El metanero noruego completó el primer cargamento de la importación de GNL en Argentina en el invierno 2026 y se convirtió en el buque 601 en operar en la terminal de Escobar. Es la primera vez que el Knutsen Group entrega carga directamente a ENARSA en ese puerto.

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El 11 de mayo, el Ribera del Duero Knutsen amarró en la terminal regasificadora de Escobar y cerró dos marcas al mismo tiempo. Fue el buque número 601 en operar en esa instalación y el 898 en el registro nacional de importaciones de Gas Natural Licuado, esquema que Argentina sostiene desde 2008. Más relevante aún: es la primera vez que un navío del grupo noruego Knutsen toca ese puerto como proveedor de carga para la estatal ENARSA.

Knutsen en Escobar: debut tardío de un armador conocido

El grupo Knutsen no es un desconocido en el Río de la Plata. Operó la unidad flotante de almacenamiento y regasificación en la terminal de Bahía Blanca entre 2008 y 2018, pero siempre del lado del equipamiento, nunca del cargamento.

La adjudicación a través de la comercializadora Naturgy cambió esa historia. Y también quebró otra: hasta 2025, BP y TotalEnergies monopolizaban el aprovisionamiento de ENARSA. Los 27 cargamentos del año pasado, valuados en 697 millones de dólares, pasaron exclusivamente por esas dos cadenas. El contrato con Naturgy es el primero que rompe ese esquema bilateral desde que comenzó la importación de GNL en el país.

El Ribera del Duero Knutsen fue construido en 2010 en los astilleros Daewoo de Corea del Sur. Mide 290 metros de eslora y 45,8 metros de manga, carga 173.000 metros cúbicos de GNL y navega bajo bandera noruega. Su sistema de propulsión es dual-fuel diesel-eléctrico, tecnología que reduce las emisiones durante la travesía y es habitual en la flota más moderna del armador. Integra un grupo de ocho metaneros que Knutsen mantiene bajo contratos de largo plazo con Naturgy.

El cargamento que el sistema no podía esperar

El arribo no fue solo logístico: fue urgente. La unidad flotante de Excelerate Energy amarrada en Escobar, con la importación de GNL, llegó al inicio del invierno sin inventario, agotado desde el cierre de la temporada anterior. La Secretaría de Energía instruyó a ENARSA para que adquiriera ese primer cargamento a pedido de CAMMESA, mientras el mercado terminaba de definir el esquema de abastecimiento privado que el Gobierno había impulsado durante el verano.

Ese proyecto no prosperó en los plazos previstos. El Gobierno había lanzado, mediante la Resolución 33/2026, una licitación para reemplazar a ENARSA por un único comercializador-agregador privado en la terminal de Escobar. La idea era transferir el riesgo comercial al sector privado e iniciar una liberalización estructural del mercado de GNL. Pero la escalada de precios internacionales —impulsada por los ataques al complejo gasífero de Ras Laffan y el cierre intermitente del Estrecho de Ormuz— encareció las ofertas hasta niveles que el Gobierno no estuvo dispuesto a convalidar. La cláusula de resguardo de la propia resolución habilitó la marcha atrás: ENARSA retomó las compras directas para todo el período abril-septiembre.

Mayo completo: tres cargamentos más en camino

Con el primero descargado, ENARSA lanzó una licitación complementaria para cerrar el mes. Las tres ventanas de entrega apuntan al 20-21, al 25-26 y al 31 de mayo. Las ofertas llegaron de Vitol, Trafigura y BP, la menor cantidad de participantes registrada en un tender invernal en al menos doce meses. El dato refleja un mercado internacional más estrecho, con menos cargamentos spot disponibles y mayor competencia entre regiones importadoras que presiona los precios al alza.

La proyección oficial para el invierno 2026 se ubica en torno a los 20 cargamentos totales, cinco menos que en 2025. Junio y julio concentran la mayor demanda: entre cuatro y seis entregas mensuales en el período de mayor exigencia para el sistema gasífero.

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