“La OMI nos dice: incrementen el comercio internacional y la actividad naviera, pero no a costa del ambiente”. Con esta frase, Martín Rousseaux, CEO de Rousseaux Argentina y Rousseaux Paraguay, sintetizó el mensaje que atraviesa hoy a toda la industria marítima y portuaria.

Redacción GlobalPorts

Rousseaux participó del ciclo de conferencias de Somos Industria 2025, en el panel titulado “Sector marítimo y portuario. Descarbonización y desafíos de los combustibles alternativos”, donde expuso sobre los profundos cambios que atraviesa el transporte marítimo para alinearse con los objetivos globales de reducción de emisiones.

El futuro es carbono neutral

Actualmente, el transporte marítimo mueve cerca del 80% del comercio mundial y es responsable de una porción considerable de las emisiones de gases de efecto invernadero. 

La Organización Marítima Internacional (OMI) ha establecido que para 2050 las operaciones navieras deberán ser carbono neutral, lo que obliga a medir la huella de carbono en toda la cadena: desde la extracción del combustible en el pozo, su transporte, su uso y su quema a bordo de los buques.

“Esto es clave para que la actividad sea sostenible”, advirtió Rousseaux, y destacó que este nuevo escenario obliga al sector industrial a cambiar los combustibles que se utilizan actualmente.

Corredores verdes y nuevas exigencias

Rousseaux explicó que ya no alcanza con tener certificaciones: en la Unión Europea, quien no cumpla con los límites de emisiones deberá pagar penalidades económicas. Esta nueva normativa está acelerando el recambio de flota y el abandono de combustibles tradicionales. “Ni el gasoil marino, ni el gas licuado ni el biodiésel alcanzan los objetivos de reducción de GEI que exige la UE a 2050”, subrayó.

Además, señaló la aparición de los corredores verdes, que restringen el ingreso de buques que no cumplan con ciertos niveles de eficiencia energética o antigüedad, como ya sucede en el Canal de Panamá o el puerto de Long Beach. Y advirtió que otro factor que comenzó a ser regulado es el ruido submarino, que afecta gravemente a la fauna marina. “Por eso nuestra empresa está midiendo y controlando el ruido submarino”, afirmó.

Combustibles del futuro y el potencial de Argentina

Hacia 2050, los combustibles fósiles dejarán de ser utilizados en la navegación. “Vamos hacia un escenario de amoniaco, metanol e hidrógeno”, adelantó Rousseaux.

En ese sentido, destacó que Argentina posee un enorme potencial para insertarse en la transición energética del sector marítimo, ya que cuenta con recursos renovables, hidroeléctricos y nucleares para generar estos nuevos combustibles.

“El hidrógeno es la fuente de energía clave, pero el desafío es cómo producirlo, transportarlo y usarlo a bordo, porque no es fácil quemar hidrógeno en un motor de combustión interna de un buque”, explicó.

Finalmente, Rousseaux mencionó otra alternativa de descarbonización: la captura de carbono a bordo de los buques. Aunque aclaró que es un proceso complejo —requiere mucha energía, sistemas de almacenamiento en el barco y tratamiento industrial en tierra—, señaló que el CO₂ capturado podría convertirse en materia prima para producir metanol, cerrando un ciclo energético más sostenible.

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