Por GlobalPorts

UNCTAD publicó su informe “Top trends redefining global trade in 2026” y advierte que el comercio internacional entrará en un escenario de menor crecimiento global, aumento de aranceles, reconfiguración de cadenas globales de valor, expansión del comercio de servicios, digitalización y mayor presión regulatoria. 

El impacto alcanzará a puertos, transporte marítimo, supply chain, costos logísticos y acceso a mercados.

El comercio internacional y el comercio exterior ingresan en 2026 con un nuevo patrón dominante: más fragmentación, más proteccionismo y más exigencias regulatorias. Así lo describe la UNCTAD en su Policy Insights “Top trends redefining global trade in 2026”, donde identifica diez tendencias que redefinirán el mapa del comercio global, las cadenas de suministro y las decisiones logísticas de gobiernos y empresas. 

El informe plantea que el mundo se encamina hacia un ciclo en el que la competitividad ya no dependerá únicamente de costos y volúmenes, sino de factores como resiliencia logística, diversificación de proveedores, acceso a servicios, cumplimiento normativo y capacidad de adaptación tecnológica

Crecimiento global más lento: menos tracción para exportaciones e inversión

UNCTAD estima que el crecimiento económico mundial seguirá contenido, en torno al 2,6% durante 2025 y 2026, lo que moderará el dinamismo del comercio global. Para los países en desarrollo (sin China) se prevé un crecimiento de 4,2% en 2026, en un contexto de demanda externa más débil y condiciones financieras más exigentes. 

La lectura es directa: cuando el crecimiento baja, el comercio lo siente en tres frentes clave: menor demanda exportadora, financiamiento más caro y mayor exposición a shocks. Esto eleva la sensibilidad de economías dependientes de commodities y de países que requieren inversión para infraestructura, logística e industrialización. 


Aranceles, proteccionismo y política comercial: más costos y más incertidumbre para la logística

Una de las señales más contundentes del informe es la suba de aranceles y la proliferación de medidas proteccionistas, que elevan el riesgo para la planificación del comercio exterior. En 2026, los gobiernos continuarían usando aranceles como herramientas estratégicas para objetivos industriales, geoeconómicos y geopolíticos, ampliando la incertidumbre para el comercio mundial. 

UNCTAD advierte que los aranceles alteran flujos comerciales porque encarecen importaciones y generan “efectos dominó”: caída de demanda, cambios en el sourcing, desvío de rutas y ajustes preventivos de las empresas ante posibles nuevas medidas. En logística, esto se traduce en más volatilidad de volúmenes, reconfiguración de cargas y ajustes de planificación


Cadenas globales de valor y supply chain: reconfiguración por geopolítica, nearshoring y tecnología

La UNCTAD señala que las cadenas globales de valor seguirán reordenándose. Las empresas avanzan hacia estrategias “risk-aware”, con diversificación de proveedores, nearshoring y verticalización para asegurar insumos críticos. A esto se suma la influencia de la automatización y la inteligencia artificial, que reduce algunas ventajas de costos laborales y puede favorecer relocalizaciones productivas. 

Este proceso impacta directamente en el sistema de transporte y la infraestructura portuaria, porque casi dos tercios del comercio mundial ocurre dentro de cadenas globales de valor. La consecuencia es un comercio internacional más segmentado, con nuevos hubs, nuevas rutas y también nuevas ineficiencias. 

UNCTAD advierte además que los países con infraestructura logística sólida, mano de obra calificada y políticas estables tendrán mayores oportunidades de atraer inversión, mientras las economías periféricas podrían perder participación si la producción se concentra en determinados nodos. 



Comercio de servicios y logística: el “motor invisible” que crece más rápido que los bienes

El informe destaca una transformación estructural: el comercio de servicios crece más rápido que el de bienes y se vuelve un factor determinante para la competitividad. En la última década, las exportaciones mundiales de servicios crecieron 5,3% anual, más del doble que el comercio de bienes, y ya representan 27% del comercio global

Para 2025, UNCTAD proyecta que las exportaciones de servicios podrían crecer 9%, con impulso hacia 2026. Esto es relevante para el comercio exterior porque cada vez más sectores productivos dependen de servicios críticos como logística, finanzas y tecnología de la información, muchas veces accedidos vía importación de servicios. 


Comercio digital: oportunidades, pero con brecha y nuevas barreras

UNCTAD sostiene que la digitalización acelera el comercio de servicios: los servicios entregables digitalmente ya explican 56% de las exportaciones mundiales de servicios y crecieron 7,1% anual en la última década. 

Sin embargo, el informe remarca una brecha fuerte: en economías desarrolladas, 61% de los servicios se exporta digitalmente, mientras en los países menos desarrollados ese porcentaje baja a 16%. Al mismo tiempo, suben restricciones en el comercio digital, un dato clave para quienes piensan estrategia exportadora con base tecnológica. 


Comercio Sur–Sur: el crecimiento exportador se apoya en países en desarrollo

La UNCTAD también identifica un fenómeno de peso: la expansión del comercio Sur–Sur. Entre 1995 y 2025, las exportaciones de bienes Sur–Sur se habrían multiplicado desde US$0,5 billones a US$6,8 billones. Hoy, 57% de las exportaciones de países en desarrollo se dirigen a otros países en desarrollo (frente a 38% en 1995). 

Este movimiento refuerza la idea de un comercio global menos “centralizado” y más regionalizado, donde la integración comercial y logística entre países del Sur puede ser un factor de resiliencia. 



Sostenibilidad y regulaciones ambientales: CBAM y más exigencias para acceder a mercados

En materia ambiental, UNCTAD afirma que en 2026 el comercio sostenible entra en fase de implementación: acuerdos sobre océanos, biodiversidad, subsidios pesqueros y recursos hídricos comienzan a traducirse en marcos operativos. 

El reporte destaca además que el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) de la Unión Europea será plenamente operativo, imponiendo un precio al carbono sobre importaciones seleccionadas y afectando condiciones de acceso a mercado para países sin mecanismos equivalentes. 


Regulaciones comerciales más estrictas: el comercio se define por “cumplir”

El cierre del informe es contundente: las medidas comerciales distorsivas aumentan y las regulaciones se endurecen. UNCTAD registra que desde 2020 se adoptaron alrededor de 18.000 nuevas medidas discriminatorias. Además, las regulaciones técnicas y sanitarias ya afectan cerca de dos tercios del comercio mundial, cubriendo operaciones por US$ 2,6 billones

De cara a 2026, se espera expansión de medidas no arancelarias (NTMs) impulsadas por objetivos ambientales, sociales y de seguridad. Aunque muchas de estas iniciativas responden a agendas relevantes, el informe advierte que agregan costos y procedimientos de cumplimiento, con impacto desigual: exportadores pequeños y economías de menores ingresos enfrentarán mayores barreras operativas y financieras. 


Un 2026 más exigente para comercio exterior, puertos y logística internacional

En conjunto, UNCTAD describe un 2026 donde el comercio internacional crecerá en un marco de menor dinamismo económico, más proteccionismo, reconfiguración de supply chain y reglas más estrictas. Para el sistema portuario y logístico, el mensaje es claro: la competitividad dependerá de infraestructura, eficiencia operativa, servicios asociados, trazabilidad y capacidad de adaptación a estándares. 

En esa transición, el comercio exterior deja de jugarse solamente en el precio: se juega también en cumplimiento regulatorio, estabilidad, integración logística y preparación tecnológica

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