 pasajeros y 225 vehículos. Su construcción demandó una inversión cercana a los US$ 200 millones. El costo del flete para el traslado ronda, según fuentes uruguayas, los US$ 8 millones.

La propulsión del China Zorrilla es 100% eléctrica, con baterías que se recargarán en tierra entre viajes. Una vez operativo, unirá Buenos Aires y Colonia del Sacramento en aproximadamente una hora de navegación. El servicio funcionará con energía proveniente de fuentes renovables, en línea con el crecimiento de la matriz limpia en la región.

Un hito para la electromovilidad fluvial regional

El viaje entre Tasmania y el Río de la Plata insumirá varias semanas de navegación. Buquebus prevé que, tras la llegada a Nueva Palmira, el buque complete pruebas finales antes de entrar en servicio comercial. La incorporación del China Zorrilla representa un salto en la conectividad eléctrica entre Argentina y Uruguay.

Además, la operación reafirma el rol de los buques heavy-lift como pieza clave de la logística marítima global. Existen apenas siete u ocho embarcaciones de este tipo en el mundo, capaces de mover estructuras de semejante escala. Su disponibilidad limitada explica, en parte, los costos y plazos asociados a este tipo de traslados.

Mientras el China Zorrilla avanza hacia Sudamérica, Buquebus continúa operando su servicio habitual entre Buenos Aires, Colonia y Montevideo. La empresa no confirmó aún la fecha exacta de inicio de operaciones comerciales del nuevo ferry.

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