Río de Janeiro reunió a las principales cámaras de comercio de la región en un llamado a modernizar infraestructura, aduanas y digitalización
Redacción GlobalPorts
La V Conferencia Internacional sobre Comercio y Servicios del Mercosur (CI25), realizada en Río de Janeiro, dejó un mensaje inequívoco: la región no podrá sostener su competitividad sin una agenda logística integrada que responda a las nuevas dinámicas del comercio global.
En un escenario internacional marcado por cadenas de suministro más cortas, relocalizaciones estratégicas y crecientes exigencias regulatorias, las cámaras de comercio de los países del bloque coincidieron en que el Mercosur necesita dar un salto cuantitativo y cualitativo en infraestructura, conectividad y eficiencia operativa.
Un diagnóstico compartido desde el sector privado
El encuentro reunió a los presidentes de las principales cámaras de comercio de la región, quienes delinearon un panorama común: el Mercosur posee escala demográfica, territorial y económica para posicionarse como una plataforma logística de relevancia global, pero depende de decisiones estratégicas que permitan superar las barreras que hoy ralentizan el comercio intrarregional.
El titular de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), Natalio Mario Grinman, recordó el peso estructural del bloque —13 millones de kilómetros cuadrados, 275 millones de habitantes y más del 80% del PIB sudamericano— y destacó que la apertura de nuevas negociaciones comerciales, como el acuerdo Mercosur–Unión Europea, exige cadenas logísticas más robustas y preparadas para competir con estándares internacionales.
Además de Grinman, desde Argentina asistieron, entre otros, Rodrigo Pérez Graziano, pro-secretario II de la CAC; Carlos Restaino, presidente de la Comisión de Integración y Mercosur de la CAC; y Carlos Arecco, director de la CAC.
Fronteras, aduanas e interoperabilidad: las urgencias que todos ven
Entre las propuestas presentadas, una de las más resonantes fue la necesidad de agilizar y modernizar los pasos fronterizos. En un bloque donde el transporte terrestre y fluvial sostiene un alto porcentaje de los flujos comerciales, las demoras por controles redundantes, falta de infraestructura y marcos regulatorios diversos incrementan los costos logísticos e impactan directamente en la competitividad exportadora.
También se insistió en avanzar hacia procesos aduaneros compatibles, plataformas digitales homologadas y herramientas de trazabilidad que permitan que la información fluya con la misma velocidad que la carga.
El crecimiento del comercio electrónico transfronterizo volvió a poner sobre la mesa las asimetrías regulatorias dentro del Mercosur, que hoy generan desigualdades entre operadores y dificultan la eficiencia de la cadena logística.
La delegación de Paraguay subrayó la necesidad de consolidar el eje bioceánico como uno de los proyectos logísticos más transformadores de la región, capaz de conectar de manera eficiente los océanos Atlántico y Pacífico y potenciar el desarrollo de corredores carreteros y ferroviarios con impacto directo sobre los puertos del bloque.
La visión regional es clara: sin infraestructura moderna, interoperable y multimodal, el Mercosur no podrá competir con otros hubs logísticos que hoy avanzan con inversiones sostenidas en obras portuarias, ferroviarias y de conectividad digital.
Sustentabilidad y control coordinado
El encuentro también dejó espacio para abordar la transición energética en el transporte y la necesidad de impulsar infraestructuras con menor impacto ambiental. La cooperación regional en energías renovables y el desarrollo de proyectos conjuntos surgieron como prioridades para acompañar la reconversión global de la logística.
A su vez, se destacó la importancia de reforzar la fiscalización contra el contrabando y el comercio informal. Una agenda común de control permitiría reducir pérdidas, mejorar la previsibilidad operativa y fortalecer la seguridad logística, un reclamo creciente por parte de las empresas del sector.
Uno de los consensos más sólidos fue la necesidad de fortalecer el vínculo entre el sector privado y los gobiernos del Mercosur para destrabar decisiones que requieren coordinación regional.
Grinman y otros representantes insistieron en que la integración logística no puede basarse únicamente en declaraciones políticas: necesita políticas concretas, inversiones sostenidas y una arquitectura institucional que acompañe las transformaciones del comercio global.
Una señal para los puertos y operadores logísticos de la región
La CI25 vuelve a mostrar un punto crítico para el futuro del Mercosur: sin una logística portuaria integrada, con corredores terrestres funcionales, aduanas ágiles y sistemas digitales interoperables, el bloque corre el riesgo de perder la oportunidad histórica de convertirse en un nodo logístico de alcance continental.
Los puertos, operadores marítimos, transportistas terrestres, terminales fluviales y centros de carga tienen frente a sí una hoja de ruta que ya no admite demoras. El consenso político y empresarial está puesto; el desafío, como siempre, será convertir esa agenda en resultados medibles.






