Concebido como el mayor paquete de obras públicas en una década, destina más de u$s350.000 millones para rutas, ferrocarriles, puertos y aeropuertos

Por Agustín Barletti

Se necesitaron tres arduos meses de negociaciones entre senadores demócratas y republicanos para conseguir por 69 votos a favor y 30 en contra la media sanción del plan de infraestructura que impulsa el presidente norteamericano Joe Biden. El paquete votado es de u$s 1,2 billones, bastante menos que los u$s 2,2 billones pedidos originalmente, pero más que suficiente para generar una inyección de dinero capaz de mitigar el deterioro económico generado por la pandemia. De hecho, se espera que este colosal incentivo cree dos millones de puestos de trabajo anuales durante la próxima década.

El plan contempla u$s150.000 millones de fondos para construir 279.000 kilómetros de carreteras y reparar 45.000 puentes en malas condiciones, y otros u$s17.500 millones adicionales para iniciativas más complejas en materia vial. También destina u$s39.000 millones para modernizar el transporte público, 66.000 millones para los trenes y otros montos relacionados con la mejora del sistema ferroviario.

“Este acuerdo es la inversión más importante en transporte público en la historia de Estados Unidos y el más relevante en el ferrocarril desde la creación de Amtrak hace 50 años”, aseguró Biden desde la Casa Blanca.

El plan también prevé una partida de u$s17.000 millones para puertos y u$s 25.000 millones para aeropuertos.

Como el país está empeñado en impulsar la movilidad eléctrica, se destinarán u$s 7.500 millones en la construcción de una red nacional de cargadores de vehículos eléctricos, además de u$s5.000 millones para adquirir buses de bajas y de cero emisiones y otros u$s2.500 millones para ferris.

Para luchar contra el calentamiento global, aporta u$s 47.000 millones para responder a los incendios, sequías, la erosión de la costa y las olas de calor, entre otras.

Nuestra economía es número uno en el mundo, pero nuestra infraestructura es la décimo tercera del mundo. Encontrarán mejores carreteras, puentes, aeropuertos y banda ancha en los Emiratos Árabes Unidos que en los Estados Unidos de América. El pueblo estadounidense verá ahora la inyección más fuerte de fondos en la infraestructura en décadas“, aseveró Chuck Schumer, líder de la mayoría demócrata en el Senado.

El senador demócrata Rob Portman, a cargo de la negociación, prometió que “el acuerdo bipartidista actualizará y modernizará la infraestructura de Estados Unidos sin aumentar los impuestos ni la inflación”. No obstante, desde la Casa Blanca no negaron la posibilidad de una suba tributaria para la financiación del plan, aunque los voceros consultados avisaron que, de producirse, no se incrementarán las tasas para quienes ganan menos de u$s400.000 al año ni se tocaran los gravámenes de los combustibles y vehículos eléctricos.

En la verdea de enfrente, el líder del partido republicano en el senado, Mitch McConnell, anticipo que “los demócratas están a punto de dar su primer paso hacia otra ola de impuestos y gastos imprudentes y partidistas. Elevará aún más los costos para las familias. Hará añicos la promesa del presidente Biden de no aumentar los impuestos a la clase media”.

La iniciativa aprobada en el Senado, volverá a la Cámara Baja, controlada por los demócratas. Allí su futuro es incierto porque en las últimas semanas surgieron voces dentro del partido que opinan que las partidas aprobadas son escasas y habría que aumentarlas o incluir nuevos rubros.  Fuente: Transport & Cargo, El Cronista

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