Por Violeta García
Artículo de análisis
En los últimos meses, el nombre de Chancay aparece asociado a obras, inversiones y proyecciones comerciales. Pero, detrás del avance físico del puerto, empieza a insinuarse algo más profundo: la construcción de un modelo de desarrollo que no se limita a la infraestructura, sino que busca ordenar desde el inicio el territorio, las inversiones y los servicios que lo rodearán.
En ese contexto, una noticia reciente llamó especialmente la atención del sector. Trece equipos de ingenieros en Perú compiten por desarrollar una plataforma basada en inteligencia artificial para organizar la información, los actores y las oportunidades de la futura Zona Económica Especial Privada (ZEEP) vinculada al puerto de Chancay.
La iniciativa surge en el marco del “Hackathon CIP Lima – Smart Chancay”, impulsado por el Consejo Departamental de Lima del Colegio de Ingenieros del Perú (CIP) junto con su Instituto de Estudios Profesionales de Ingeniería, como parte de una etapa preparatoria para el desarrollo de la futura Zona Económica Especial Privada (ZEEP) vinculada al puerto.
En este contexto, la convocatoria al “Hackathon Smart Chancay” adquiere un sentido particular. Un hackathon es, en esencia, un espacio de trabajo colaborativo e intensivo donde equipos multidisciplinarios desarrollan, en un tiempo limitado, soluciones tecnológicas a un desafío concreto. En este caso es una convocatoria técnica dirigida a ingenieros colegiados organizados en equipos multidisciplinarios, que competirán por diseñar un prototipo de plataforma basada en inteligencia artificial capaz de ordenar información sobre inversiones, servicios, oportunidades productivas y disponibilidad de suelo en el entorno de Chancay.
Los equipos —integrados principalmente por profesionales independientes, consultores tecnológicos y especialistas en ingeniería de sistemas, industrial y logística— atravesarán una fase de capacitación e inmersión antes de desarrollar un producto mínimo viable. La propuesta ganadora será premiada y podría escalarse como herramienta de uso público para facilitar la articulación entre empresas, inversores y actores del ecosistema que comenzará a consolidarse alrededor del puerto.
A primera vista, podría leerse como un hackathon más dentro del creciente universo de la innovación tecnológica. Sin embargo, lo interesante aquí no es el evento en sí, sino lo que revela sobre la lógica con la que se está pensando el desarrollo de este nuevo nodo logístico.
Un aspecto a destacar es que el puerto aún no ha desplegado todo su potencial operativo y ya se está trabajando en una capa digital que permita articular inversiones, proveedores, servicios y actores productivos. Es decir, se está intentando diseñar el “sistema” antes de que el crecimiento lo vuelva complejo y difícil de ordenar.
En ese marco, la inteligencia artificial aparece como una herramienta para anticipar, organizar y conectar. No solo para optimizar procesos logísticos, sino para estructurar el ecosistema económico que se generará alrededor del puerto. La plataforma en desarrollo buscaría vincular empresas nacionales y extranjeras, identificar oportunidades de inversión, facilitar la localización de servicios especializados y dar visibilidad a los beneficios tributarios y aduaneros que ofrecerá la ZEEP.
Por esta razón es importante que nos preguntemos si lo que empieza a delinearse es un cambio de enfoque. Los grandes hubs logísticos del siglo XXI ya no se conciben únicamente como infraestructuras de transporte. Se piensan como sistemas territoriales integrados, donde conviven industria, servicios, tecnología y comercio exterior. Y, en ese esquema, la información y la capacidad de gestión inteligente pasan a ocupar un lugar central.
Chancay parece avanzar en esa dirección desde el inicio. A la construcción del puerto se suma el diseño de una zona económica con incentivos específicos, y ahora también la intención de desarrollar una plataforma tecnológica que actúe como articuladora del entramado productivo. La inteligencia artificial, en este caso, no aparece como un elemento accesorio, sino como parte de la arquitectura del proyecto.
Esta forma de planificar el desarrollo plantea interrogantes interesantes para la región. ¿Estamos frente al nacimiento de un modelo de hub logístico que se construye de manera simultánea en tres planos: infraestructura, territorio y gestión inteligente? ¿Qué impacto puede tener este tipo de planificación anticipada en la atracción de inversiones y en la organización del hinterland productivo? ¿Qué lecciones deja para otros países que también buscan fortalecer su posicionamiento en el comercio internacional?
El caso Chancay abre, en este sentido, una línea de análisis que trasciende al propio puerto. Habla de nuevas formas de pensar la relación entre logística, tecnología y desarrollo territorial. Habla también de competencia, de posicionamiento estratégico y de cómo los países empiezan a diseñar sus nodos logísticos con una mirada cada vez más sistémica.
Este artículo inaugura una serie de análisis que publicaremos semanalmente, cada martes, para seguir de cerca la evolución de este proceso y sus implicancias para el escenario portuario y logístico regional.
En las próximas entregas abordaremos, entre otros temas, el rol de las zonas económicas especiales como motor de desarrollo, la construcción del hinterland productivo, la competencia por convertirse en hub del Pacífico sur y el lugar que ocupa la innovación tecnológica en la planificación de estos nuevos polos.
Porque, tal vez, la pregunta de fondo no sea solo qué puerto será más grande o más eficiente, sino quién logrará construir el ecosistema más inteligente alrededor de él. Y en ese terreno, la inteligencia artificial empieza a ocupar un lugar decisivo desde el primer momento.






