El etanol como combustible naval gana terreno en el mundo. Bio4 aprobó una inversión de US$70 millones para ampliar en tres años su planta de bioetanol de maíz en Río Cuarto, Córdoba. La decisión llega justo cuando crece el interés internacional por este biocombustible como alternativa para el transporte marítimo.
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Bio4, que opera desde 2012 una biorrefinería en Río Cuarto, aprobó un nuevo plan de inversiones para los próximos tres años. El objetivo es llevar su capacidad de producción de bioetanol de maíz de 500 a más de 900 metros cúbicos diarios.
La decisión llega apenas terminada una ampliación anterior de US$25 millones, que ya había elevado la capacidad desde 400 a 500 m³ diarios. Con el nuevo salto, la empresa pasará a demandar cerca de 800.000 toneladas de maíz por año. Se ubicará entre las mayores plantas de bioetanol del país.
Un modelo de biorrefinería en expansión
Desde su puesta en marcha, la compañía fue sumando procesos hasta integrar un esquema de economía circular que aprovecha cada tonelada de maíz. Además de bioetanol, la planta produce aceite de maíz, alimentos para nutrición animal, energía renovable y biofertilizantes.
El fundador de Bio4, Manuel Ron, en una entrevista con La Nación, vinculó la nueva etapa de inversiones con el proyecto de ley de biocombustibles que trata el Senado. Consideró que la iniciativa «traerá un crecimiento del sector, en especial para las provincias productoras como Córdoba y las cañeras del norte».
El proyecto habilitaría subir el corte obligatorio de bioetanol en las naftas, hoy en el 15%. Ese porcentaje surge del piso legal más el volumen adicional pactado entre productoras y petroleras. Ron señaló que también abriría la puerta al «quinto surtidor«, el esquema que ya rige en Brasil con etanol puro para autos flex.
El CEO de Bio4, Tomás Beamonte, explicó que la empresa planifica sus inversiones «con mucha anticipación». Mientras cierra una etapa, ya trabaja en la siguiente. Agregó que cada ampliación es una oportunidad para incorporar tecnología y mejorar procesos productivos.
El etanol como combustible naval gana terreno en el mundo
El dato que conecta esta ampliación con la agenda portuaria y naviera es menos conocido en el ámbito agroindustrial. En julio, el buque CMA CGM Iron zarpó del puerto brasileño de Santos rumbo a Asia. El buque utilizó etanol como parte de su combustible de propulsión, en la primera operación de este tipo registrada en el país.
El portacontenedores tiene 13.000 TEU de capacidad y motor tricombustible, apto para fuel oil, metanol y etanol. Cargó alrededor de 650.000 litros de etanol de caña provistos por la trader Copersucar. Después completó su ruta con escalas en Sri Lanka, Singapur y China. Según estimaciones de las empresas involucradas, el uso de etanol reduce en torno al 70% las emisiones frente al combustible fósil convencional.
La operación se enmarca en el proceso de la Organización Marítima Internacional (OMI) hacia un esquema de emisiones netas cero en el transporte marítimo. La adopción formal de ese esquema quedó postergada a diciembre de este año. De confirmarse ese marco, el etanol podría ganar peso como alternativa al fuel oil en la matriz de combustibles navieros.
La minera Vale avanzó en la misma dirección. Encargó a un astillero chino buques Guaibamax para transporte de mineral de hierro que funcionarían con etanol puro, con entrega prevista para 2029.






